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72 Cultura APARECE LA VERSIÓN INGLESA DE LA SEXTA ENTREGA DE HARRY POTTER DOMINGO 17 7 2005 ABC EPA EFE REUTERS La autora, J. K. Rowling, leyó anoche el primer capí- En India, un pequeño aprendiz de mago sostiene su Un fan de Hong Kong, que bien pudiera tulo de su libro ante 70 niños en el castillo de Edimburgo ejemplar recién adquirido pasar por el mismísimo Harry Potter, saluda desde el tren En su primer día, Harry Potter y el príncipe mestizo irrumpió en unos diez millones de hogares de todo el mundo. Las primeras copias piratas que ya navegan por internet no impidieron el arranque triunfal de esta última entrega de J. K. Rowling El mundo se llena de magia EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Era cerca de medianoche y el primer ministro estaba sentado solo en su oficina, leyendo un largo memorándum que había estado pasando por su cerebro sin dejar el más pequeño rastro de significado Así arranca Harry Potter y el príncipe mestizo el sexto volumen de la saga del joven mago. Así lo comenzó a leer Lewis, un chaval inglés de 15 años, nada más adquirirlo en una céntrica librería de Londres, junto a Picadilly Circus, entre gritos de júbilo de la multitud que lograba hacerse con su ejemplar. Él era el primero de una larga cola de más de mil personas que rodeaba la manzana, a la espera de que dieran las doce de la noche. Un minuto después, ya sábado, millones de ejemplares del nuevo libro de Joanne Katherine Rowling, en su versión original inglesa, se pondrían a la venta en el Reino Unido, EE. UU. Australia y otras naciones anglófonas, y también en algunas librerías de otros países, como ocurrió en España. Se estima que en sólo un día se han vendido unos diez millones de copias del libro, lo que supone el récord del título más vendido en 24 horas. Mientras a partir de la medianoche J. K. Rowling leía fragmentos de las nuevas aventuras de Harry Potter en el castillo de Edimburgo ante setenta chicos de diversos países del mundo, miles de fans de Harry Potter- -unos con las corbatas y bufandas a rayas propias de su héroe, otros con túnicas negras y largos sombreros puntiagudos tomados del profesor Dumbledore- -abarrotaban las principales librerías británicas. Lewis había montado guardia a las puertas del establecimiento a las 5 de la tarde y allí se pasó siete horas. Fue una espera larga, pero no aburrida. Primero hubo juegos con cartas de Harry Potter, luego distribución de globos y fotocopias con adivinanzas sobre los personajes de la saga y al final la gente echó mano de sus sandwichs; hubo padres que llamaron a repartidores de pizzas y amigos ya España también sucumbió al hechizo ISABEL AGUILAR MADRID. Aunque sin aglomeraciones histéricas de niños y padres haciendo cola, España vivió ayer su particular arranque de esta última aventura de Harry Potter. Muchas librerías y grandes superficies comerciales habían encargado ejemplares para satisfacer la modesta- -pero no insignificante- -demanda de la nueva entrega de J. K. Rowling. El idioma no supuso un obstáculo para aquéllos que se hicieron con una copia en inglés y renunciaron a esperar que la editorial Salamandra publique la versión en castellano para conocer las nuevas aventuras del ya adolescente de la cicatriz en la frente. En un rincón de Madrid, la librería Biblioketa -lejos (no solo en la distancia, sino en la magnitud del acto) del castillo de Edimburgo, donde la propia autora ponía voz al primer capítulo de su última obra- una de las empleadas, Sheila Renée, (con un inglés nativo e impoluto) entonó ante un discreto número de clientes las primeras líneas de una aventura que se antoja, por lo pronto, irresistible. Al menos, así lo mostraba la avidez con que los presentes absorbieron esas primeras palabras cargadas de misterio. crecidos que compartieron vino y champán para conmemorar el esperado lanzamiento del relato sobre el sexto curso del internado de Harry Potter. Yo también tengo 16 años, como Harry Potter en el nuevo libro; he crecido con él y no quiero perderme sus nuevas aventuras comentaba Richard, venido con su madre desde un pueblo cercano. Ambos irían después a dormir a casa de un familiar de Londres, aunque no creo que Richard duerma mucho, porque está ansioso de comenzar a leer el libro aseguraba la madre. La conversación no pudo durar mucho porque era al filo de las 12 de la noche y la gente comenzó a alterarse cuando del escaparate fueron retirados los papeles que lo cubrían. A la vista quedaron los montones de ejemplares de Harry Potter y el príncipe mestizo Fue el momento de la cuenta atrás, que los congregados empezaron a cantar espontáneamente. Las puertas se abrieron y un grupo de adolescentes arrancó en histéricos gritos. Cuando el griterío cesó, se oyó la música de la banda sonora de las películas de Harry Potter. Los dependientes iban disfrazados de alumnos y profesores de Hogwarts. ¡No mires el final! La gente entró en la tienda tan deprisa como pudo- -sin romper, eso sí, el estricto orden de la cola, algo que forma parte de las virtudes británicas- muchos salieron después despacio, ojeando el libro, intentando encontrar rápidamente algún pasaje que desvelara algunas de las expectaciones que han seguido la producción de esta sexta entrega. ¿Quién es el príncipe mestizo? ¿Qué personaje, como había anunciado la escritora, es el que muere en el transcurso de la novela? Sussan, una pecosa chica de 14 años, leía las últimas páginas, en busca de alguna clave. Su amiga le cerró rápidamente el libro. No mires el final. Yo no quiero A las doce de la noche las puertas se abrieron y un grupo de adolescentes arrancó en histéricos gritos saber lo que pasa, porque así es más divertido argumentó. Aunque probablemente lo habría conseguido adquirir en alguna librería de su país, una fan holandesa aseguraba haber llegado a Londres sólo para comprar en el primer momento el ansiado libro. No era la única extranjera, pues unos cuantos turistas se apuntaron a la cola cuando supieron que no era necesario haber encargado previamente ejemplares. Las cifras de encargos, en todo caso, han sido millonarias. Los pedidos por internet en Amazon han llegado a 1,4 millones de ejemplares, y el servicio postal británico dispuso ayer 150 camionetas especiales para la distribución. Se calcula que uno de cada cincuenta hogares británicos esperaba ayer recibir un libro. Las grandes superficies, en una guerra comercial (alguna bajó el precio de salida de 16,99 libras a tan solo 4,99) confiaban en vender centenares de miles. En su primera tirada, Bloomsbury, la editorial británica, ha impreso dos millones de ejemplares, y diez millones la Scholar norteamericana.