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ABC DOMINGO 17 7 2005 Internacional 39 EL CONFLICTO PALESTINO- ISRAELÍ Abbas acusa a Hamás de dañar la causa y de dar excusas a Israel b Tel Aviv prepara su Ejército para la invasión definitiva de Gaza bajo la lluvia fina de cohetes Qassam sobre el sur del país y los asentamientos judíos J. CIERCO GAZA. No resulta fácil conciliar el sueño en Gaza. Mucho menos cuando los helicópteros Apache israelíes rompen el silencio de la noche, convierten las ventanas en flanes nerviosos a punto de caramelo y escupen misiles contra talleres metalúrgicos sitos a sólo unos centenares de metros del hotel en el que se alojan los periodistas extranjeros. No le resulta fácil conciliar el sueño en Gaza al presidente de la ANP, Mahmud Abbas, quien ayer se vio obligado a pronunciar un discurso televisado en directo en el que llamó a la unidad palestina y a respetar la tregua de El Cairo. También condenó los atentados suicidas y el lanzamiento de cohetes Qassam. Abbas acusó a Hamás, sin nombrarlo, de dañar la causa palestina, de buscar la guerra civil, de dar excusas a Israel para la represión, de dar argumentos a la comunidad internacional para que llamen terroristas a los palestinos. Los ataúdes de los cuatro milicianos de Hamás muertos en ataques selectivos de Israel, ayer en la mezquita Omare de Gaza AFP Hamás y la Autoridad Nacional Palestina coinciden en que los sucesos de este fin de semana no son el principio de la lucha por el poder ni mucho menos el de una guerra civil imposible en Gaza, donde nunca se olvida que Israel es el enemigo común Cuatro bodas palestinas y un funeral POR JUAN CIERCO. CORRESPONSAL Mediadores egipcios No le resulta fácil tampoco conciliar el sueño en Gaza a los líderes de Hamás, que han dejado de apuntar a las Fuerzas de Seguridad palestinas, a la espera de la llegada hoy de los mediadores egipcios, pero no están dispuestos a hacer lo mismo con Israel. No le resulta fácil ni mucho menos conciliar el sueño en Gaza a Naser Yusef, ministro del Interior palestino, quien lanzó a sus hombres contra Hamás y se encontró con varias tanquetas quemadas. Éstos, como quedó demostrado en el multitudinario funeral de ayer de los cuatro asesinados selectivos de la víspera, exigen un precio muy elevado para sumarse de nuevo a la tregua que dicen respetar todavía las demás milicias palestinas: la dimisión inmediata de Yusef, un amigo de Israel, un mal musulmán Abbas les contestó: Yusef obedece mis órdenes y tiene carta blanca para castigar a los culpables de la anarquía No resulta fácil conciliar el sueño en las colonias judías de Gaza ni tampoco en el sur de Israel, objetivo constante de los cohetes Qassam. Ayer cayeron más de diez, provocando sólo heridos leves pero apretando un poco más las clavijas de un Ejército desplegado en la frontera y dispuesto a invadir la Franja en cuanto reciba la luz verde política. No resulta fácil, en efecto, conciliar el sueño en Gaza. GAZA. Mi hermano y yo contra mi primo; mi primo y yo contra el extraño Este viejo dicho beduino sigue siendo hoy válido en Gaza, donde los últimos incidentes entre Hamás y la Autoridad Nacional Palestina han sacudido el fantasma de una guerra civil en la que nadie cree, donde nunca se olvida que Israel es el enemigo común. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible sentencia el decano de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Al Azahr, el doctor Salah el- Sousi, de nacionalidad española tras haber vivido 25 años en Madrid. La sociedad palestina es una sociedad familiar y tribal, donde manda el cabeza de la tribu, el jeque más sabio y culto, el mujtar, cuya autoridad está por encima de la ley, de los líderes políticos. En una misma familia hay hijos de Hamás y de Al Fatah; laicos y religiosos, fanáticos y dialogantes, personas preparadas y otras que viven en la Edad Media. Por eso, cuando hay problemas en la calle, las autoridades hablan con el mujtar, quien apacigua la tensión explica El Sousi convencido de que con estas reglas del juego, en el que imperan la tradición, la religión y la familia, es del todo imposible una guerra civil. No estamos ante el inicio de una guerra civil, ni siquiera asistimos a una lucha por el poder, que se repartirá con las elecciones pendientes explica Abu Zahri, portavoz de Hamás. No ha habido una ofensiva de la ANP contra Hamás. ¿Ofensiva? Pero si no hemos detenido a uno solo de sus dirigentes; ni a ninguno de sus milicianos; ni se han llevado a cabo redadas dice mientras saborea un plato de salmonetes, Nabil Abu Rudeinah, consejero de Mahmud Abbas. Incidentes aislados Lo sucedido ha sido unos incidentes aislados entre unos agentes policiales, mal dirigidos, y unos milicianos que resistían a la ocupación israelí. Estamos a favor de que se respete la ley y el orden en Gaza y en Cisjordania pero una cosa es la ley y el orden y otra la resistencia contra Israel. Cortaremos la mano de aquellos que pretenden proteger a Israel dice Abu Zahri en clara referencia al ministro palestino del Interior, el general Naser Yusef. Hamás y la ANP no han querido negociar cara a cara en los últimos días. La herida abierta entre ambas partes tardará en cerrarse. Mucho más en cicatrizar. Hemos logrado que cada uno, por separado, ordenara a sus hombres armados una retirada preventiva. Lo han hecho sin coordinarse, pero lo han hecho explica el número dos del Yihad Islámico, Jaled al- Batsh, orgulloso de su mediación. Lo que ha desactivado el enfrentamiento interno ha sido el asesinato de nuestros milicianos por parte de Israel. La sangre derramada por nuestros muertos en Gaza y Cisjordania (uno de los heridos de Salfit murió ayer, ya son siete pues las víctimas mortales) ha sido un colchón de protección para frenar la batalla interna reconoce Abu Zahri. Dejemos de hablar de guerra civil. Nunca habrá una guerra civil en palestina salvo que la provoque Israel. Lo que demuestran los últimos incidentes es la galopante anarquía que vicia la sociedad palestina. La falta de alternativas para los jóvenes. Aquí un joven sólo puede estudiar, muchas veces no se sabe muy para qué, o llevar una metralleta. No hay cines, no hay teatros, no hay parques, no hay instalaciones deportivas, no hay centros culturales. El ocio en Palestina se resume en ir a una boda o a un funeral, que todo abunda en Gaza. Este fin de semana a mí me habían invitado a cuatro bodas y hemos tenido además el funeral de los milicianos de Hamás explica el doctor Salah el- Sousi. E insiste, recordando que en Gaza las chicas se casan con 14 años: Como la película, cuatro bodas y un funeral