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ABC DOMINGO 17 7 2005 Los domingos 69 EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI JOSÉ MARÍA SUESCUN Presidente de Corporación Dermoestética Su teléfono móvil nunca está apagado, su jornada laboral llega a las 20 horas y puede realizar 4 viajes al día. Esta adicción laboral culmina ahora con la salida a Bolsa de su propio sueño Culto al cuerpo y al trabajo onero en aprovechar la obsesión femenina- -y ahora masculina- -por la belleza y el cuerpo; pionero al convertir su sueño como algunos de sus compañeros relatan, en una realidad líder en toda Europa; y ahora, pionero al convertir el bisturí, el botox, la silicona y los implantes en los nuevos cotizantes de la Bolsa y, como en toda su vida, con un éxito que ya ha superado el 21 de revalorización en apenas tres días. Y es que este licenciado en Ciencias Náuticas por la Escuela Oficial de Cádiz, nacido en Aranjuez (Madrid) hace 53 años, es un verdadero adicto al trabajo. Incluso cuando todavía no tenía entre sus manos una compañía con más de 79 clínicas, 800 empleados y una expansión internacional en cuatro países, ya se volcaba en sus labores como comercial de una cadena alemana de tratamientos capilares. Ahí comenzó su verdadero culto al cuerpo y lo que era una utopía se convirtió en un proyecto, el de adivinar el futuro de la estética, no sólo en España, sino a nivel mundial tal y como recuerda. El paso a la gestión lo dio en 1979 cuando inauguró la primera clínica de pequeños retoques en Valencia, a la que le siguieron rápidamente nuevas sucursales en Madrid, Barcelona y Zaragoza. Él mismo confiesa que su sueño era el de fundar una empresa propia, convertirme en un punto de referencia de la estética y pasármelo bien trabajando Y, como en muy pocas ocasiones ocurre, esta vez sí, los sueños se han convertido en realidad, aunque siempre a costa de mucho trabajo, quizás demasiado para sus amigos más próximos. A partir de esta entrega ha conseguido ganarse el respeto de sus compañeros de viaje y el del mundo empresarial. No hay nada que más le satisfaga que estar en su compañía ampliando mercados, con una jornada laboral bastante atípica, tanto por sus horarios- -llega a trabajar más de 20 horas diarias, un ritmo que pocos colaboradores pueden alcanzar- por su oficina- -llega a realizar hasta cuatro viajes diarios, desde Valencia a Madrid, Barcelona o Portugal- como por sus ratos de ocio, por calificarlos semánticamente, porque la batería de su te- ELMEDIOEVO CONTEMPORÁNEO hora que está de moda hablar ex cátedra de integrismo islámico, me gustaría hacer tres precisiones. En primer lugar, no es lo mismo analizar las religiones desde una perspectiva científica que pretender hacer ciencia desde una perspectiva religiosa. En segundo lugar, ninguna religión es fundamentalista en sí misma, sino más bien lo son los individuos. Y por último, si Weber nos enseñó que la ética protestante es la base del capitalismo, ¿qué nos impide analizar la ética musulmana fuera de su original contexto religioso? Una cosa es la fe y otra muy distinta la ciencia. Son conceptos autosuficientes y a menudo incompatibles. La fe es capaz de negar una evidencia científica y la ciencia es capaz de impugnar un dogma de fe. En consecuencia, una visión islámica del mundo siempre será una visión religiosa y jamás una visión científica. El Islam como tal no representa una amenaza para la humanidad, pues el problema lo encarnan quienes cometen atentados en nombre del Islam. El Islam predica el amor, la paz, el perdón y la virtud. Y si nos atenemos a la doctrina, el Islam es casi lo mismo que el cristianismo. Lo que no ha tenido el Islam es la experiencia histórica del cristianismo, ni la evolución cultural de las sociedades de influencia cristiana. La cristiandad sigue siendo una comunidad hegemónica aunque cada vez haya menos cristianos. La cristiandad es la cultura que ha escrito la historia y la primera en consolidar un bienestar que ha separado la fe del progreso. El mundo islámico no ha llegado a la prosperidad y casi podríamos asegurar que el integrismo es una consecuencia de la pobreza y no al revés. Finalmente, así como no existe una filosofía cristiana tampoco se puede hablar de una filosofía musulmana. Hay filosofía de la religión, pero no filosofía de una religión en particular. O es filosofía o es religión. Y en este segundo universo entran la teología, la mística, el hermetismo y la espiritualidad. El cristianismo experimentó la Reforma y de aquel proceso surgió una sociedad que le concedió a la ética individual un valor hasta entonces inédito. En el Islam no ha ocurrido nada semejante, pues ni las obras de Avicena o Averroes influyeron especialmente, ni el sufismo pasó de una dimensión estrictamente mística. Así, sunnitas, shiítas e ismailitas siguen donde estaban desde la Edad Media. El Islam predica paz y felicidad, mas sólo a quienes viven dentro de su fe. La existencia fuera de la fe es intolerable y por eso el Corán justifica la guerra total contra los infieles. Por desgracia el Islam ha perdido todas sus guerras y especialmente las que ha librado contra Israel. ¿Eran integristas los reinos de Córdoba o Granada? No. ¿Fueron integristas los Omeyas o los turcos deslumbrados por el mundo clásico? Tampoco. El integrismo islámico surge de la impotencia de cientos de millones de miserables que se han visto siempre derrotados por un puñado de miles de israelitas. Enormes países vencidos por un minúsculo Estado. Naciones riquísimas en petróleo humilladas por un país pobrísimo en recursos naturales. El integrismo no tiene nada que ver con la fe, sino con la honrilla. Como se puede apreciar, un integrista musulmán y un neonazi pueden tener mucho en común: ignorancia, miseria y resentimiento. www. fernandoiwasaki. com Pi POR JOSÉ M. CAMARERO A léfono móvil es de las más duras del mercado- -a cualquier hora de la noche, en medio de cualquier reunión, en pleno fin de semana, atiende todas las llamadas- En una vida tan repleta de pasión- -algunos lo llaman obsesión- -laboral, que incide directamente en sus dos hijos y su hija me recriminan mi afición al trabajo aunque admite que tienen toda la razón del mundo) también guarda un pequeño espacio para los ratos de ocio, sobre todo los relacionados con el agua. De hecho, si hubiera ejercido según sus estudios de marino mercante, habría pasado toda la vida en el mar, una idea que en realidad no le gustaba demasiado, aunque sí la de mantener su relación con el agua salada. Por ello, cada vez que tiene un rato libre practica cualquier deporte náutico- -la vela es una de sus grandes aficiones- -y la pesca, pero no cualquiera, sino, como todo en su vida, la de altura, la de los riesgos, la del esfuerzo, pero también la de los grandes resultados, como en su compañía. Bajo todo este manto de perfección, seriedad, honestidad y trabajo bien hecho, aparece cierto aire de vehemencia (a lo que algunos denominan eufemísticamente, como casi siempre al calificar a un superior, de fuerte personalidad) A pesar de que casi nunca se ha oído una voz más alta que otra en los entornos de la compañía, sí que es verdad que ejerce una mano de hierro implacable sobre todo lo que rodea a Corporación Dermoestética. Está pendiente y controla al mínimo detalle desde el primer comercial hasta las campañas de marketing, pasando por cualquier otro departamento, que por nimio que parezca, no escapa a su visión. El éxito y los buenos resultados económicos- -ahora reflejados en el parqué- -no son trabajo de un día o de un modo de pensar irreflexivo, sino de la constancia, la adicción y una discreción familiar custodiada fielmente de este nuevo gran desconocido