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26 Internacional LUNES 18 7 2005 ABC Ariel Sharón tiene ya el dedo en el gatillo y el punto de mira sobre la Franja Israel invadirá Gaza si Mahmud Abbas no es capaz de frenar el terrorismo palestino de Hamás, abatido por un francotirador hebreo; una decena de cohetes Qassam cae sobre los asentamientos judíos; un avión sin piloto hierra un asesinato... J. CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Suele decirse que todo depende del color del cristal con que se mire. Y en Gaza, a Gaza, desde Gaza se mira con muchos colores, casi todos desteñidos; con distintos cristales, casi todos rayados. Basta un repaso. Si son los israelíes los que se ponen tan particulares gafas de sol, verán casi todo de color blanco, como la carta dada por Ariel Sharón a su Ejército para poner fin al terrorismo palestino. Si no lo hace de inmediato Mahmud Abbas, lo haremos nosotros advirtió ayer el primer ministro hebreo como preludio a una posible invasión militar, la enésima, de la Franja. Desde hace varios días, centenares de soldados y decenas de carros de combate toman el sol a las puertas de la Franja de Gaza, con todo preparado para entrar a saco en cuanto reciban la orden política. b Un jefe El Tsahal desmantela su unidad religiosa J. C GAZA. El general Dan Halutz, jefe del Estado Mayor de Israel, ordenó ayer desmantelar la compañía Hesder Yeshiva, en la que los soldados religiosos combinaban el servicio militar con el estudio de la Torah. La decisión del general Halutz ha sido forzada por la indisciplina de los miembros de la compañía. Una decena de ellos ya se ha negado a cumplir las órdenes recibidas por sus superiores respecto de la evacuación de Gaza. Ayer se supo incluso que otros dos habían desertado y buscado refugio precisamente en los asentamientos judíos de Gush Katif, en la Franja mediterránea ocupada. El resto de los 120 miembros de la compañía será recolocado en otras unidades del Ejército Tsahal que comienza ya a ver las orejas puntiagudas al lobo del Desenganche de Gaza. Las espadas políticas están en alto mientras que algunos militares, tanto mandos como soldados rasos, prefieren, como Johnny, colgar su fusil. Un soldado israelí reza en un descanso de la patrulla militar, ayer en Gaza nir en la noche de ayer para asegurar que pondrá fin al vuelo de los Qassam al precio que sea Si los que se ponen las gafas de sol son los milicianos de Hamás verán como el verde de sus banderas desaparece de las farolas y de los postes de teléfono y de electricidad de Gaza, retiradas ayer por policías locales, que también metieron en sus almacenes las amarillas de Al Fatah, las rojas de los partidos laicos de izquierda, las negras del Yihad islámico. EPA La última bala de la diplomacia Por ahora se le otorga una última oportunidad al presidente de la ANP, se confía en la llegada a la región de una delegación egipcia de alto nivel para que pare los pies a Hamás, y se espera la gestión que pueda hacer sobre el terreno la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice. Si son los palestinos los que miran a través de sus cristales personalizados verán todo del color rojo de la sangre derramada por Said Siam, jefe local de Hamás, abatido desde larga distancia por un francotirador israelí, en otra modalidad de los recuperados asesi- natos selectivos Otro palestino resultó muerto al intentar penetrar en el asentamiento de Netzarim, mientras que también se manchó de rojo, se manchó de sangre, el suelo de varias colonias judías, bajo el fuego permanente de cohetes Qassam. Mahmud Abbas volvió a interve- La marea naranja Y si son los colonos judíos los que deciden protegerse del sol con unas gafas rayadas verán todo naranja, el color de su revuelta contra el plan de evacuación de Gaza. Una marea anaranjada bañará hoy los aledaños de Gaza, en una manifes- tación gigante convocada por el Consejo de Asentamientos de Gaza y de Judea y Samaria (Cisjordania) que ha sido, por otra parte, prohibida por la Policía israelí. Poco importa, se esperan más de cien mil naranjitos con cara de pocos amigos. Suele decirse que todo depende del color del cristal con que se mire. Y en Gaza, a Gaza, desde Gaza se mira con muchos colores, casi todos desteñidos; con distintos cristales, casi todos rayados. El repaso ha mostrado el lado más blanco, más rojo, más verde de una Franja condenada a vivir entre las tinieblas negras de un panorama desolador; de un futuro que, se mire por donde se mire, se mire con los cristales y los colores con los que se mire, se parece cada día un poco más a una ratonera en la que, por no haber, no hay ni queso y sí muchos roedores.