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ABC LUNES 18 7 2005 7 nes de los ciudadanos del Principado. Y, aun así, entre la clase política catalana no parece existir demasiado empeño en tratar de reconducir la situación. Al revés: todo son prisas. En especial, entre quienes comparten gobierno. Y, en especial aún, entre los socialistas, conscientes sin duda del desgaste que una política atenta casi exclusivamente a lo simbólico está ocasionando en una parte considerable de su electorado. De ahí que la ponencia parlamentaria aprobara la proposición de ley con los votos de las tres formaciones que integran el Gobierno tripartito y renunciara, en consecuencia, a lograr un apoyo mayor. De ahí también que CiU, sabedora de que su concurso es necesario para que el proyecto alcance en el pleno la necesaria mayoría de dos tercios, se haga de rogar y haya optado por la abstención. De momento. Porque el bloqueo de las huestes de Artur Mas tanto puede ser circunstancial y terminar tarde o temprano en un acuerdo, como convertirse en definitivo y dar al traste con el Estatuto si no se incluyen en el proyecto sus exigencias. LA ESPUMA DE LOS DÍAS ENTRE FANÁTICOS ADA vez que el islamismo radical provoca un atentado en cualquier capital del mundo regresan a Occidente los demonios del miedo y la guerra de civilizaciones que Huntington convirtió en teoría clásica. La superstición ideológica occidental comete con frecuencia el yerro del maniqueísmo al situar, sin matices, en la derecha recalcitrante y troglodita a quienes sospechan que Huntington tiene una cierta razón, y a los que piensan lo contrario en la izquierda progresista, que parece- -lo último- -una redundancia aunque no lo sea. ¿Y si se estudiaran más la tesis de la guerra de las civilizaciones, en lugar de hablar de oídas, incluso para llevarle la contraria? J. J. ARMAS ¿Y si el terrorismo radiMARCELO cal islámico buscara, entre otras cosas, la destrucción de las raíces de la civilización occidental? Negar con rotundidad la hipótesis de que el islamismo radical, abusando de la excusa criminal como respuesta fanática a los abusos también criminales de ciertos estados occidentales y pro- occidentales, en el pasado y en el presente, está haciéndole la guerra a Occidente en sus cimientos más sólidos necesita de mayores argumentos que los de marear la perdiz cada vez que un político, Blair incluido, ha de hablar en público evitando, en su rostro y sus palabras, el gesto de perplejidad que asombra su alma ante la barbarie terrorista. La crueldad del atentado de Londres apunta la idea de un ejército no convencional haciendo una guerra no convencional, una suerte de guerra de guerrillas donde la fe religiosa impregna de fanatismo a los militantes hasta llevárselos, en el abismo de la fe, al suicidio terrorista. ¿Qué se puede hacer contra un ejército de suicidas iluminados que enloquecen con la religión hasta matarse por voluntad propia mientras asesinan a decenas de personas? Menos marear la perdiz y dar gato por liebre por la derecha y por la izquierda, cualquier intento urgente será bienvenido. Contra la guerra de civilizaciones se sugiere una alianza de los mismos universos, un pacto global que impida la expansión demoníaca del terrorismo entre los islamistas tocados por la locura del crimen con la coartada de Dios. ¿Cómo se hace una alianza de civilizaciones y entre quiénes, cuántas civilizaciones hay, quiénes delante y quiénes detrás, ante qué fe hay que transigir en los Derechos Humanos, y en qué medida la conciencia religiosa puede ser hoy la base racional de unas civilizaciones cuando ya no lo es de otras? Huntington no marea la perdiz, sino que sistematiza en argumentos- -muy discutibles y rechazables- -su guerra de civilizaciones. La hipotética alianza de civilizaciones, propuesta por Zapatero en la ONU, aún es sólo un deseo político, una hipótesis contra los fanatismos- -en el aire, todavía ni punto de encuentro- -sobre la que habría que trabajar en todo sin conceder en nada gato por liebre. C ÁNGEL CÓRDOBA formar parte de dicha ponencia e intervenir en sus trabajos, con lo que, además de legitimar el supuesto carácter unitario de la reforma estatutaria, reconocía con su decisión que no puede existir en Cataluña vida política al margen del guión establecido por el nacionalismo. Huelga decir que lo afirmado anteriormente para la Comunidad Valenciana- -a saber: que el proyecto de reforma no obedece a ninguna demanda social- -vale lo mismo para el noreste peninsular. Una encuesta reciente encargada por el propio Gobierno autonómico situaba el nuevo Estatuto como una de las últimas preocupacio- Bien mirado, lo que está pasando en Cataluña y que tan penosas secuelas puede llegar a tener en el resto de España- -suponiendo que no las tenga ya- -no es sino el corolario inevitable del pacto de gobierno alcanzado por los socialistas a mediados de diciembre de 2003 con independentistas y ex comunistas. El afán de Pasqual Maragall por hacerse con la Presidencia de la Generalitat y el cálculo interesado de Josep Lluís Carod- Rovira apearon entonces a CiU del poder tras casi un cuarto de siglo de monopolio, con lo que se impuso el espejismo de un ejecutivo de izquierdas allí donde no había otro ejecutor que el nacionalismo. Los propios socialistas quedaron presos de su ambición: gobernaban con y desde el nacionalismo y tenían enfrente, en la oposición, a otro nacionalismo, más moderado en teoría, pero cuyo comportamiento político era- -y sigue siendo- -incluso mucho más radical que el de ERC. Por lo demás, el vuelco electoral del 14 de marzo de 2004 y los pactos que el PSOE tuvo que establecer con ERC en el Congreso de los Diputados- -unidos a los que el nuevo presidente del Gobierno había establecido ya con Maragall- -acabaron de allanar el camino. Desde entonces España ha vivido un proceso constituyente encubierto, en el que la nave del Estado, sin timonel que la lleve, se ha ido moviendo a golpe de Estatuto. Y lo peor es que la mar está cada vez más encrespada. PALABRAS CRUZADAS ¿Son los contratos largos beneficiosos para el fútbol? LARGOS O CORTOS, DAN IGUAL, SI NUNCA SE CUMPLEN L adjetivo largo es lo suficientemente gomoso y difuso como para que, tirando de él dos fuerzas en dirección contraria, ambas se queden con un trozo de razón. Un contrato largo a Ronaldinho siempre será corto, mientras que un contrato cortito a un tuercebotas siempre será largo. El Barça acaba de poner de moda al futbolista funcionario: Tú firma aquí, y te jubilas con nosotros lo cual, sin duda, sirve para que sus estrellas y luceros afronten los retos futbolísticos de los próximos años con tranquilidad. Pero, ¿es acaso la tranquilidad un acicate? ¿se ganan Ligas y Copas de Europa tranquilamente? No sé, el ser humano es como OTI R. es, por muy bien que le dé al balón con la MARCHANTE izquierda: y si uno se relaja para siempre cuando aprueba unas oposiciones de nivelillo medio a la Administración, cómo no se va a relajar (y en un jacuzzi si le garantizan fama y millones durante sus años mozos... No estamos a favor de la precariedad en el puesto de trabajo -ésa que siempre persigue la oposición hasta que llega al poder- pero tampoco de la sopa boba y la pensión vitalicia. Además, ¿alguien conoce algún contrato entre un futbolista y un club de fútbol que se haya cumplido alguna vez? Pero si los escriben en el agua: ponga ahí, en ese tramo del río, hasta 2014 SÍ, PORQUE JUEGAN MÁS TRANQUILOS N el evangelio de El Chino que predica Zapatero no se dice una palabra de fútbol, cuando se trata del único dispuestos a tolerar en el momento de firmar la Alianza de Civilizaciones en la chocita de campo del padre de Kojo Annan. Quiero decir que a los seguidores de El Chino les gusta el fútbol. Y a Zapatero también le empieza a gustar: esta misma semana se va a la China a sacarse fotos con el Madrid. ¿Cómo hacer que Zidane no se acabe nunca? Sencillamente, conuncontratoindefinido. Alhombre, decía Araquistáin- -uno de los dos socialistas con lecturas- -le repugna la pobreza, que oprime su personalidad y la de los suyos, coIGNACIO RUIZ mo lo prueba el fracaso de todas las doctriQUINTANO nas ascéticas. ¡Equilicuá! Téngase en cuenta que en España no hubo realmente burguesía hasta que el socialismo alcanzó su desarrollo actual. Y si vamos a vadear elprocelosomardelainjusticiauniversal, hemosde conseguir que Zidane haciendo sus ruletas viva tan tranquilo como Carmen Calvo leyendo a sus clásicos. ¿Cómo se consigue eso? Dándoles dinero de bolsillo: Calvo y Zidane unidos por el democrático lema ¡A mí que no me toquen el cocido! Porque cada época y cada sociedad- -volvemos a Araquistáin- -se rigen por un standard de vida al cual no es lícito renunciar sin comprometer la salud de la especie o el destino personal. E E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate