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30 Internacional EL CONFLICTO PALESTINO- ISRAELÍ MARTES 19 7 2005 ABC Egipto frena a Hamás con la amenaza de cerrar el grifo de armas b Mahmud Abbas, en un encuen- tro con periodistas, se niega a desencadenar una guerra civil palestina, aunque promete combatir los desórdenes violentos J. C. NETIVOT. Los únicos a quienes los líderes políticos y los jefes militares de Hamás hacen caso; los únicos ante los que se ponen firmes, son los egipcios Dicho y hecho. La sentencia dictada por Nabil Abu Rudeinah, consejero de Mahmud Abbas, en el restaurante del hotel Beach de Gaza la pasada semana volvió a demostrarse ayer en toda su extensión. La llegada a la Franja de una importante delegación de seguridad egipcia, encabezada por el número dos de la Inteligencia de ese país, Mustafá al- Buheri, frenó casi en seco (volaron unos pocos cohetes con peor puntería que en días anteriores) el lanzamiento de Qassam por parte de los milicianos de Hamás. Judíos contrarios a la retirada de Gaza marchaban ayer hacia la localidad de Netivot, al sur de Israel EPA La llave egipcia El Cairo tiene una llave que no posee la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para poner en su sitio a los fundamentalistas islámicos. La llave que abre la puerta al contrabando de armas entre Egipto y Gaza, por esos túneles del campo de refugiados de Rafah que los ingenieros israelíes se esmeran, a veces con éxito otras muchas sin resultados positivos, en localizar primero y destruir después, con muchas casas de inocentes demolidas por el camino. Y sin esas armas que llegan de Egipto poco pueden hacer las Brigadas de Ezedín al- Qassam, brazo armado de Hamás, contra el enemigo sionista o contra las diezmadas Fuerzas de Seguridad palestinas. De ahí la declaración de Hamás a primera hora de la tarde de ayer: Estamos comprometidos con la tregua de El Cairo Hasta ayer, en los últimos días, la daban por muerta. Habrá que verlo. Mientras se intensificaban las negociaciones entre los emisarios egipcios y los responsables de Hamás, el presidente palestino, Mahmud Abbas, recibía a una nutrida representación de periodistas locales y extranjeros para dejarle claro al mundo, y sobre todo a la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, con quien se reunirá el jueves en la Mukata de Ramala, que no desencadenará una guerra civil entre los palestinos aunque tampoco permitirá que se viole gratuitamente la ley y el orden. Abbas prometió hacer todo lo posible para evitar el lanzamiento de cohetes contra Israel y detener a quienes dispararon el jueves y el viernes pasados contra su policía. Miles de colonos tiñen Gaza de naranja en la intifada judía contra Sharón Los organizadores de la marcha acusan al Gobierno de dictador policías y ocho mil soldados se despliegan a lo largo de la frontera de la Franja para impedir la entrada de los extremistas en los asentamientos JUAN CIERCO. CORRESPONSAL NETIVOT (ISRAEL) A pie. Con camisetas naranjas. En coche. Con cintas naranjas. En autobuses. Con pancartas naranjas. Miles de colonos judíos llegados de Cisjordania y de israelíes partidarios de ocupar la tierra palestina se concentraron ayer en la sureña ciudad de Netivot. Desde allí lanzarán, a lo largo de las próximas 48 horas, la madre de todas las marchas de protesta contra el Plan de Desenganche de Gaza diseñado por su otrora compañero de fatigas y arquitecto de asentamientos, Ariel Sharón. El despliegue policial y militar, más importante que en muchas de las operaciones de castigo contra la intifada palestina, superó los veinte mil efectivos. Su misión, impedir no ya que los manifestantes alcanzaran la frontera con la Franja mediterránea, sita en Kissufim, sino que se aproximaran siquiera a Netivot. De ahí que centenares de autobuses fueran bloqueados a muchos kilómetros de sus destinos; que se erigieran controles de policía móviles en muchas carreteras de Israel, pero también de Cisjordania; que las llaves de b Doce mil esos autobuses así como los permisos de conducir de sus chóferes fueran confiscados... Todo valía para impedir que el objetivo del Consejo de Asentamientos de Gaza, Judea y Samaria, organizador de la protesta, se cumpliera, todo por evitar que se llegara a la cifra mágica y más que significativa de las cien mil personas anaranjadas. Pese al impresionante despliegue de seguridad, rebajado un tanto a última hora de la tarde, más de 25.000 colonos y simpatizantes lograron reunirse a la postre en Netivot. Judíos religiosos y ultranacionalistas; muchos jóvenes, casi todos jóvenes; familias enteras con niños y bebés, dispuestos todos a protagonizar una suerte de intifada hebrea contra Sharón y su Gobierno. La marcha, pese a ser declarada ilegal por las autoridades, comenzaba a cobrar fuerza. La misión, entrar en Gush Katif para que muchos de ellos se queden y se sumen allí a la resistencia contra un desalojo que ya ha comenzado por las buenas y que lo hará por las malas el 17 de agosto. La intención imposible- -sólo un estallido generalizado de la violencia palestina podría retrasarla- evitar la evacuación de los asentamientos en los que han estado viviendo, por encima de la ley internacional, por encima de la ley del sentido común, por encima de la vida de los palestinos ocupados, a lo largo de 38 tumultuosos años. Conflicto interno israelí Un judío no expulsa a otro judío decían las letras negras que asomaban por sus camisetas naranjas. Apoyamos a nuestros heroicos hermanos de Gush Katif se leía en las pancartas naranjas repartidas a lo largo de una carretera que con la llegada de la tarde se convirtió en una riada humana, claro está, naranja. Los líderes de los colonos, como Shaul Goldstein o Pinjas Wallerstein, se revolvían en los asientos de sus vehículos ante el bloqueo por parte de la Policía de centenares de autobuses: Es una de las acciones más antidemocráticas en la historia de cualquier Gobierno de Israel; no permiten el derecho a manifestarse; coartan la libertad de expresión; se comportan como esos dictadores árabes a los que dicen combatir y querer derrocar denunciaban con todo lujo de soportes mediáticos estos portavoces, nada tolerantes, precisamente, con ideas que no coincidan con las suyas. Hoy y mañana, más; con o sin el permiso de Sharón. Un judío no expulsa a otro judío proclamaba una de las numerosas pancartas que portaban los manifestantes