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ABC DOMINGO 17 7 2005 Espectáculos 75 TEATRO Así que pasen cinco años Autor: García Lorca. Dirección: Carlos Alonso Callero. Dramaturgia: Jesús Laiz. Escenografía, caracterización y vestuario: Ikerne Giménez. Iluminación: Marta Graña. Coreografía: Susana Merino. Intérpretes: Pedro Almagro, Ángel Gonzalo, Natalia Braceli, Emilio Buale, Juan Carlos Puerta, Fredeswinda Gijón y María Caudevilla, entre otros. Lugar: Círculo de Bellas Artes. Madrid LEYENDA DEL TIEMPO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN sí, Leyenda del Tiempo subtituló García Lorca esta obra incluida en el grupo de sus comedias imposibles audaces intentos de teatro poético experimental fechados a comienzos de los años 30 del pasado siglo y que abandonó ante la dificultad de estrenarlos, dirigiendo su producción dramática posterior hacia terrenos más convencionales, vinculados en lo formal a los modelos entonces vigentes del teatro de Benavente y Marquina. El escritor, que alcanzaría poco después su primer gran éxito con Bodas de sangre (1932) consideró siempre que en la línea abierta por El público (1930) y Así que pasen cinco años (1931) palpitaban sus más altos empeños teatrales: En estas comedias impo- A Una imagen del montaje de Así que pasen cinco años sibles- -escribió- -está mi verdadero propósito así lo recoge Miguel García- Posada en su canónica edición de las obras completas del autor granadino (Círculo de Lectores, 1996) Así que pasen cinco años presenta un tupido entramado de símbolos e imágenes de filiación surrealista sobre el que el poeta dibuja algunas de sus obsesiones: el paso del tiempo, la muerte como referencia constante, la represión del magma primordial de los sentidos, la precariedad azarosa del amor, las pulsiones sexuales secretas, la pervivencia del mundo infantil en los cimientos de la mentalidad adulta... Una obra de vigoroso aliento poético y evocativo que ha sido muy bien traducida a carne escénica por Carlos Alonso Callero en este montaje procedente de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (Resad) entidad que, por cierto, acaba de estrenar nuevo director en la persona de Ignacio Amestoy. La concienzuda puesta en escena es primorosa y de gran fuerza estética. Ikerne Jiménez, también responsable del bello vestuario y de las caracteriza- ABC ciones, ha concebido un sencillo y sugerente espacio escénico espléndidamente iluminado por Marta Graña. El amplio y entusiasta elenco, en el que me atrevería a destacar la poderosa presencia de Emilio Buale y la sensible vehemencia de la Novia encarnada por Gádor Martín o Susana Merino (las dos se alternan en el papel y en la función que presenció quien firma estas líneas no se especificó cuál de ellas se asomaba esa tarde a escena) se suma al buen acabado de este hermoso montaje lorquiano.