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ABC MIÉRCOLES 20 7 2005 61 José María Pou y Juan Echanove recrean en Almagro el final de la vida de Cervantes con Epifanía de un sueño Woody, un obrero a destajo de la canción Sin duda, para muchos artistas la música es su profesión. Pero, además, dedicarse a la música popular es dedicarse a un oficio, palabra que parece escorada y orillada por la vida contemporánea. Pero es un oficio, desde hace siglos y siglos, y como tal, la maestría en él se puede heredar de generación en generación, pasar de padres a hijos, de hijos a nietos. Como en el caso de Sarah Lee. Su abuelo Woody (de la estirpe de los Robert Johnson, los Hank Williams, los Dylan, los Bruce y tantos y tantos) fue un obrero de la canción, un tipo que le cantó a todo lo que le importa a cualquier hombre de la calle, a cualquier hombre sencillo: el trabajo, el abuso de los poderosos, la pobreza, el sindicalismo, la libertad, la esperanza, los sueños. Pero también le cantó a los trenes, a los niños, a la Naturaleza, al polvo del desierto, a los inmigrantes. Se tomó su oficio muy en serio y con apenas cuatro notas y cuatro versos dio origen a una obra que hoy en día es venerada en Estados Unidos como una herencia imperecedera, un legado sin el que sería imposible entender las grandezas y las miserias, los espantos y las maravillas, los gozos y las sombras de la gran Unión norteamericana. llido les ha destrozado la vida y ha truncado sus carreras. Las comparaciones, claro, son odiosas, pero el trabajo, la ilusión y la paciencia son los mejores antídotos contra el exceso de responsabilidad, contra el peso de la leyenda que dobla tantas espaldas. Sí, llevando un apellido como el mío, Guthrie- -explica Sarah Lee- parece que vayas donde vayas tendrás que soportar un gran peso, una gran responsabilidad, que serás el centro de las miradas y todo el mundo estará pendiente de lo que haces, sobre todo si te dedicas a lo mismo que tus antecesores. Eso es así, desde luego, aunque no diga que sea una carga, exactamente. En mi caso, ostentar ese apellido me ha llevado a intentar aprender más y más, sobre todo acerca de mi abuelo, para representarle mejor. La gente siempre te mira con curiosidad y con ciertos prejuicios, parece que tienes que demostrar más cosas, parece que nunca podrás desprenderte de tu apellido, y eso es siempre duro y difícil. Sin embargo, creo que las cosas han salido bien y me siento verdadera y profundamente orgullosa de formar parte de tan impresionante herencia y legado Un fotograma de la obra de Orson Welles sobre el Quijote ABC Una bendición Hace unos meses, otra nietísima que pasó por Madrid, Holly Williams, descendiente del gran icono del country, Hank Williams, comentaba que se sentía maravillada y emocionada cuando, en el lugar más remoto del mundo por el que apareciera, su abuelo era amado y admirado. ¿Le sucede a los Guthrie con su abuelo? Sí. Muy lejos de casa, muy lejos de Estados Unidos, hemos conocido personas que amaban a Woody. y eso es una auténtica bendición, me hace muy feliz que su música y su mensaje hayan viajado tan lejos Johnny y Sarah, aunque no son esencialmente un grupo de canción protesta, no son ajenos, por supuesto, a lo sucedido hace unos meses en la escena norteamericana con la toma de postura anti- Bush de muchísimos colegas, encabezados por Springsteen en la gira Vota por el Cambio Segura y convencida, Sarah asegura que creo que es fantástico que alguien con tanta influencia como Bruce pueda hacer política mediante la música. Pienso que necesitamos muchos más ejemplos así Don Quijote asiste a su propia película Una exposición recoge desde ayer la producción cinematográfica sobre el hidalgo la sede de la Filmoteca Española, repasa la trascendencia que ha tenido el Quijote en la pequeña y en la gran pantalla ISABEL AGUILAR MADRID. Don Quijote, ese personaje anacrónico que se pasea por exposiciones y salas celebrando su cuatrocientos cumpleaños, ha recalado en el Palacio de Perales, sede de la Filmoteca Española, para trasladar al visitante a una realidad en la que Cervantes y el celuloide se funden en uno solo. El resultado, decenas de títulos cinematográficos vertidos universalmente tanto en la pequeña como en la gran pantalla. La exposición, que permanecerá abierta hasta el mes de noviembre, arranca de la iniciativa conjunta de la Filmoteca Española y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, y pretende, como apuntan las palabras de su comisaria, Elena Cervera, no sólo mostrar las películas conocidas sobre el Quijote, sino transmitir que es un personaje universal y un mito que se ha representado de muchas maneras Uno de los apartados de esta muestra retrocede en el tiempo hasta instalarse a finales del siglo XIX, cuando la imagen en movimiento comenzó a dar tímidos pasos gracias a la aparición de la linterna mágica, el espejo anamórfico o los primeros proyectores, que ofrecían una coloridad y dinámica visión de ese caballero que al b La muestra, ubicada en reconocida en todo el mundo. Creo que figuras como Elvis o como mi abuelo Woody sirvieron de inspiración y de acicate, y animaron a muchos jóvenes a coger una guitarra. Además, existe una larga tradición en la que durante generaciones, de padres a hijos, en familia, sentados todos juntos en torno a una mesa o un fuego se interpretaba el cancionero tradicional. Tanto Johnny como yo hemos aprendido así A muchas personas y, sobre todo, a muchísimos artistas el peso de un ape- mo ponía, con su excelente sonido, una alfombra a los pies del protagonista para que desplegara sobre ella su sabiduría a la guitarra. También lo hizo al teclado eléctrico y, en los últimos compases, al banjo. Fue precisamente en esos postreros momentos del espectáculo cuando la noche llegó a su mayor intensidad, y donde se les vió a los músicos más sueltos, ya que hasta entonces todo discurría de forma perfecta, pero se echaba de menos algo más de improvisación. Ni siquiera hubo solos de bajo o batería. Sí se escucharon, en cambio, muchas palabras en español, con ánimo jocoso, de Taj Mahal, quien, como él mismo explicó, pasó una temporada en España, durante los años 70. fin podía estirar las piernas tras casi tres siglos anclado en las estáticas páginas de los libros. Las múltiples veces que el Quijote ha sido llevado al cine revela el interés que esta leyenda literaria ha suscitado en directores y productores de todo el mundo. Así, aunque sea fácil recordar la versión española de Rafael Gil en 1948, con Rafael Rivelles y Juan Calvo como protagonistas (y una Sara Montiel espléndida) o aquella en la que Cantinflas encarnaba a un Sancho con acento mexicano, no deja de resultar nostálgico y gratificante el reencuentro con el cartel, por ejemplo, de la versión norteamericana de Arthur Hiller (1972) donde una asombrosa Sophia Loren da vida al personaje de Dulcinea; o con las imágenes sobrecogedoras de un lúgubre Quijote, casi aterrador, tratado con maestría por Orson Welles, que desapareció sin poder ver acabada una película que llegó a obsesionarle, finalizada y estrenada años más tarde por Jesús Franco (1992) El caballero mil veces reinventado Versiones australianas, rusas, griegas, francesas, yugoslavas... Un Quijote mil veces reinventado, adaptado al westerm, a la animación, a la ciencia ficción e incluso al género erótico. Una colección de doscientas piezas con un valor cinematográfico incalculable. Una miscelánea de fotogramas evocadora de molinos y gigantes. Diferentes lenguajes, en definitiva, para retratar una misma esencia: un Quijote que carece de fronteras geográficas, temporales y culturales. Taj Mahal, en un concierto en Vitoria AFP