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6 Opinión MARTES 19 7 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍA LASSALLE DIPUTADO DEL GRUPO POPULAR EN EL CONGRESO RAJOY SE VE CON RATO ON muchos, y muy optimistas, los analistas de la actualidad política que han interpretado el encuentro de Mariano Rajoy y José María Aznar, en el campus de verano de la FAES, como el encuentro y la reconciliación de dos viejos amigos distanciados por las circunstancias. Aportándoles a los datos las dosis de pesimismo que, según la experiencia, convienen para entender la conducta de la derecha española cuando actúa en la oposición, el encuentro de Navacerrada más bien parece el ritual de una despedida y el decidido arranque de Rajoy tras los objetivos que le corresponden como líder del PP. El gallego, consciente de su responsabilidad y estimulado por los M. MARTÍN últimos disparates de JoFERRAND sé Luis Rodríguez Zapatero, que según Rajoy ha renunciado a España, se dispone a la pelea y ha roto, ceremonialmente, el cordón umbilical que le unía con Aznar y en el que, por otra parte, radicaba su legitimidad como presidente de un partido al que votan diez millones de españoles. Seguramente no es casualidad, ni algo inconexo con lo apuntado más arriba, que, concluida la ceremonia en la sierra madrileña, Rajoy marchara a Washington para asistir a la cumbre de la Unión Demócrata Internacional y mantener, ayer, una larga e intensa reunión con su viejo compañero en el Gobierno aznarí Rodrigo Rato. Desde que Aznar, después del delirio de la boda de su hija en El Escorial, decidió testar a favor de Rajoy, con olvido cierto y perjuicio teórico para Rato, estaba pendiente este encuentro entre los dos. De él se derivarán, sin duda, un puñado de certezas que sirvan para fortalecer el armazón que hasta ahora, desde la derrota del 14- M, tiene al PP indeciso, confuso y fofo. Incluso melifluo a la hora de abordar algunas cuestiones de principio, como la unidad del Estado, que admiten pocas interpretaciones y ninguna concesión. Si, como parece, Rajoy se dispone a enfrentarse con decisión a la incómoda tarea que le corresponde, ya ha cubierto el primer plazo, el desamarre de su puerto de partida. Tiene ahora que conformar un nuevo equipo en el que a la capacidad de sus integrantes se sume una imagen de potencialidad de éxitos futuros muy superior a la que emana del equipo actual, memoria de fracasos pasados. Para eso era más que conveniente, necesaria, la visita a Rato. El hoy director gerente del FMI, como vicepresidente responsable del área económica durante las dos legislaturas de Aznar en La Moncloa, fue un claro impulsor de personal eficaz y nuevo que consiguió sentar las bases para los logros económicos, que son los que le dieron la fuerza a un Aznar al que le faltó resolución para abordar cualquiera de las transformaciones políticas que, como promesas electorales, le llevaron al poder. Ahora el descanso vacacional puede servirle para bien meditar sobre planes y personas, porque en septiembre Rajoy debiera ser un manantial de iniciativas. S EJEMPLARIDAD BRITÁNICA El autor alaba la unidad, entereza y dignidad con que Gran Bretaña ha soportado el embate del terror que sufrió el pasado 7 de julio y estima que Occidente debe seguir plantando cara al chantaje de los islamistas radicales ONDRES ahora. ¿Después... Esa es la pregunta que muchos se hacen. Poco importa, desgraciadamente. Allá donde golpee Al Qaida nos estará agrediendo a todas las sociedades abiertas. Occidente está sufriendo un acoso más duro de lo que algunos están dispuestos a reconocer. Nueva York, Madrid, Londres... Los ataques terroristas están ahí y habrá que admitir que no van a ser evitados con diálogo ni con gestos de buena voluntad. El terror islamista sólodejará de agredirnos cuando sea derrotado. Para lograrlo habrá que desplegar una estrategia inteligente basada en la fuerza y la seducción. Habrá que tejer alianzas, muchas veces transversales con las corrientes que dentro del islam luchan por su modernización. Pero todo esto no servirá de nada si al mismo tiempo Occidente no muestra su voluntad decidida de plantar cara al chantaje totalitario de los islamistas. Al Qaida nos ataca porque nos teme. Estamos ante un movimiento reaccionario que combate, como diría Berlin, la ejemplaridad decente de nuestra forma de vida. Al Qaida es una huida hacia adelante violenta que trata de entorpecer lo que ve que es el peligroso contagio de un Occidente disolvente queerosiona el mundo de las estructuras trascendentes, sustituyendo una cosmovisión teocrática por otra democrática y liberal donde la fe, siendo importante para muchos y motivo de respeto para todos, sin embargo, no impregna ni puede legitimar con vocación fundante el discurso político de las sociedades abiertas. Por eso el integrismo islamista quiere evitar lo que ve como un seguro fin si no se L obstaculiza o se destruye. De ahí que ataque aquello en lo que los occidentales creemos, aquello que constituye la base de las convicciones que sostienen nuestra libertad. Quieren que tiremos la toalla de nuestro esfuerzo por seguir haciendo nuestras sociedades más abiertas, más prósperas, más laicas y tolerantes, más cosmopolitas e igualitarias, más técnicas y científicas. Y quieren hacerlo porque saben que, si no lo hacen, sus sociedades también lo serán bajo la corriente imparable de la globalización. Su visión teocrática del mundo y del hombre se ve amenazada por la energía modernizadora que genera Occidente a su paso. En este sentido, para el islam totalitario la vecindad de una Europa que proyecta la ejemplaridad de sus instituciones es la mayor de las amenazas y la fuente de sus principales inquietudes. Que hombres y mujeres convivan en un mismo espacio público sin privilegios de unos sobre otras. Que el conocimiento científico avance sin pedir permiso a ninguna autoridad religiosa. Que nadie sea discriminado por su sexo o su orientación sexual. Que los contratos tengan fuerza de ley al margen de la voluntad de Dios. Que la libertad de las costumbres genere en su espontaneidad un orden pacífico semejante al que opera en el mercado gracias a la libertad de la oferta y la demanda. O que puedan convivir confesiones sin hostilidad entre ellas gracias a un Estado que respeta el fenómeno de la fe sin más imposición que la que dimana de la primacía de la legalidad... Todo ello constituye la policromía compleja de un cuadro social de factura