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62 Espectáculos MIÉRCOLES 20 7 2005 ABC DANZA Carmen Música: Georges Bizet. Música original: Martirio. Coreografía y dirección: Ramón Oller. Diseño de la iluminación original: Gloria Montesinos. Diseño del vestuario: Mercé Paloma. Espacio escénico: Joan Jorba. Intérpretes: Sandrine Rouet, Jesús de Vega, Rubén Olmos... Lugar: Matadero de Legazpi, Madrid. Fecha: 18 de julio Pou y Echanove recrean los últimos años de Cervantes en el Festival de Almagro Ayer se representó la obra de teatro radiofónico Epifanía de un sueño b En las banderolas del Festival CARMEN VIVE EN LA AZOTEA JULIO BRAVO colgaban crespones negros en memoria de las víctimas del incendio de Guadalajara y en los escenarios se guardó un minuto de silencio CARMEN DEL CAMPO ALMAGRO. Más allá de los programas de opinión, hay que reabrir la ventana de los dramáticos en la radio Es el llamamiento que realizaron ayer Jose María Pou y Juan Echanove en la presentación de la adaptación radiofónica del Quijote, Epifanía de un sueño a cargo del autor chileno Jorge Díaz, una producción de RNE que se emitió en directo desde el Corral de Comedias de Almagro. Pou, que encarna a Miguel de Cervantes, reiteró, a quien corresponda su petición de que el teatro vuelva a la radio, porque alienta la fantasía de los oyentes Reconoció tener en su dilatada trayectoria profesional grandes recuerdos de los inicios del Festival de Almagro, donde se inició como figurinista y donde participó como actor en numerosas montajes de la Compañía Nacional; el último, La verdad sospechosa s difícil, a estas alturas, encontrarle algo nuevo al mito de Carmen. Se ha presentado con tantas variedades y pasado por tantos filtros que parece una osadía querer ofrecer una nueva visión. Ramón Oller, un coreógrafo que con el paso de los años mantiene intacta su capacidad para conmover y para sorprender, logra que su Carmen tenga su personalidad, su sello. Presentada en Madrid- -y más concretamente en el nuevo y magnífico espacio del Matadero de Legazpi- -dos años después de su estreno, ha llegado a la capital por tanto con el poso necesario, redondeada y moldeada por las funciones, pero con su capacidad de seducción intacta. Oller, un coreógrafo especialmente querido en Madrid, donde tiene un público fiel e incondicional, lleva la acción de Carmen a la azotea de la fábrica de tabacos. La historia de la cigarrera sevillana se transforma así prácticamente en una historia de barrio, de cualquier vecindad de nuestro país- -porque esta Carmen es andaluza, pero también puede ser barcelonesa o madrileña- Sobre ese tejado Carmen se mueve como una gata, libre y despreocupada, pendiente tan sólo del día a día y de variar sus sentimientos como una veleta se mueve mecida por el viento. La Carmen de Oller, sin embargo, llora cuando se le humilla, aunque es la pasión la que mueve sus pasos y la que, finalmente, le lleva a la muerte (una decisión ésta de entregarse que, quizás por conocida, no está sin embargo tan bien resuelta como el resto del espectáculo) Oller dibuja con su acostumbrado talento y su punzante personalidad una coreografía magnética. Le ayudan la música de Bizet, la voz de Martirio (que se atreve con la célebre Habanera de la ópera, y sale muy bien del empeño) y un pasodoble y una marcha procesional sevillana que él convierte en dos momentos extraordinariamente conmovedores, lo mismo que el final, con el agua de un depósito cayendo a chorros por la azotea (guiño, supongo, a una escena similar de su Romeo y Julieta Y le ayuda, también, y cómo, la presencia de Sandrine Rouet, una Carmen llena de sensualidad, de hechizo, que desprende chispas en cada uno de sus movimientos y que es pura seducción. E José María Pou y Juan Echanove, ayer en Almagro de Cervantes y las personas que luego inmortalizaría en personajes del Quijote. El autor realiza un recorrido sobre la Castilla de Cervantes que se va convirtiendo en la de Don Quijote. Narra, en concreto, la parte final de la vida del manco de Lepanto, entre 1590 y 1616, su deambular, solicitando cargos y favores y su relación con Pedro Sancho. Jorge Díaz añade que es la historia de la amistad de dos marginados, Don Miguel y Pedro Sancho, perseguidos por la Inquisición y la justicia. EFE La amistad de dos marginados Juan Echanove, que interpreta el personaje de Pedro Sancho (el labriego en quien, según el autor, se inspiró Cervantes para crear a Sancho Panza) confesó que fueron los dramáticos radiofónicos y los de Estudio 1, en TVE, en blanco y negro, los que le incitaron a ser actor. También apostó porque se revitalicen para el relanzamiento de las nuevas generaciones de actores. Epifanía de un sueño. Evocación de un caballero insomne es una visión En la recta final del Festival, el Quijote se ha adueñado de la mayoría de los escenarios. En Fúcares, el espectador puede disfrutar con una original versión a cargo de Pepser Espectáculos y La Cubana Impaciente, bajo la dirección de Liuba Cid. Ideada por Santiago Martín Bermudez, presenta una figura distinta del caballero andante, no visto como héroe solidario o fantasioso y mordaz, sino como un juego de espejos en el que se ven reflejados aspectos psicológicos, filosóficos y humanos de su existencia ROCK Jethro Tull Concierto de Jethro Tull. Lugar: La Riviera. Fecha: 18 de julio. EL TÚNEL DEL TIEMPO LUIS MARTÍN M antener posiciones a lo largo de varias décadas en el negocio musical es un privilegio reservado a muy pocos. A treinta y siete años de su emersión en la escena de la psicodelia británica, el nombre del flautista y cantante Ian Anderson ya no es reclamo suficiente para atraerse a las nuevas generaciones de consumidores, más condicionadas por los vaivenes de las modas que por un seguimiento riguroso de la dinámica de los géneros musicales. Pero conviene re- cordar que este veterano creador dispone de una discografía repleta de ideas tan emblemáticas como las que mostraban sus álbumes Aqualung y Thick as a brick Por desgracia, en este negocio del rock el movimiento se demuestra caminando y tan ilustre expediente no se ha dejado apreciar demasiado en su presentación en Madrid. En la distancia, Ian Anderson apenas era una ilustración que quedaba algo apagada por la estrambótica geografía de una sala en la que, si uno no está por sufrir empellones en el área próxima a la escena, apenas es posible ver otra cosa que bultos que se mueven. El pretexto para este concierto estaba puesto en hacer rodaje para unas canciones nuevas, cuya impronta revela la desorientación en la que se encuentra sumida esta banda, que sólo consigue avanzar enteros cuando se contempla en los hallazgos bluesísticos y folkies del pasado, haciendo de su subsistencia las más de las veces algo muy parecido a un producto rutinario. Con esta nueva reconstitución de Jethro Tull- -la última de la que tengo constancia fue presentada en España en noviembre de 2001- -gana, desde luego, el conservadurismo rockero, que, a juzgar por los atronadores aplausos, también es el que debe alimentar los recuerdos de sus incondicionales. Pero esto, solo, no basta. En las piezas que estrenaron faltan ideas nuevas. Y sobra nostalgia. Cabe decir, sin embargo, que los músicos que comparecían tienen buen empaque escénico y leen bonito, con las intervenciones solistas bien señaladas para alcanzar el clímax. Sonido potente que, pese a los inconvenientes manifiestos de La Riviera, se adivinaban limpios, aunque el guitarrista sea un tipo algo rudo; un instrumentista con bastante más ingenio que el higiénico teclista, que se ganó aplausos respaldando con sus samplers de flauta a Ian Anderson. Largo es el túnel del tiempo en el que vive el rock progresivo.