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64 Los domingos DOMINGO 17 7 2005 ABC LOS VEINTICINCO Y SUS SOMBRAS Lituania Las mafias asedian la nueva frontera de la UE Trabajo en el extranjero. Buen sueldo. Alojamiento el anuncio de la perdición en Lituania. Muchas de las mujeres que sucumben a este reclamo terminan en lejanas latitudes (frecuentemente, en España) sometidas a redes de prostitución. La nueva periferia de la Unión Europea se ha convertido en un punto clave desde el que controlar la penetración en occidente de las mafias eslavas POR JOSÉ GRAU ENVIADO ESPECIAL A VILNIUS (LITUANIA) n centro especial de Cáritas en Vilnius, la capital de Lituania, está en el número 12 de la calle Odminiu. Allí se ayuda, entre otras, a mujeres que han sido víctimas del comercio con seres humanos, mujeres que, más o menos engañadas por redes mafiosas, han salido de su país de origen para acabar trabajando en la prostitución en países occidentales. La señora Gintare Tuckuviene, seria, alta, delgada y rubia, es la directora de ese centro. Nos enseña la residencia y nos ilustra la tragedia en una improvisada rueda de prensa con periodistas de diversas naciones de la UE. ¿Podría describir brevemente- -pregunto- -el caso de una de las chicas de su centro que haya sido víctima del tráfico con personas? Y sin saber que soy español, responde: -Le puedo esbozar lo que le ocurrió a una mujer que fue a trabajar a España, en la agricultura. Había oído que un grupo de lituanos estaba faenando allí, en tareas agrícolas, en Almería. Al llegar, en lugar de trabajar en la agricultura, se vio presionada a mercadear con su cuerpo en un club de alterne, en la carretera, donde paraban sobre todo camioneros. -Los que la obligaron a prostituirse, ¿eran españoles o lituanos? -pregunto de nuevo. La señora Tuckuviene no puede precisar, pero más bien apunta a que fueron españoles. ¿Podría hablar con ella? -Imposible. No quiere hablar con nadie. Está traumatizada. ¿Puede dar más detalles? -Pasó tres meses en ese burdel. La mujer tiene ahora 32 años y un niño de doce meses. Esto su- U cedió hace tres años. Esa vida rota es una de las que tratan de recomponer en este centro de Cáritas, con la ayuda de psicólogos y de otras compañeras, muchas, que han pasado por lo mismo en otros países occidentales: Gran Bretaña, Alemania, Francia, República Checa, etcétera. Tuckuviene sigue hablando: En Gran Bretaña, la Policía detuvo a una muchacha lituana. Tenía dos niños pequeños. Con lo puesto y unos pañales, la metieron en un avión y la despacharon a Lituania. La hemos atendido aquí Gintare Tuckuviene dirige un centro de Cáritas en Vilnius, la capital lituana, donde se busca salida para mujeres que han sido obligadas a prostituirse porciones alarmantes, también después del ingreso de este país báltico en la Unión Europea hace poco más de un año. El comercio con personas es un gran problema, porque el nivel de educación es muy bajo dice Tuckuviene. Tras Turquía, estima I. Bazylevas, un funcionario del Ministerio del Interior de Lituania, su país, de unos tres millones y medio de habitantes, tal vez sea el de mayor índice de personas sometidas al tráfico con seres humanos. Sus colegas de la Policía G. Pogozelskas e I. Ksenzovas estiman que son unas 1.200 mujeres al año las que caen en estas redes; de ellas, el 75 por ciento son lituanas, el resto provienen sobre todo de Rusia y Bielorrusia. El Centro para el apoyo a familias de personas perdidas en el número 67 de la calle Zirmunu de Vilnius, es más modesto que el de Cáritas. En dos habitaciones pequeñas se atiende a mujeres que L Policías bajo sospecha Tampoco deja en buen lugar a la Policía de su país. Afirma: Frecuentemente, estas mujeres víctimas de la trata rechazan colaborar con la Policía, porque están bajo una fuerte conmoción. Muchas veces, además, empleados de la policía local les proponen mantener relaciones sexuales. Tienen miedo de ir a la Policía. Los agentes, en general, consideran que esas mujeres no pueden cambiar Los casos como los arriba esbozados se suman y han tomado pro- también han sido víctimas de esos grupos. De la pared de una de las habitaciones cuelga un póster que reproduce anuncios periodísticos. Son normalmente el comienzo del camino a la perdición. Dicen, por ejemplo: Trabajo doméstico en el extranjero. Buen sueldo. Alojamiento. Y un teléfono. En otro, más atrevido, se lee: Trabajo en el extranjero. Modelos y bailarinas. Salario perfecto Son anuncios que se publican diariamente en la prensa lituana. Una de las dos trabajadoras sociales del centro, Lauryna Rutkuté, corrobora que al menos mil mujeres al año resultan defraudadas por ese tipo de publicidad. Su local ha sido objeto de ataque por las mafias, ya que algunas de las jóvenes a las que se ayuda son testigos protegidos en juicios contra alguna red mafiosa. Las penas a que se condena a los chulos muchas veces, dan risa: a veces, por unos pocos euros, quedan libres. Lauryna Rutkuté se acuerda de un muchacho que fue vendido como esclavo para trabajar en la agricultura en España. Rutkuté menciona también a una mujer que fue vendida en Gran Bretaña por un lituano al que ahora han arrestado. El periodista lituano A. Braukyla añade que muchas veces intervienen mafias rusas y ucranianas en esas ventas, y que ahora se orientan más a países como Gran Bretaña o Irlanda, don-