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54 Cultura MARTES 19 7 2005 ABC Muñoz Molina acusa a los actuales planes de estudio de trivializar el aprendizaje El académico desgranó el complejo proceso de gestación de El jinete polaco b El escritor y director del Instituto Carlos Pujol aleja el fantasma de la manipulación del premio Planeta b Pujol elogia la función que cumple este premio descubriendo a grandes figuras literarias como Antonio Prieto, Muñoz Molina o Juan Manuel de Prada TULIO DEMICHELI EL ESCORIAL. El poeta, novelista, crítico literario y colaborador de ABC Carlos Pujol forma parte del jurado desde 1972 y por ello es punto de referencia inevitable del Planeta, premio que ahora le ha servido de excusa para dirigir este curso en el que Antonio Muñoz Molina, Ana Gavín, Antonio Prieto, Espido Freire, Ángeles Caso, Juan Manuel de Prada, Francisco González Ledesma, Pepe Martín, Fernando Delgado, Alfredo Bryce Echenique, Pilar Palomo, Fernando Sánchez Dragó y Ana María Matute pasaran revista esta semana a medio siglo de literatura española en El Escorial. Recuerda Pujol que a través del premio puede comprenderse la historia contemporánea de España, su pasado, su evolución y también el presente. Durante muchos años la guerra civil ha sido uno de los temas principales- -señaló a ABC- Primero se trató desde el bando de los vencedores, ahí está Las últimas banderas de José María de Lera; luego, desde el de los vencidos. La guerra civil dio paso a la posguerra y ésta, a la novela histórica, con temas que retroceden de la época goyesca, como Volaverunt de Larreta, al Egipto de Terenci Moix, pasando por obras de Gala o Eslava Galán Resulta imposible no preguntarle a Pujol acerca del sambenito del Planeta, un premio que para muchos está dado de antemano. Él, claro, lo niega: Nos la hemos jugado muchas veces. Claro que nos gustaría que todos los años ganara una novela como Madame Bovary Guerra y Paz o En busca del tiempo perdido Pero hay lo que hay y no hay más cera que la que arde. Y ha habido mucha calidad literaria y también sorpresas. Nadie conocía a Antonio Prieto, que era un veinteañero desconocido cuando ganó con Tres pisadas de hombre Antonio Muñoz Molina era sólo una promesa cuando lo hizo con El jinete polaco lo mismo que Juan Manuel de Prada con La tempestad Y aquí están... Es cierto que el viejo Lara invitaba a escritores reconocidos a concursar. Se dio el caso de que algunos le pidieron que les garantizara el triunfo por escrito, pero él los mandaba a tomar por donde ya sabe, llamándoles sinvergüenzas... Lara hablaba el último en las deliberaciones del jurado porque no quería influir. Cuando se producía una mayoría a favor de algún libro, entonces se abstenía. Que el premio se negocia de antemano es, créanme, una leyenda negra Cervantes en Nueva York inauguró el curso Medio siglo de literatura. Historia del premio Planeta que comenzó ayer en El Escorial TULIO DEMICHELI EL ESCORIAL. El narrador y académico Antonio Muñoz Molina dedicó la conferencia inaugural del curso al proceso de gestación de El jinete polaco novela con la que obtuvo el Planeta en 1991 y que nació de otras tres obras que no cuajaron y que fueron un fracaso porque, en realidad, eran un solo libro. La primera de esas tentativas contaba la historia de un militar que no tenía vocación castrense y que se sentía obligado a ser más militar que nadie. A la vez era una memoria familiar y una historia oblicuamente autobiográfica; siendo un muchacho descubrió un uniforme y una pistola de su abuelo y se preguntó cómo era posible que le pertenecieran si tan sólo era un agricultor. ¿Qué secreto escondía? El secreto de la familia era la guerra civil, de la que nadie le había hablado nunca y de la que nadie quería hablar. Por la tarde, durante la animada mesa redonda en la que participaron, además del novelista y del director del curso, Ana Gavín, Antonio Prieto y Espido Freire, todos deseaban conversar con los estudiantes. Y, como es natural, a Espido Freire le preguntaron cómo cambió el premio su vida. Ella no confiaba ganarlo pero aquel año se le prestó mucha atención, entre otras cosas porque ganadora y finalista (lo fue Nativel Preciado) eran mujeres. Al convertirse en el centro de la atención pública se dio cuenta de que las simpatías o antipatías que suscitaba eran más una cuestión física que literaria; y que una historia concebida desde un mundo muy privado se interpretaba de manera perversa. Así, quienes sabían que vivía en el País Vasco deducían que la ciudad en la que Irlanda transcurría era Bilbao, mientras que los que conocían sus orígenes gallegos estaban seguros de que era La Coruña. En cuanto al significado del galardón, Muñoz Molina aseguró que el Planeta ha servido en España para crear un tejido profesional de la literatura. A Antonio Prieto, quien por la mañana había hablado de Historia, mito y personaje le recordaron que en su día causó cierta impresión que un joven de 24 años se presentara a la cena muy formalito, vestido de esmoquin, una impresión que no causaría muchos años después Juan Marsé, quien acudió en jersey. Yo creo que dentro de nada, con el calor que hace, lo haremos en bañador bromeó. Luego explicó que lo que él le pedía a un escritor es que sepa escribir, algo que no siempre ocurre, que a un cirujano lo que se le exige es que sepa operar. Muñoz Moli- Antonio Muñoz Molina, ayer durante su intervención en los cursos de El Escorial na le contradijo contando la anécdota de un cirujano que trabajaba en Australia y cuya titulación levantaba sospechas porque empezaba a operar... antes de que llegara el anestesista. EFE Cuestión de identidades También hablaron del problema de la identidad en la novela moderna. Para Muñoz Molina, Aquiles sabía que era Aquiles mientras que a Don Quijote le dicen que es un vecino y no un caballero andante, cuando él se empeña en que yo soy quien soy porque lo decido yo Antonio Prieto retornó a la Iliada cuando Aquiles devuelve el cadáver de Héctor para hablar de la empatía porque, a través de la mirada de su padre, Menelao, Aquiles comprende a otro hombre aunque sea su enemigo. Internet, invento del demonio Por último salieron a relucir las maldades de internet como corruptora del lenguaje. Para Prieto es un invento del demonio. Freire consideró, por el contrario, que la Red no ha acabado con la lectura, aunque esté minando algunos soportes. Es más, algunos de sus amigos no lectores se comunican por escrito a través suyo, cuando antes no lo habrían hecho ni por carta. Por último, terció Muñoz Molina defendiendo que el enemigo no es internet, sino los actuales planes de estudio que trivializan y difuminan el aprendizaje. Internet no hace ni más tonto ni más listo a nadie, todo depende de para qué se usa. Puso por ejemplo a los astronautas de las naves Soyuz, quienes utilizaban las sofisticadas comunicaciones con la tierra para consultar a sus... ¡astrólogos! Muñoz Molina aseguró que el Planeta ha creado en España un tejido profesional de la literatura Freire consideró que internet no está acabando con la lectura, aunque sí mina determinados soportes