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ABC LUNES 18 7 2005 49 Cultura y espectáculos El Museo de Bremen halla un óleo inédito de Munch cuando restauraba su Mujer muerta Muchacha con tres cabezas de hombre (1888) se ha conservado muy bien cosido tras el lienzo b Es una excelente muestra del periodo más melancólico del artista, cuyo hallazgo se ha debido a los trabajos que se llevan adelante para realizar el catálogo completo CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. En estos tiempos en los que ha sido posible que unos desalmados robaran del Museo Munch de Oslo a media mañana y a punto de pistola dos de los cuadros más admirados del artista: El grito y Madonna -cuadros que siguen en paradero desconocido a pesar de los esfuerzos de la policía y a las promesas de las autoridades de conceder una amnistía y un rescate millonario a los ladrones- ha sido una gran noticia que se produzca, como por arte de magia y cuando menos se esperaba, el espectacular hallazgo de una obra inédita del genial expresionista, obra que ha permanecido escondida a los ojos del mundo durante cien años. Se trata de Flickan med tre manshuvud (Muchacha con tres cabezas de hombre) óleo pintado en 1888 que se ha preservado muy bien en su bastidor y cosido bajo de otra tela del pintor noruego que representa a una Madre muerta El milagro tuvo lugar gracias a que el Museo Munch, que se ha embarcado en la catalogación de la obra completa de su artista icono, pidió a los museos de todo el mundo que enviaran una lista con las obras del pintor que se exhiben en sus colecciones. Una ardua tarea ya que durante el medio siglo en el que Munch estuvo activo produjo nada menos que 850 óleos y más de 1.700 grabados. Una visitante frente a un cuadro del museo que Oslo dedica al pintor y que ha estrenado draconianas medidas de seguridad vez su famoso Vampiro obra de un simbolismo sintético. Dado que las fechas coinciden, algunas voces apuntan que Munch pintó el óleo ahora descubierto durante esa estancia en Alemania. Sin embargo, otros expertos piensan que lo realizó en Oslo, y que la joven del lienzo- -una presencia acogedora y triste- -es su esposa Sophie, veinte años más joven que el artista, que murió víctima de la tuberculosis. Este óleo representa a una joven des- AFP nuda sentada en una silla azul con el rostro ladeado y casi cubierto por una larga melena negra. A la izquierda se ven dos caras pálidas (cuyas expresiones recuerdan a la del El grito y un tercer rostro fantasmagórico de encendido color rojo. Detrás de una Madre muerta Cuando el Kunsthallen de Bremen (Alemania) completó el recuento solicitado, se tomó la decisión de restaurar esa obra maestra del artista noruego. El asombro del intendente de la pinoteca fue colosal cuando, al liberar la tela del marco, comprobó que debajo de Mujer muerta se escondía otro excelente munch, perfectamente conservado y con un colorido impecable, cuyo precio seguramente sería elevadísimo de concurrir al mercado del arte. Viajero incansable, tras la presentación de su pintura en Francia, en 1892- -que fue calificada por los críticos de la época como obra del espíritu y un éxito de escándalo ya que el público en general la interpretó en clave de provocación anarquista- Munch se fue con sus caballetes a Berlín, donde organizó otra exposición en 1893. Entre otros cuadros, allí mostró por primera Su mejor firma, las huellas dactilares Los expertos noruegos de la obra de Munch, una vez conocido el feliz hallazgo, se desplazaron urgentemente a Bremen para certificar si el lienzo era o no auténtico. Cuentan que al ver el cuadro no dudaron un segundo en que se encontraban ante un verdadero munch. Aseguran, además, que es uno de los mejores del periodo melancólico del expresionista noruego con el mismo tratamiento de los colores y de la luz, y la misma exteriorización de sus sentimientos más oscuros en la expresión de los cuatro rostros del lienzo. Si bien es verdad que no pudieron encontrar la firma del artista (Munch no siempre firmaba sus obras) descubrieron algo incluso más valioso que un nombre: las huellas dactilares que él mismo habia plantado en la pintura todavía fresca del cuadro. Esas huellas le certifican sin ningún lugar a dudas como el autor de la pintura. Queda por saber, y ésa es la pregunta del millón, si el artista noruego quiso dejar, así, su impronta más humana en este cuadro, o si esas huellas fueron el resultado de uno de los muchos descuidos de un pintor que, a pesar de las temperaturas poco agradables de la nación nórdica en una época en la que todavía no existía calefacción central, disfrutaba pintando en paños menores. Expresionismo alemán y noruego El Museo Munch prepara para otoño la antológica más completa de los diferentes periodos del expresionismo alemán y noruego- -integrada por óleos, dibujos y grabados- -como si quisiera premiar a los alemanes por su descubrimiento. La muestra, que se abrirá al público el 15 de octubre, permanecerá abierta hasta mayo del 2006. Por otro lado, verdaderos ejércitos de turistas italianos invaden Oslo y el Museo Munch. Desde enero ha aumentado el número de visitantes de ese país mediterráneo en un 42 por ciento, fenómeno que se achaca a la extraordinaria exposición de Munch que inauguró allí el Rey Harald hace unos meses. Esa muestra descubrió el misticismo y la singularidad de la obra del mayor genio de la pintura de Noruega a sus jóvenes amantes del arte.