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6 Opinión MIÉRCOLES 20 7 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA RICHARD N. HAASS PRESIDENTE DEL CONSEJO DE RELACIONES EXTERIORES DE EE. UU. EL PP SALE A LA CALLE U NO de esos personajes, inequívocamente madrileños, que practican la picaresca a bordo de automóviles de doce cilindros o sobre manteles cuajaditos de tenedores alcanzó renombre capitalino por un ingenioso procedimiento. En el Madrid de los sesenta, o incluso de los setenta, en el que estaban contados los lugares en que hacerse notar, nuestro personaje era cliente indispensable. Saltaba de uno a otro- -restaurantes, vestíbulos de hoteles, clubes sociales- -y se hacía llamar por teléfono desde su propio despacho. Con tan sencillo método alcanzó una gran notoriedad. ¿Quién será ese tipo- -se preguntaban los verdaderamente importantes- -M. MARTÍN al que todo el mundo llaFERRAND ma sin descanso? Muchos de los notables sorprendidos terminaron cayendo en sus manos y satisfaciendo importantes cantidades por contar con su etérea asesoría. En nuestros días, la implantación del teléfono portátil- -si fuera móvil tendría ruedas o patas- -ha agotado el método del pícaro reseñado y aún en activo. Los botones de antaño, uniformados y corteses, han sido sustituidos por recaderos con motocicleta y casco que no cantan el nombre de un cliente o visitante en espera de una modesta propinilla. Aun así, el PP se dispone a utilizar el método del pícaro del párrafo de arriba. Según contaba ayer aquí Cristina de la Hoz, que es una buena fuente, el partido que lidera Mariano Rajoy se dispone a echarse a la calle para hacerse ver y notar por quienes podrán votarles. Mucha calle, manifestaciones bien calculadas, actos públicos con los más diversos argumentos... constituyen parte de la estrategia con la que los populares pretenden contrarrestar la ausencia de elecciones en los próximos dos años. ¿Sí? Aunque esa es la teoría, la práctica viene a demostrar la inestabilidad creciente de algunos de los pactos vigentes para el sostenimiento de varios gobiernos. ¿Cuánto puede durar el tripartito que mantiene a Pasqual Maragall? Si cae el tripartito, ¿cuál es la perspectiva de José Luis Rodríguez Zapatero en su mayoría minoritaria? No está mal eso de ocupar la calle. A falta de ideas, que buena falta hacen para un mejor trazado de nuestro rumbo de futuro, buenas son las pancartas. El eslogan tiene valores de catarsis y alivia la tensión de los participantes en esas procesiones laicas, tan en alza, que hablan de un cierto fracaso de los parlamentos y de una escasez funcional de los medios de comunicación, los foros tradicionales y civilizados para la expresión y el contraste de los pensamientos y propuestas de cada grupo y de cada individuo. La calle, su uso reivindicativo y didáctico, siempre había sido un reducto de la izquierda; pero, lo que son las cosas, Rajoy quiere exhibir en ella a los protagonistas de su pretendida reconquista del poder. Quiere, como el pícaro, que le llamen por teléfono. Si no se le ocurre algo más... COMERCIO MÁS QUE AYUDA A cuenta de la reciente cumbre del G- 8, el autor no cree que la pobreza vaya a resolverse sólo con la ayuda de los países ricos y, por eso, propone centrarse en facilitarles el comercio, motor de reformas políticas y de la formación de una clase media A reciente reunión del G- 8 en Escocia, así como los conciertos y el activismo de las celebridades, ha puesto los reflectores sobre el monto de la asistencia internacional que llega a los países y los pueblos de África. Esto es comprensible a la luz de la pobreza persistente del continente, sus conflictos aparentemente interminables y la prevalencia del VIH- SIDA y otras enfermedades contagiosas. Si se dirige de manera adecuada y se condiciona a la adopción de reformas, la ayuda internacional puede significar una diferencia positiva. Pero la asistencia no es una panacea. El hecho de que persistan tantos problemas, a pesar de las decenas de miles de millones de dólares en asistencia y de los años de esfuerzo, es un triste recordatorio de que la ayuda puede permitir a los gobiernos hacer inversiones imprudentes que logran poco, o que se pueden desviar a manos de funcionarios corruptos. Además, la ayuda es inherentemente incierta, lo que deja a los africanos a merced de fuerzas externas que ellos no pueden controlar. L dar a los pobres, tienen que abrir sus mercados a lo que los países pobres producen, especialmente textiles, ropa, productos agrícolas y materias primas. La eliminación gradual de los aranceles y las cuotas de importación para los países pobres- -y la eliminación gradual de los subsidios a sus propios productores agrícolas- -tendría un efecto en las vidas de cientos de millones de personas en África y otros lugares. Se desarrollarían las empresas privadas, se crearían empleos y los ingresos aumentarían. Otro problema de poner el énfasis en la ayuda es que el esfuerzo político para incrementarla absorbe una atención que estaría mejor aprovechada si se dedicara a un instrumento más poderoso del desarrollo económico: el comercio. Es el arma casi olvidada de la lucha contra la pobreza, pero puede ayudar más a los pobres que la asistencia. Si los países ricos- -en particular los EE. UU. los 25 miembros de la UE y Japón- -en verdad quieren ayu- Además, el comercio beneficia al mundo de muchas otras formas y da un impulso importante al progreso de las economías mundiales. Un estudio reciente estima que los ingresos nada más en EE. UU. podrían aumentar en 500.000 millones de dólares al año si el comercio global fuera en verdad libre. De manera similar, los ingresos en todo el mundo aumentarían significativamente si se liberalizara más el comercio tanto de bienes como de servicios. El comercio es también un motor de la reforma política y económica. Lo que los países deben hacer para ingresar a la Organización Mundial del Comercio es exactamente lo que tienen que hacer para ser productivos y democráticos: aceptar el Estado de Derecho, reducir la corrupción y hacerse abiertos, responsables y transparentes. Al mismo tiempo, un aumento del comercio puede contribuir a crear y mantener una clase media, que es exactamente el -José Luis: Me ha asegurado Maragall que apagasteis el fuego de Guadalajara sin tomar una sola gota de agua del río Ebro, y yo espero que sea verdad.