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20 Nacional MARTES 19 7 2005 ABC Zapatero acalla a los críticos del PSOE con el Estatuto y les exige rigor y sensatez No ve serio ni intelectualmente acertado denostar un texto provisional b Blanco deja entrever que el Esta- Blanco a Aznar: ¿Quién es el estúpido? M. M. MADRID. No ha sentado nada bien en el PSOE la afirmación hecha por José María Aznar de que la Alianza de Civilizaciones propuesta por Zapatero es una estupidez El número dos socialista, José Blanco, arremetió contra Aznar recordando que su insulto a Zapatero lo es también a Naciones Unidas, que ha asumido esa propuesta como propia... Pero ya sabemos que cuando Naciones Unidas propone algo, Aznar se pone enfrente. Ya lo hizo con la guerra de Irak Lo que fue una estupidez- -continuó Blanco- -fue montar una guerra ilegal que ha convertido a Irak en un nido de terroristas. ¿Quién es el estúpido? Tampoco el líder del PP, Mariano Rajoy, quedó exento de críticas. Blanco ironizó con el giro de la estrategia política que Rajoy ha anunciado en el PP porque lo hace siempre que pierde unas elecciones y luego queda en más radicalidad y más derecha le acusó de no usar la cabeza y unir sus vísceras a las de Aznar y le llamó incoherente por negarse a avalar reformas de Estatutos y luego dar su sí al valenciano. ¿Confía el PSOE en contar con el PP para aprobar esas reformas? se le preguntó a Blanco. La palabra de Rajoy ya no vale nada respondió lamentando que haya desautorizado a Josep Piqué, que tiene un papelón tuto que Cataluña envíe a Madrid será revisado en cualquier caso y Zapatero insiste en que será escrupulosamente constitucional MANUEL MARÍN MADRID. No fue un puñetazo encima de la mesa, pero como si lo fuera. Y no fue una imposición de la ley del silencio, pero como si lo fuera. Con ese ánimo acudió ayer José Luis Rodríguez Zapatero a la última reunión de la Ejecutiva socialista hasta después de las vacaciones para intentar apaciguar ánimos en el seno del partido en vista de que la recta final del parto que es el Estatuto de Cataluña está abriendo más grietas y disensiones de las deseadas por la dirección del PSOE. Si a las dificultades propias de la negociación del texto estatutario- -todavía en muy inestable equilibrio sobre el alambre de la constitucionalidad- se unen las severas críticas expresadas por Alfonso Guerra, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono o el propio presidente del PSOE, Manuel Chaves, a las condiciones de blindaje competencial y de financiación impuestas por el PSC de Maragall y por sus socios de ERC y de IC- V, la solución que le quedaba ayer a Zapatero era leer la cartilla a unos y otros para impedir, al menos, que el Estatuto sea víctima de fuego amigo. Para fuego enemigo, ya basta y sobra con el PP y, sobre todo, con CiU. Por eso, el mensaje que ayer trasladó Zapatero a su partido fue de censura a la contaminación- -provenga de donde provenga, pero en todo caso ajena al Parlamento catalán- -que está sufriendo el proceso de la reforma con juicios precipitados Chaves pide disculpas pero se ratifica Con los enfrentados primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, y Chaves sentados ayer en la misma mesa de la Ejecutiva, el propósito de Zapatero fue poner orden interno. Anticipar una posición sobre un texto que no es definitivo, además de extemporáneo, no es serio ni intelectualmente acertado. Así no se puede emitir un juicio riguroso y sensato vino a sostener Zapatero como respuesta a los críticos, encabezados por Alfonso Guerra. El Estatuto será escrupulosamente constitucional concluyó el secretario general para zanjar cualquier amago de asonada. Incluso, fuentes socialistas explicaron que Chaves, para rebajar el tono de la pugna con Maragall, se excusó en Guerra rebaja el tono y dice que advertir de los puntos discutibles de un Estatuto es ayudar a los negociadores la Ejecutiva alegando que algunas de sus palabras habían sido malinterpretadas, pero en cualquier caso no se desdijo y se reafirmó en que desea un acuerdo para el Estatuto, siempre en exclusivos términos de respeto a la Constitución que es lo que asume la Ejecutiva socialista en pleno. Con el mismo afán pacificador, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, redujo las discrepancias internas en torno al Estatuto catalán a una mera cuestión de matices distintos y negó que la dirección del partido haya emplazado a sus dirigentes a guardar silencio Lo que sí pidió es que todos asuman que el texto catalán es provisional y, por tanto, si llega a superar el trámite del Parlamento autónomo, queda aún el filtro de los trámites consultivos y del Parlamento para pulirlo. No somos prisioneros de nadie dijo Blanco para contrarrestar el dramatismo con el que el PP percibe este proceso y para dejar entrever que con toda probabilidad el Estatuto que llegue a Madrid será revisado. También Guerra parece haber rebajado la acidez de sus críticas. En un artículo publicado en la revista Tiempo aun manteniendo inalterables su tesis de que la Constitución es el principio y el fin, elude el tono de sus últimas conferencias y asegura que señalar los puntos en los que los proyectos de Estatutos incurren en vicio de inconstitucionalidad es una forma de ayudar a los negociadores En el PP ya se tiene conciencia de que si no nos equivocamos mucho, podemos ganar las elecciones Rajoy, a por todas CHARO ZARZALEJOS MADRID. Lo ha estado pensando durante unos días y eligió el escenario de FAES para anunciar que el PP abría una nueva etapa, que se harían los cambios necesarios y que estaba dispuesto a ganar las próximas elecciones. Esto último no lo llegó a expresar; pero superado un año especialmente duro, ahora en el PP se tiene conciencia de que si no nos equivocamos mucho, podemos ganar las elecciones Mariano Rajoy almorzó la semana pasada con Josep Piqué. Hablaron de Cataluña y de España. Hubo coincidencia de criterio y de estrategia. Tal y como estaban las cosas, Piqué presentaría una enmienda a la totalidad del Estatuto y enmiendas parciales. No es contradictorio. Es pura estrategia. No quiere irse de la foto hasta el último momento. Y hasta el último momento concede un margen de maniobra al PSC, por si se impone el sentido común Sus conversaciones con Montilla, Sevilla y Maragall no le han hecho cambiar de criterio y si, al final, se queda solo es algo que tiene muy asumido La tormenta desatada por las declaraciones de Piqué, personalizando algunas cuestiones en Acebes y Zaplana, fue atajada de inmediato por Rajoy. A nadie se le escapa que fue Aznar quien envió a Piqué a Cataluña y hoy es la apuesta de Rajoy en aquella Autonomía, que a quien más quebraderos de cabeza está sirviendo es al PSOE y no precisamente al PP, que ha escuchado con absoluta tranquilidad las últimas declaraciones de ERC, lanzadas en el mismo tono impertinente con las que antes se refirieron al PSOE. La dirección del PP tiene ya un buen listado de asuntos a los que hacer frente. En el mismo no figura en el primer lugar el 11- M. Mantendrán en parte el discurso ya conocido, pero no se quieren entrete- Josep Piqué, en el ojo del huracán durante las últimas semanas ner con él. La atención la van a focalizar en ir preparando la alternativa y es posible que se estudie un nuevo reparto de papeles. En este nuevo orden, Acebes y Zaplana seguirán siendo los que son y todos somos conscientes- -asegura un dirigente popular muy próximo a Rajoy- -de que en el partido tenemos que convivir mucha gente muy distinta. Somos un partido muy amplio y tenemos que tener la inteligencia suficiente para no dejar tirados a importantes sectores de la opinión pública, que cada vez entienden menos al presidente y, desde luego, ELENA CARRERAS al PSOE A los populares les ensordecen reclamando un discurso más de centro pero lo cierto es que su riesgo está en dejar escapar a aquellos otros sectores más movilizados, más enfadados con algunas situaciones. Esto el presidente también lo sabe bien. El riesgo socialista no es que se le escapen esos millones de votos que nunca irían al PP, sino desencantar a quienes están a su izquierda, a quienes fueron sensibles al voto útil de la izquierda, a quienes dejaron a Izquierda Unida con unas fuerzas bien menguadas. El PP ha aprendido la lección.