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74 Espectáculos DOMINGO 17 7 2005 ABC FADO Carlos do Carmo Los Veranos de la Villa: Intérprete: Carlos do Carmo. Lugar: Jardines de Sabatini, Madrid TOCANDO EL CIELO LUIS MARTÍN on un aspecto esculpido a partir de la atenta observación de conceptos, hoy inusuales, como los de elegancia externa y moral, el cantante lisboeta Carlos do Carmo ha grabado desde 1963 un puñado de discos que han recibido los benéficos elogios de la prensa de todo el mundo. Con él se tiene siempre la seguridad de que cualquiera de sus recitales aspira al ideal de lo irrepetible. En sus maneras han confiado, entre otros, poetas como Manuel Alegre y José Saramago, convencidos de que sus textos recibirían un plus de expresividad que desafía cualquier imitación. Es el mismo suplemento emocional que ha vuelto a revalidar en Madrid con relecturas absolutamente personales de canciones como Fado do Campo Grande Estrella da tarde o Nâo se morre de saudade Do Carmo es un intérprete que proporciona talante contemporáneo a la música tradicional de su país, acaso porque sabe que el fado no es toda la realidad. Y, para hacer veraz la idea, un par de canciones melódicas de las que se fijan a la memoria, con el único respaldo instrumental de uno de los guitarristas de su cuarteto. Lástima que esta gira anuncie su retirada de los escenarios. Él es uno de los pocos que todavía mira al público para el que canta y amaina sus emociones con unos diálogos que revelan cómo es el reverso del atroz sueño liberal en el que vivimos. Diarios de motocicleta vividos por un intérprete diferente que utiliza un repertorio que ya estaba ahí, pero al que él le da la vuelta y le pone mucha sencillez, que es buena forma de ser profundo. C Don Hilarión, Casta y Susana, en la versión de Comediants EFE Una Verbena de La Paloma sin casticismo abrió el Festival de Perelada Joan Font, director de Comediants, hace de su versión un homenaje al teatro b Intentar quitarle el casticismo a La verbena de La Paloma resulta imposible, aunque si la idea es universalizarla no está nada mal vestirla de blanco PABLO MELÉNDEZ- HADDAD PERELADA (Gerona) La verdad que el sólo hecho de que sea una zarzuela- La verbena de La Paloma de Tomás Bretón y Ricardo de la Vega- -la que inaugurara el pasado Festival de Granada y que la misma producción levantara el viernes el telón de la XIX edición del Festival de Perelada, el más importante del verano catalán, es un magnífico síntoma, resultado del esfuerzo que algunos programadores están realizando por darle al género lírico español un gran impulso, ahora en el medio catalán, una tierra con una gran tradición, con escuela propia y que vivió los estrenos de títulos que continúan dando la vuelta al mundo. Esta herencia cultural debe revalorizarse, aunque parece que continúa siendo blanco de discursos que la censuran basándose en una tradición escénica lamentable. Joan Font, director de Comediants, ha traspasado una frontera al limpiar de referentes teatrales una obra que encuentra su alma en el madrileño barrio de La Latina y llenar de modernidad mediterránea su Verbena imponiéndole una dulzura cosmopolita que se introduce con algún ¡agur! y algún adéu! en el libreto. Homenaje a un género y homenaje al teatro que se apoya de manera decisiva en esa iluminación simplemente espectacular de Albert Faura y en una escenografía que muestra las entrañas de este espectáculo y que en Perelada funcionó mejor que en Grana- da, allí condicionado por una arquitectura palaciega: aquí sólo aparecían esos andamios desnudos que, poco a poco, se van vistiendo de luces y de colores para acercarse a la zarzuela sin tapujos, con ojos actuales y que acaba disfrazando de neutralidad una atmósfera tan madrileña como es la de esta obra de Tomás Bretón. Esto es lo más atrevido de la propuesta, y funciona en medio de ese abaniqueo y de esos mantones de la China, na na Pero la magia del teatro todo lo puede y, si se quiere, un Madrid eterno también puede sentirse en la propuesta: un barrio de La Latina fashion que mira con nostalgia hacia un pasado poco concreto y que se planta en el siglo XXI para cantar zarzuela. En todo caso, la dirección de escena toma y transforma a su antojo ese mundo sonoro que presenta una música popular, de la calle, mezclada con toques flamencos, con el piano de cafetín, con la habanera, decorándola de una galería de deliciosos personajes- -medio Comediants medio La Cubana- -en los que uno se perdía intentando seguirles los pasos. El mal conseguido cuadro final de esta obra maestra del género chico siempre ha sido su gran lastre, y Joan Font intentó hacerlo olvidar con una verbena auténtica una vez finalizada la obra. Entregados intérpretes Por qué se escogió a intérpretes jóvenes para papeles de tanto peso específico y con un físico tan delineado como Don Hilarión y Don Sebastián es un misterio, aunque las caracterizaciones continuaron unidas a ese intrínseco homenaje al teatro que inunda la propuesta y que salvaron los entregados intérpretes, especialmente Manel Esteve, que se cantó unas coplas como Dios manda y que construyó su caricatura con dominio corporal. Las chulapas, Isabel Monar y Mireia Casas, estuvieron ricas y en su punto: Monar algo incómoda, aunque superó cada estrofa con talento sobrado, lo mismo que Casas, una Casta desenfadada. A Itxaro Mentxaka, sobrada de medios, el papel le iba perfecto, mientras que José Antonio López apostaba por un Julián más bien llorica. La cantaora de Marina Pardo fue una delicia, discreto el Don Sebastián de José Requena y la Tía Antonia de la popular Lloll Bertran apareció como un homenaje a La Cubana. El coro de la Generalitat Valenciana demostró tablas, y cada intérprete representó a su propio personaje, mientras que la flamante Simfonieta Portaferrada- Peralada, bajo el mando de Álvaro Albiach, defendió con cariño una partitura que posee algunos de los momentos más emblemáticos de la historia del género chico. Verosimilitud Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero hoy quiero repetirlo: la voz de Carlos do Carmo es propietaria de una verosimilitud y una sensibilidad relacionadas con la nostalgia de un tiempo que podría ser mejor. Música moral y brújula, de la que toca el cielo de las últimas luminarias de la canción europea. Basta con escuchar los jirones de emoción de Gaviota o del Fado maestro para apreciar la inteligencia que no asiste a otros. Y, por encima de todo, el enorme talante humano y escénico de este artista; uno de los pocos supervivientes de una época en la que ser generoso, elegante y honrado, eran todavía valores de verdad. De la zarzuela a García Lorca Tras el arranque del festival y el concierto, ayer, de Lorin Maazel, el Festival de Perelada ofrecerá un programa variado- -como es su costumbre- -que se desarrollará hasta el 20 de agosto. En el cartel destacan nombres como los de la Martha Graham Dance Company, Maria Guleghina, Jaume Aragall, Joan Pons, el Orfeón Donostiarra, Daniel Barenboim y su West- Esatern Divan Orchestra, José Van Dam, Jesús López Cobos, Miguel Bosé, Comediants, Goran Bregovic o Salvador Távora, que cerrará el certamen con su Yerma mater