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ABC LUNES 18 7 2005 Internacional 27 Polémica en Guinea sobre el número de víctimas del accidente aéreo b Mientras que el presidente del país Teodoro Obiang cifra en 60 el número de pasajeros muertos, la oposición asegura que en el avión viajaban 89 personas ABC MALABO. El número de víctimas registrado en el accidente del avión que se estrelló el sábado después de despegar de Malabo ha levantado una fuerte polémica en el país. En un mensaje difundido a la nación ayer, el presidente de Guinea Teodoro Obiang señalaba que el número de pasajeros que encontraron la muerte en el accidente se elevaba a 60, al tiempo que explicaba que la mayor parte de ellos eran jóvenes. Al tiempo, Obiang manifestaba sus condolencias a las familias de las víctimas. Sin embargo, horas antes, el ministro del Interior de Guinea Ecuatorial, Clemente Engonga, aseguraba que habían sido rescatados todos los cadáveres de los pasajeros del avión y que el Ejecutivo guineano cifraba en 55. Todo se enredó aún más cuando fuentes de las Fuerzas Demócratas Republicanas aseguraron que, según la Policía, en el avión viajaban 89 personas, en lugar de las 85 que se estimaban ayer, ya que se han descubierto otras cuatro niñas menores de edad que subieron al aparato, un Antonov 24 de fabricación rusa. Según las mismas fuentes, los efectivos policiales del aeropuerto de Malabo habían mostrado sus dudas de que el avión pudiese llegar a su destino en Bata con la sobrecarga que llevaba. El ministro del Interior informó de que todos los cadáveres han sido trasladados al hospital general de la capital, donde continúa el proceso de identificación por parte de los familiares. Militantes de Hamás patrullan Gaza tras los choques entre sus milicias y las fuerzas de seguridad de la ANP el 14 de julio AFP Militantes islámicos tirotean, amparados por la noche, a un policía local que se desangra impotente; mientras, la ANP suma a la Inter- fada palestina a los milicianos de Al Fatah De patrulla nocturna con Hamás JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Poco o nada tiene que ver la noche de Gaza con su día. Apenas hay nadie por la calle cuando cae el sol frente a las aglomeraciones matutinas. El silencio se apodera de cada esquina cuando horas antes se supera incluso el ensordecedor ruido de Madrid. Los coches circulan a cuenta gotas por las mismas carreteras atascadas a media tarde... Más aún. Las armas pasean a sus anchas en la noche de la Franja, recién sacadas de sus escondites en las mezquitas, recién engrasadas ante lo que pueda acontecer. La tensión nada maquillada de las últimas jornadas entre los milicianos islámicos y las Fuerzas de Seguridad no se ha contenido esta noche pese al desesperado discurso televisado de Mahmud Abbas. Hamás no perdona las afrentas del ministro del Interior, Naser Yusef, y quiere tomarse la justicia por su cuenta, a pequeños sorbos. La mezquita de Abdulla Azzam, en el barrio de Zeitún, feudo por excelencia de Hamás, es un hervidero a las once y media de la noche. Varios miembros de las Brigadas de Ezzedín al- Qssam, a cara descubierta, sin sus habituales pasamontañas, reparten fusiles de asalto, granadas de mano y municiones. Ocho de ellos se suben en dos vehículos que les llevan a Beit Lahia. No nos dejan acompañarlos. No es de extrañar. Su intención, secuestrar al sargento de dos estrellas, Raed Abu Saluh, oficial de la Seguridad Nacional palestina que ordenó abrir fuego a sus hombres el pasado jueves contra varios mi- licianos fundamentalistas que intentaban lanzar cohetes Qassam contra el sur de Israel. Le esperan a la puerta de su casa, hasta que sale y se lanzan sobre él. No es un novato el sargento Saluh, quien se resiste e impide su secuestro pero no que le destrocen la pierna de dos disparos. Pierde mucha sangre, tanta que, a la postre, los médicos apuran su posible amputación en Israel. Permisos anulados El incidente no pasa desapercibido al otro lado de la calle. Los mandos policiales son llamados de urgencia a sus comisarías. Los permisos son anulados. La tensión se dispara aún más. Zeitún está más caldeado que de costumbre. Abu Sami dirige una de las patrullas de Hamás, que vigila cualquier gato, por pardo que sea, en la noche de Gaza. No quiere sorpresas. No descarta una operación policial tras lo sucedido en Beit Lahia. Además hay que estar atentos al infatigable zumbido de los drones israelíes, los aviones sin piloto que no cejan de sobrevolar el barrio y que pue- Se lanzan sobre él. No es un novato el sargento Saluh, quien se resiste e impide su secuestro pero no que le destrocen la pierna de dos disparos den descargar sus misiles en cualquier momento contra un objetivo nunca escogido al azar. Pero no sólo hay barbudos de Hamás en Zeitún. Al Fatah también tiene allí un buen puñado de simpatizantes. Por vez primera desde que se encendiera la Franja en la noche del pasado jueves, los hombres armados del partido de Mahmud Abbas están en la calle. Han organizado una manifestación nada espontánea de apoyo a su presidente, a la ANP, a las fuerzas policiales. Los disparos al aire se suceden. Abu Sami frunce el ceño: Han sacado a Al Fatah porque saben que aquí nos conocemos todos y nos resulta mucho más difícil disparar a nuestros amigos que a los policías La noche avanza. Apenas un alma por la calle. Al fondo, una patrulla policial recorre el barrio. Los agentes van enmascarados por miedo a ser reconocidos. Ya basta por esta noche sentencia cuando se percata del final de la manifestación de Al Fatah. La Inter- fada palestina no se ha cerrado siquiera en falso. Las Brigadas de Ezedín al- Qassam cuentan con 4.000 guerrilleros dispuestos a resistir hasta la muerte la ocupación israelí pero también a no dejarse arrinconar por la ANP. Faltan todavía un par de horas para el amanecer junto al Mediterráneo. Pronto regresará el bullicio, el atasco humano y motorizado de una Gaza con una cara muy distinta tras caer el sol. Entonces los gatos, pardos o no, seguro que armados, volverán a patrullar sus calles. Tres días de luto oficial El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, decretó tres días de luto nacional en el país, en los que la bandera nacional ondeará a media asta en los edificios públicos. Asimismo, los bares y restaurantes permanecerán cerrados. Continúan sin conocerse las causas del accidente del vuelo que cubría la ruta entre Malabo y la ciudad continental de Bata, que realizaba diariamente ese trayecto. El Gobierno ha solicitado la colaboración internacional para esclarecer los hechos. Según el ministro del Interior, el avión estaba en perfectas condiciones para poder volar, ya que recientemente habían efectuado inspecciones y suspendido algunos aviones que no estaban en condiciones de seguir operando. Al parecer, la mayoría de las víctimas eran estudiantes que iban a pasar sus vacaciones de verano a Bata.