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32 Internacional MARTES 19 7 2005 ABC Los saharauis consideran que esta prisión, cuya población reclusa excede en un 407 por ciento su nivel máximo, es la principal herramienta represora de Marruecos contra los independentistas La Cárcel Negra, el infierno de El Aaiún TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL EL AAIÚN (SAHARA OCCIDENTAL) Mbarek El Maichi acaba de pasar a sus 19 años por la experiencia más dura de su vida. A este joven imberbe hay que sacarle las palabras con sacacorchos. Accede a hablar con el periodista, pero le cuesta la misma vida separar los labios. Mecánico del barrio de Casa Piedras de El Aaiún, el chaval acaba de ser puesto en libertad después de pasar un mes y medio en la cárcel Lakhal, conocida por todos como la Cárcel Negra. Mbarek forma parte del grupo de dieciséis jóvenes saharauis juzgados el martes pasado por participar supuestamente en la intifada que lleva causando desórdenes en la ex colonia desde finales de mayo. Fue absuelto junto a otros dos acusados. Para los demás se dictaron penas de entre dos y ocho años. Vinieron a buscarme a casa de mi madre el sábado 28 de mayo y dijeron que tenía que presentarme ante la Policía Judicial para ser interrogado explica a ABC. Una vez allí, me vendaron los ojos y comenzaron a golpearme prosigue. El domingo 29, sin ser presentado ante el procurador- -que es quien ejerce la acusación pública- pasó su primera noche en el penal. Ha estado todo este tiempo en la celda destinada a menores. Éramos 67 en la misma habitación, muchos de ellos jóvenes asesinos enganchados a las pastillas explica. Su relato habla de mucha suciedad, bichos por todas partes y un régimen de comidas que no aceptarían ni los animales Un detenido saharaui hacía el signo de la victoria, el pasado martes, mientras salía del furgón policial que lo condujo al tribunal cifras ofrecidas a ABC por fuentes saharauis calculan que la capacidad para la que está diseñado el penal es de 200 reclusos y en la actualidad hay más de 700. El activista saharaui de Derechos Humanos Larbi Messaoud coordinó el año pasado la realización de un informe basado en los testimonios de ex presos donde queda reflejada la sistemática vulneración de derechos, así como la ausencia de las más mínimas condiciones de internamiento. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Wacht han informado también en sus últimos trabajos de la utilización habitual de la tortura por parte de las autoridades de Marruecos. poder recibir atención en la sala de urgencias del hospital. Las torturas, las enfermedades y los malos tratos han acabado entre 1989 y 2004 con la vida de diez de los internos de la Cárcel Negra. Un informe de la Comisión de Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española documentó, entre otros casos, la muerte del preso Mohamed Buceta, ocurrida el 28 de noviembre de 2002. Cuando sus familiares acudieron a visitarlo el 26 de noviembre Buceta se quejó de que había funcionarios que le golpeaban y los torturaban diariamente explica el texto. De nada sirvieron las protestas de los familiares tras la visita, que lo más que consiguieron fue una autopsia en la que se demostró el estallido del riñón derecho, estrangulación, así como lesiones producidas por actos de tortura menos de 72 horas antes del fallecimiento. Soy inocente Mbarek insiste en su inocencia y niega que estuviera presente en las manifestaciones de la intifada saharaui. También niega que tirara piedras a los policías o que cortara las calles quemando neumáticos. Lo niega todo, aunque en ningún momento levante la voz y apenas un poco su rostro. El veredicto del juez así lo estima también, pero el mes y medio en la Cárcel Negra y las torturas en la sede de la Policía Judicial no se las quita nadie, como recuerdan los que le rodean. Los saharauis consideran esta vieja prisión, levantada en tiempos de la presencia española, el principal arma de represión de las autoridades marroquíes que ocupan la ex colonia. Muchísimos saharauis han desfilado por cárceles, oficiales o secretas, de todo el reino alauí, pero ésta la tienen metida en casa, muy cerca de las instalaciones que ocupa la Misión de Naciones Unidas en la ciudad. Según los datos hechos públicos en 2004 por el Consejo Consultivo de los Derechos Humanos de Marruecos, la Cárcel Negra supera en un 407 por ciento su capacidad real de reclusos. Las Detenido el activista saharaui Ali Salem Tamek Las autoridades marroquíes detuvieron en la tarde de ayer al activista saharaui Ali Salem Tamek cuando regresó al Sahara Occidental procedente de Las Palmas. Según las fuentes de militantes de Derechos Humanos saharauis un importante despliegue policial esperó a Tamek en el aeropuerto de El Aaiún, que poco después de aterrizar fue trasladado a las dependencias de la Policía Judicial. Por la mañana la capital de la ex colonia española vivió una nueva jornada de protestas en el barrio de Mátala, donde fue detenida una mujer durante varias horas después de ser golpeada por la Policía, según fuentes saharauis. Los vecinos se niegan a recibir las indemnizaciones que les ofrece Rabat después de que una decena de casas fueran saqueadas por las Fuerzas de Seguridad en los primeros días de la intifada. Funcionarios absueltos La sorpresa volvió a saltar pasados los meses cuando en julio de 2003 la Justicia marroquí condenó como responsables de la muerte de Buceta a tres de sus compañeros y amigos de celda, quienes le habían asistido para tratar de mantenerlo con vida. Los funcionarios fueron absueltos. En el módulo de mujeres- -Hay Nissa- -de la Cárcel Negra espera su turno para ser juzgada la conocida activista saharaui de Derechos Humanos Aminatu Haidar, herida cuando fuerzas policiales reprimieron de manera violenta una manifestación independentista. La detención de Haidar, quien fue sacada por un grupo de agentes de la sala de urgencias del hospital Benmehdi de El Aaiún en la noche del 17 de junio, se ha convertido en el auténtico caballo de batalla de la campaña internacional puesta en marcha con el estallido la intifada saharaui a finales del pasado mes de mayo. Vivir en medio metro cuadrado En espacios de cincuenta metros cuadrados conviven hasta un centenar de presos. Coincidiendo con el testimonio del joven Mbarek, la falta de higiene es absoluta, la transmisión de enfermedades está a la orden del día y el régimen de comidas deja mucho que desear. Cada celda cuenta con una letrina donde hacen sus necesidades, lavan el menaje de cocina y algunos duermen. Las familias llevan a los presos comida, ropa y productos para la higiene personal, pero, según este informe, muchos de los paquetes se quedan en manos de los guardianes, quienes aparecen descritos como torturadores sin piedad. El servicio médico brilla por su ausencia y, como explica Larbi Messaoud, tienen documentados numerosos casos en los que los reclusos tienen que sobornar a los funcionarios para