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ABC MARTES 19 7 2005 Nacional INCENDIO TRÁGICO EN GUADALAJARA LOS TESTIGOS 15 El conductor herido se tiró en marcha del camión autobomba al quemar el fuego los frenos del vehículo Un vecino narra cómo encontró los cadáveres de los agentes forestales b Carlos Lluva, que se encuentra ingresado en el hospital de Guadalajara con quemaduras de primer grado, fue el primero en descubrir la fantasmagórica imagen J. H. MADRID. Carlos Lluva, conductor de la EMT, se vio la tarde del domingo en la papeleta más díficil de su vida. Montado en su Nissan Patrol, con el que habitualmente recorre la vega del río Linares- -que pasa por la cueva de los Casares- los alrededores del Pico de Cantoblanco y el pinar de esta zona del Parque Natural del Alto Tajo, se encontró con lo peor: once cadáveres carbonizados, unos dentro de varios vehículos todoterreno y otros fuera, en clara posición de haber luchado por evitar el fuego. Un pequeño consuelo es que no iba solo en este duro trance. Los hermanos Miguel y Ricardo Tamayo, dos constructores de La Riba, iban con él. Los tres estaban ayudando en las tareas de extinción de este incendio de gigantescas proporciones cuando, según explicaba ayer Lluva a ABC, al llegar al Barranco, un paraje de Santa María del Espino, vimos a Jesús Este conductor, natural de Arcos de Jalón (Soria) y que se encuentra ingresado en el hospital de Guadalajara con quemaduras de primer grado y varias costillas rotas, se encontraba al lado de un camión, hablando por el teléfono móvil. Se había refugiado- -relata Lluva- -dentro de una autobomba en la ladera de la montaña, pero el fuego quemó los frenos y el vehículo se precipitó entre unos riscos Jesús saltó del vehículo en marcha y logró subir hasta la cima de esta sierra. Cuando Lluva y los dos hermanos Tamayo llegaron lo encontraron hablando por el teléfono móvil. Les dio el trágico parte: había tres todoterreno en la hondonada con nueve cadáveres. A todos les habían sorprendido los cambios del fuerte viento que provocaron una gran bola de fuego en una zona repleta de jarales y monte bajo. La yesca que se armó les dejó tan calcinados que en el caso de los restos humanos cercanos al Land Rover Defender les costó saber cuantos había tanto dentro como fuera. Dentro de este todoterreno, se veía dice Lluva, el tronco de un ser humano con el casco de bomberos y las huellas de las costillas El resto estaba tan deteriorado que le costó incluso fijar su mirada en el interior. Echó una mirada alrededor y vio un paisaje fantasmagórico, casi lunar, con esos hombres muertos y la nube negra de humo que ocultaba el sol que, se supone, debía resplande- La coordinación entre el Estado y las autonomías, en entredicho b El presupuesto contra incendios de la provincia de Guadalajara asciende este año a siete millones de euros, de los que el Gobierno sólo aporta el ocho por ciento JORGE SÁINZ MADRID. El trágico suceso de Guadalajara ha reabierto el debate sobre la capacidad de reacción que tienen las Comunidades autónomas para responder con celeridad ante un gran incendio y, sobre todo, ha puesto en tela de juicio la agilidad con la que se ponen en marcha los sistemas de coordinación entre las distintas autonomías y el Estado a la hora de sofocar un fuego. La Ley de Montes delimita perfectamente las atribuciones de cada administración. Las competencias de prevención y extinción de incendios forestales pertenecen íntegramente a las Comunidades autónomas, y el Gobierno sólo actúa a petición de éstas brindando el apoyo logístico- -hidroaviones, helicópteros, vehículos o técnicos, entre otros- -necesario para afrontar con garantías los trabajos. El problema radica en que cada región se organiza de manera diferente y los protocolos, aunque similares, no siempre son los mismos. Básicamente, una vez se recibe el aviso, el coordinador regional marca las pautas de actuación y decide, según la gravedad del incendio, los medios que se van a solicitar al Ejecutivo. La Comunidad es en todo momento la que permanece al mando de las operaciones, pero el sistema sí deja una puerta abierta a que sea el Estado el que asuma la dirección de las labores de extinción de un incendio si se dan dos supuestos: que el fuego afecte a una zona natural especialmente protegida o que las llamas avancen sin control traspasando los límites de distintas Comunidades Autónomas. No fue el caso de Guadalajara, o al menos nadie lo consideró así. Otro gran problema en esta lucha contra el fuego es la dotación económica. Se decide en función del territorio y las zonas de alto riesgo que pueda tener. Se calcula que unas 20.000 personas trabajan a lo largo del verano en tareas relacionadas con la prevención y extinción de incendios. Este fin de semana en Guadalajara había en total poco más de 500. En cuanto a inversión y maquinaria disponible ocurre exactamente lo mismo. El Ministerio de Medio Ambiente invertirá este año casi 60 millones de euros para protección forestal. La provincia de Guadalajara dispone en este ejercicio de poco más de siete millones de euros, de los que el 90 %lo s aportó la Junta de Castilla- La Mancha, el resto, un ocho por ciento, el Estado. Carlos Lluva llegó con su Patrol hasta donde estaban los cadáveres cer en un día de verano. En los otros dos todoterreno, la estampa era similar: tres estaban en posición de haber intentado correr tras salir del vehículo, mientras que en el otro se quedó la chica. Las imágenes JULIÁN DE DOMINGO que se ven en televisión sobre los coches bomba en Irak le pasaron por su mente. Triste final para sus quince días de vacaciones. Ayer por la tarde volvió al tajo con la pena grabada en su rostro. UN PROBLEMA DE TODOS ALFREDO PRADA Vicepresidente segundo de la Comunidad de Madrid nte una catástrofe de la magnitud del incendio registrado en Guadalajara, no quiero dejar de expresar, en nombre del Gobierno de la Comunidad de Madrid, nuestro más sincero y cercano sentimiento de solidaridad con todos los vecinos de Castilla La Mancha y, muy especialmente, con los familiares, compañeros y amigos de las víctimas. El pasado 10 de junio el Consejo de ministro aprobó un Plan de prevención y lucha contra los incendios que hoy ha demostrado ser un rotundo fracaso. ¿Dónde están las eficaces medidas de coordinación A prometidas? Ha llegado el momento de que los responsables políticos tomemos cartas serias en el asunto llegando, si es necesario, a la prohibición absoluta de hacer fuego en época estival y en tiempo de sequía. La Comunidad de Madrid tiene la legislación más restrictiva en esta materia, pero soy consciente de que esto no es suficiente. Si bien los responsables políticos tenemos la obligación de crear las condiciones adecuadas, es evidente que el éxito de cualquier estrategia medioambiental va a depender de un cambio de comportamiento en las personas. Fomentar un comportamiento responsable, potenciar la solidaridad en nuestras actuaciones y defender el equilibrio del ecosistema son condiciones inexcusables para la construcción de un mundo mejor y más justo. Un mundo que tendrá que regirse por una ética capaz de unir a todos en torno a valores universalmente compartidos.