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ABC MIÉRCOLES 20 7 2005 Madrid 37 El escolta de un dirigente del PP impide huir a unos atracadores al disparar a las ruedas de su coche Los gritos de la víctima alertaron al policía b Aunque se dieron a la fuga, los delincuentes tuvieron que abandonar su vehículo poco después por llevar dos neumáticos reventados, y uno de ellos pudo ser detenido Lugar del atraco Ponzano María de Guzmán MARIO DÍAZ MADRID. El mayor susto de sus 34 años de vida lo padeció María Concepción la madrugada del pasado lunes, cuando sufrió un atraco a mano armada en la calle Cristóbal Bordiú, en el distrito de Chamberí. A las 2.30 horas, aparcaba su coche y comenzaba a andar por esta calle cuando sintió, a su lado, la amenazadora presencia de un coche que le seguía. Unos instantes después, un hombre de unos 40 años le abordaba pistola en mano: Dame lo que tengas o te mato recordaba ella en la denuncia policial, sin saber entonces que su ángel de la guarda se encontraba muy cerca de ella. La amenaza hizo reaccionar a María Concepción, que plantó cara a su agresor apartándole de un golpe en la cara y echándose a correr mientras reclamaba ayuda. El delincuente sólo había podido obtener de botín un teléfono móvil, y corrió detrás de María Concepción portando su pistola. Para desgracia del atracador, dos policías de paisano, destacados como escoltas de un alto dirigente del Partido Popular, se encontraban muy cerca. Alertados por los gritos de María Concepción, uno de ellos se identificó como policía, a lo que el delincuente se dirigió hacia él de forma amenazadora, sin dejar de portar el arma. El escolta desenfundó a su vez la suya y disparó dos veces al aire, según consta en las diligencias policiales. Cristóbal Bordiú Alonso Cano Ríos Rosas Ponzano Espronceda Infografía ABC La secuencia del atraco Eligen a la víctima. María Concepción aparcó su coche en la madrugada del lunes en la calle Cristóbal Bordiú. En cuanto empezó a caminar, la siguieron. La encañonan. Un delincuente le intenta atracar bajo amenaza de muerte mientras la encañona con un arma, ella se resiste y pide auxilio mientras corre. Dos escoltas, muy cerca. Los gritos de la víctima alertan a dos escoltas de un alto dirigente del PP. Uno de ellos interviene, disparando primero al aire y luego a dos ruedas del coche de los atracadores, que son detenidos poco después tras abandonar su vehículo. jana calle Armando Palacio Valdés, en el distrito de Chamartín, con las dos ruedas laterales izquierdas reventadas. Un coche de la Policía se topó con ellos e, inmediatamente, trató de identificarlos. El cerco se cerraba y, unas calles más allá, los atracadores abandonaban su maltrecho vehículo y salían corriendo, cada uno por un lado. Se iniciaba una persecución a pie, que se saldó con una detención. Se trata de Luis María S. C. español de 38 años, sin antecedentes penales aunque sí con dos averiguaciones sobre su domicilio y paradero por su implicación en dos asuntos turbios en 2004. El escolta le identificó al momento como el atracador, aunque cuando le detuvieron ya no portaba la pistola con la que atemorizó a su víctima. Se deshizo del arma, como suele pasar apuntan fuentes policiales, que no descartan que fuera simulada, puesto que no la usó cuando el escolta disparó al aire al sentirse amenazado, y pese a encañonar con ella tanto a él como a la víctima. El Ford Fiesta que conducían los delincuentes, además, había sido robado en Moratalaz y denunciado el pasado día 11. Escapó sin dejar de encañonarles El atracador decidió entonces dejar de seguir a María Concepción y escapó hasta el coche donde le aguardaba su compinche, sin hacer caso a los gritos de alto del escolta e incluso encañolándole. Parecía que los delincuentes iban a lograr escapar, pero sólo lo parecía: el escolta disparó a las dos ruedas que tenía a tiro. Pleno acierto, los malhechores no irían muy lejos. En todo caso, lo intentaron, y el Ford Fiesta rojo que conducían se dio a la fuga por las calles del distrito de Chamberí. El escolta, mientras, ya había alertado del episodio al 091, lo mismo que María Concepción, la víctima del robo, refugiada ya entonces en casa de un amigo. Varios vehículos policiales rastreaban la pista de los delincuentes que, minutos después, recorrían la no muy le- Modesto Lafuente Roble dillo