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ABC LUNES 18 7 2005 57 Toros FERIA DE SAN JAIME LAS VENTAS Casi tres horas de sauna y resoplidos Plaza de toros de Valencia. Domingo, 17 de julio de 2005. Segunda corrida. Media entrada. Toros de Valdefresno y Hermanos Fraile Mazas, bien presentados, mansos en conjunto y de escasas fuerzas, salvo 1 y 2 destacó el 6 un sobrero de Herederos de Manuel Santos Alcaide (devuelto) y otro de Vellosino (3 bis) manso y rajado. Ángel de la Rosa, de negro y oro. Pinchazo y estocada ladeada (saludos) En el cuarto, media baja (silencio) Juan Alberto, de nazareno y oro. Tres pinchazos y estocada pasada y caída (saludos) En el quinto, cinco pinchazos y nueve descabellos. Aviso (silencio) Paco Ramos, de celeste y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el sexto, dos pinchazos, estocada atravesada y tres descabellos. Aviso (vuelta al ruedo) Una gran faena de Manuel Amador fue infravalorada Monumental de las Ventas. Domingo, 17 de julio de 2005. Menos de un cuarto de entrada. Toros de El Serrano, nobles los dos primeros, deslucidos 4 y 5 y aceptable el 6 Eugenio de Mora, de blanco y plata. Cuatro pinchazos y estocada. Aviso (silencio) En el cuarto, dos pinchazos y estocada (silencio) Manuel Amador, de blanco y azabache. Dos pinchazos y estocada (saludos) En el quinto, cuatro pinchazos y media (silencio) Abraham Barragán, de rosa y oro. Dos pinchazos y el toro se cae (silencio) En el sexto, estocada (palmas) ZABALA DE LA SERNA VALENCIA. Negras nubes taponaban cualquier entrada de aire fresco desde el exterior del cielo de Valencia; una boina maciza que dividía el infierno de la tierra; un calor que aislaba la ciudad del mundo. Nadie en las calles bochornosas en las que sólo las bocanadas refrigeradas que escapaban en las puertas de los cines aliviaban. Frente a la taquilla disimulas, repasas la cartelera, los directores, los actores, los títulos, y piensas en la película que te espera a ti bajo la calorina y en cómo la titularás. Según. Según el ánimo de los toreros y el ánimo de los toros. Y según tu propio ánimo, que tras dos horas y cincuenta minutos de sauna y continuo resoplido en el tendido había prácticamente desaparecido. En los dos primeros toros, concretamente, al menos no fallaron las fuerzas; pero el tercero se rompió y se derrengó de los cuartos traseros, y la tarde se inclinó a la deriva, sin rumbo fijo hacia ninguna parte, hacia tablas o chiqueros, principalmente hacia el campo. Juan Alberto asoma un ojo entre los pitones Juan Alberto se presentó pronto con el capote y la decisión de lancear. El toro apretó en un duro primer encuentro con el peto, metiendo los riñones y romaneando el desproporcionado peso de jinete y caballo. Transmitía cierta emoción el de Valdefresno, que humillaba y tomaba la muleta a veces por abajo. La ligazón surgió de las manos de Juan Alberto con firmeza. Pero las reacciones que marcaban el juego del toro por el pitón derecho se travestían con una violencia brutal por el izquierdo. La faena sucumbió con la espada. Juan Alberto volvió a fallar con estrépito con los aceros para dar matarile a un toro altote, mansurrón, sin fuerzas ni ganas de humillar. Un verdadero tostón. Paco Ramos se estrelló contra dos devoluciones consecutivas y contra un ROBER SOLSONA Nombre inapropiado Mucha fuerza de patas y potencia de temperamento asomaban en los pitones de Mariposillo nombre inapropiado para un tío, puesto en 503 kilos y colocado de pitones. Ángel de la Rosa permitió que lo asasen en un puyazo de sangrienta eternidad. Otra vara trasera redondeó la faena Todavía Mariposillo se arrancó en banderillas con rotundidad al sentir los palos, en oleadas de bravucón que sale del armario de la mansedumbre en el capote del bregador Montoliu, que mandó y también se pasó en la intervención. De la Rosa lo enganchó, en unas series de derechazos que reivindicaron un fondo lejano de caverna atávica, basculando hacia tablas, con la querencia marcada. En cualquier caso Mariposillo no mereció un varapalo tan fuerte en el caballo: apenas quedaba poco de su ser. Los largos paseos de Ángel de la Rosa no alegraron ya nada después de intentarlo. Quemó demasiados minutos el veterano valenciano, alternativado en 1993, para nada con el manso y rajado cuarto. Quemó sus pocas esperanzas en una lucha infructuosa contra dos desarmes y un destino. sobrero de Vellosino que manseó a espuertas y se rajó sin disposición de embestir. El sexto fue el toro que se estiró con mayor generosidad en el tercio de muerte, suelto de principio. Ramos, que se presentaba por la puerta de las sustituciones, no se arredró ante el aparato del toraco. Aunque no siempre le encontró el temple, se vació en pases de pecho de notable ejecución. Y también en tandas sobre ambas manos que apuntaron un corte clásico pese a su escasa limpieza y su corta experiencia. Una hilvanada de derechazos, tersa la muleta, sobresalió sobre el enmarañado resto. El uso de la espada y la vuelta al ruedo posterior no casaban. Aprovechó el poco aire fresco de la puerta del cine: tampoco era como para quedarse a veranear. JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. Hay crisis de toros: algo. Hay crisis de toreros: mucha. Pero, sobre todo, hay crisis de público. Y no me refiero a la afluencia de éste, que fuera de feria es exigua, sino a la manera de reaccionar cuando un torero está bien de verdad, como ha ocurrido, en esta ocasión, con Manuel Amador. Cierto es que falló a espadas, como le sucede muchas veces a los toreros gitanos y de arte, pero los modos desarrollados merecieron mayor reconocimiento. Buenas maneras de Manuel Amador al veroniquear. Excelentes comienzos muleteros, andando bien a la res: con gusto, con aroma, con armonía, con sentimiento. Derechazos a buen ritmo: con compás, con hondura. Fueron las series con sensibilidad cañí. Mantuvo la buena tónica al torear al natural y preciosos y estéticos fueron los adornos finales. No hubo ni un muletazo de más en la faena. Todo medido y justo. ¡Qué pena de espada y qué pena de vuelta al ruedo que no se dio! Muy buenas las verónicas suministradas al quinto, pero con la muleta no pudo hacer nada. Naturales de enjundia Tan sólo esbozó unos lances Eugenio de Mora al primero. Otro trasteo que mereció mayores plácemes. Fue a más con la derecha y dejó la muleta en la cara y ligó siempre un pase con otro. Destacó el pectoral de cierre de la última de las tres tandas. Aunque con intermitencias, y en línea de unipase, sacó algunos naturales de enjundia. De nuevo un pase de pecho fue lo mejor. Pero tardó en cuadrar a la res y en encontrar la muerte. Paradísimo el cuarto, lo intentó por los dos pitones, pero sin resultado. Abraham Barragán cumplió en el tercero con dignidad al torear a la verónica. El toro flojeó en el primer tercio y su labor no pudo lucir por la circunstancia de la capitidisminución de la res, que debió ser retirada. En el sexto, faena peleona, en la que le molestó el aire. Después de una primera parte mecánica, se extendió demasiado, perdiéndose algunos momentos positivos en longitud. Quizá pudo estar mejor.