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ABC DOMINGO 17 7 2005 Deportes 95 Pedro, 26 años, ecuatoriano, es el protagonista de la nueva campaña del Atlético, un mensaje que evoca la afinidad entre la dura supervivencia de los emigrantes y un club identificado con el sacrificio. Porque quien es rojiblanco, sabe que va a sufrir Lo pasamos mucho peor que en el anuncio TEXTO TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN FOTOS ATLÉTICO DE MADRID MADRID. Cuando escribimos cartas a nuestra familia siempre contamos mentiras. Decimos que estamos mejor colocados en el trabajo de lo que en realidad sucede y que vivimos mejor de lo que les relatamos. Lo que expresa el anuncio es real Pedro, el ecuatoriano que personaliza sus vivencias en la nueva campaña del Atlético, le explicaba estas verdades a Miguel García Vizcaíno, director creativo de una película vanguardista que busca la afinidad entre el sufrimiento del emigrante y el que exige ser rojiblanco. Es el sexto filme de una carrera de éxitos relacionada con el equipo madrileño, premiada con el León de Bronce recibido en el Festival Internacional de Cannes por el anuncio me mata, me da la vida realizado con el socio número uno de la entidad. La verdad es que lo hemos pasado mucho peor de lo que expone el anuncio subrayaba Pedro al director. Ahora estamos mejor, pero al principio, al llegar aquí, la vida fue muy dura añadía el actor Este ecuatoriano no sabía lo que era ser actor. Hicimos una prueba entre muchos suramericanos y Pedro era quien mejor reflejaba el mensaje que deseábamos ofrecer señala García Vizcaíno, un director artístico rojiblanco de corazón, que quiso ser otro Gárate y, dada la imposibilidad, encaminó su sentimiento por el universo de la imagen. En este campo sí que triunfa su equipo por goleada. Pedro, el ecuatoriano que protagoniza la película, escribe a su familia una carta en la que camufla, con ironía, la dura realidad Vivimos chévere en un departamento en el mismito centro, con lugares lindos para trabajar El Atlético me llena el corazón subraya Pedro con la camiseta puesta. Es el momento en el que su vida se transforma Son atléticos y lo fácil era ser blanco Es un pensamiento lanzado a todo el mundo- -destaca el director- para que reflexionemos sobre la situación que viven estas personas que dejan familia e hijos y vienen a otro país, desarraigados, sin lazos de unión, y que encuentran en un equipo de fútbol, en este caso el Atlético, un sitio de encuentro, de identidad. Pensamos en esta idea porque hay muchos emigrantes que son rojiblancos. Es un dato interesante, que expresa una afinidad, porque lo fácil es que se hubieran hecho del Real Madrid o del Barcelona Emilio Gutiérrez, director de comunicación del club, advierte que el objetivo trasciende al capítulo económico: El propósito no es captar más socios, pues el cupo está cubierto. El fin es que los emigrantes se sientan integrados, reconfortados, y el Atlético es una oportunidad para ellos porque es un equipo que refleja los valores de la superación y el sacrificio, esos que ellos han tenido que aplicar desde que dejaron su país y llegaron aquí, en la soledad. Y lo cierto es que los emigrantes sienten simpatía por nuestro club El protagonista es un ecuatoriano, la comunidad emigrante mayoritaria, pero el mensaje abarca a todo este universo, incluido el africano. Pedro fue Es el mejor equipo de acá, lo ganan todo, en esa cancha te sientes grande el elegido porque su imagen y su forma de hablar aunaba todas las claves, incluida la ironía. Veinte suramericanos trabajaron en la película. La única actriz fue la mujer española que agarraba con fuerza el bolso al pasar un emigrante junto a ella, aunque fuera una reacción que podría grabarse en la calle en cinco minutos. Las asociaciones de emigrantes ecuatorianas y colombianas han agradecido la denuncia que presenta la película. También creen, como dice Pedro, que el Atlético es el mejor equipo de acá Es el que se acuerda de ellos. El corazón tiene razones que la razón no entiende es el mensaje final, con una casa repleta de signos rojiblancos Un mensajero que no es muy futbolero El Pedro verdadero, el ecuatoriano de la vida real, no es seguidor ni del Atlético ni del Real Madrid. De hecho, no suele acudir a los estadios a presenciar partidos porque no es muy aficionado al fútbol. Lo que sí hace es jugar en la liguilla de equipos suramericanos, un campeonato que supone otra forma de conocerse y relacionarse entre ellos. Trabaja como mensajero, de acá para allá durante cinco o seis días a la semana. Es un trabajo duro, pero menos que los que tuvo que aceptar anteriormente. También él mintió a su familia cuando les contó cómo vivía. Si les hubiera relatado la verdad, le habrían dicho que se volviera. Pero más duro sería responderles que, aún en esas condiciones, aquí albergaba algún futuro y allí, ninguno.