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36 Madrid LA CAÑADA REAL, CIUDAD SIN LEY MIÉRCOLES 20 7 2005 ABC Vista general del poblado de Cañada Real, donde conviven las infraviviendas con cientos de construcciones ilegales (Viene de la página anterior) prende la calidad de las construcciones, las balaustradas... Es la zona de gitanos españoles que regentan también puestos de refrescos y chucherías. Tienda barata Desayunos Lina Helados Yanet se leen rotulados en la pared. Una iglesia evangélica y una mezquita Los residentes de la Cañada tienen sus propios lugares de culto. Los han levantado ellos mismos. Sin permiso, como todo demás. Una iglesia evangélica en parte baja del poblado, donde están las mejores casas, es frecuentada por gitanos. En la parte media, donde habitan los árabes, tienen a su disposición una mezquita para orar. Externamente parece una vivienda más pintada de granate. También tienen un hotel aunque no tenga rótulo: el boca a boca es suficiente. Está en la entrada y en él duermen colombianos, peruanos, ciudadanos del este... La especulación ha llegado a la zona y los carteles de Se cede se repiten. No pueden vender porque no son propietarios legales. Los precios rondan los 70 euros el metro cuadrado. eléctrico. Es más fresco que la favela dice el padre. Y más peligroso. El paisaje es desolador. Hay desaprensivos que, por los 20 euros que les piden los gitanos, vierten los desechos ahí, en lugar de hacerlo en zonas habilitadas. La única ley: el dinero Los cambios han llegado hasta esta etnia. Antes respetaban la ley que imponía el patriarca; ahora, aquí cada familia tiene un jefe y la única ley que impera es la económica explican. Ante tamaña abundancia, muchos adquieren fincas o chalés en otras zonas. No les falta de nada: televisión con pantalla de plasma, proyector de cine, jacuzzi... No los usan. No van. Al no tener nómina reciben ayudas públicas para la escolarización de sus hijos. Algunos han pasado por poblados que ya son historia- -Los Pitufos, Pies Negros, Torregrosa, La Celsa... -y fueron realojados en pisos más de una vez para marcharse después. La droga no es la única actividad delictiva que se registra en la Cañada Real- -uno de los delitos estrella es el robo con fuerza e intimidación que cometen en otras zonas de la ciudad- si bien es cierto que residen personas que se ganan la vida honradamente. Algunas llevan allí toda la vida al igual que sus descendientes. Gente modesta que empezó con un huerto y una casa humilde que han ido mejorando con los años a pesar de lo ilegal de la situación, porque las administraciones han hecho la vista gorda y nadie impide que levanten casas agregan. Prueba de ello es que antes no tenían luz ni agua: ahora ya tienen contratados ambos servicios; aunque no faltan los que se abastecen de forma ilegal. También tienen cartero y recogida de basuras. Lo absurdo del caso es que el único papel que tienen muchos es el de la contribución A medida que crece la población, crecen los delitos. Tras rebasar los puntos de venta de cocaína y heroína, se llega a la zona poblada por los árabes. Abundan los magrebíes. Algunos trabajan en la construcción, otros, trapichean en lo que pueden. Sorprende el contraste de idiosincrasias en un lugar donde conviven una decena de nacionalidades diferentes. Más adelante, hay un popurrí de gentes y edificaciones diversas. Predomi- Tres habitantes del poblado observan cómo pasa un coche policial Historia de una cañada sin ganado La Cañada Real Galiana recorre el sur de la Rioja, Soria, Guadalajara, Madrid, Toledo y Ciudad Real. Servía de paso al ganado. En el siglo XIII un decreto real impidió edificar. El tramo madrileño discurre por la carretera de Valencia hasta desembocar en Perales del Río (Getafe) Afecta a otros tres municipios: Coslada, Rivas y San Fernando y a los distritos de San Blas, Vicálvaro y Villa de Vallecas. Es una vía pecuaria protegida por ley que acoge desde hace décadas construcciones ilegales en suelo de dominio público. Inmigrantes andaluces y extremeños fueron los primeros que dispusieron de las parcelas situadas a los lados de la vía pecuaria a raíz de un decreto de 1974 y, con el paso del tiempo, edificaron sin que nadie lo impidiera. Normalizar la situación. Los residentes más antiguos quieren que se resuelva la situación. Aducen que tienen derechos adquiridos. Sin plazo. El consejero de Economía indicó en mayo en la Asamblea que la Comunidad iba a abordar la situación. Anunció que la solución será a largo plazo. nan grupos del este: rumanos, albanokosovares, serbios y croatas. Pululan grupos dedicados al robo de vehículos de alta gama que desguazan aquí. Conservan el motor y las piezas más valiosas para quemar lo demás como evidencian los restos ennegrecidos en el suelo y la carcasa de un camión. Otras veces, cambian el bastidor y la matrícula y los venden. En la zona de los kosovares hay tiros casi todas las noches dice un agente. Nos avisan desde el campamento de rumanos del Camino de los Canteros; cuando llegamos siempre dicen: serán los petardos de los niños Los funcionarios afirman que son sujetos muy peligrosos pues no valoran nada la vida Al llegar al vertedero termina la carretera asfaltada. Y aparece la miseria en estado puro. Entre toneladas de escombros se mezclan las chabolas con niños correteando entre basura y ratas. Si en verano hay polvo y todo tipo de insectos, en invierno el barrizal convierte el lugar en inaccesible. Gitanos del este y portugueses se las arreglan como pueden para sobrevivir. A la busca de chatarra o de algún objeto recuperable entre los dos metros de inmundicia. Una familia al completo vive en un transformador Soluciones La Comisaría ha puesto a buen recaudo a bandas dedicadas al robo de coches de lujo y hace dos meses detuvo a cinco rumanos que se dedicaban a asaltar con armas de fuego clubs de alterne y gasolineras. Los delincuentes tienen una falsa sensación de impunidad afirman. Varias veces a la semana hacen controles de personas, armas y vehículos. Pero la Policía poco puede hacer. Para un registro necesitamos un mandamiento judicial motivado y hay que hacerlo casa por casa Afirman que la situación es insostenible. No quieren ni pensar qué ocurrirá cuando desaparezca Las Barranquillas y el PAU esté habitado. Lo peor es que las administraciones se pasan la pelota. La Comunidad dice que la responsabilidad es de los ayuntamientos, y éstos, que de la primera dicen. El problema no es solo urbanístico, sino social y policial.