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ABC DOMINGO 17 7 2005 La Entrevista 11 mente firme. Ocurre, claro, que la Constitución no agota todas las competencias autonómicas, pero la interpretación del Tribunal parte siempre de la supremacía de la Carta Magna sobre los Estatutos de Autonomía. Y así es. ¿Peligran la unidad del Estado y el concepto de nación española? -España es un Estado, como dice la Constitución, social y democrático de derecho que se basa en la unidad de la nación española y en el derecho a la autonomía de las nacionalidades y las regiones que la integran; un Estado constitucional consolidado y con un sistema maduro. Y además, tengo que decir en honor a lo que creo es la realidad, que el TC ha contribuido a ese resultado y que su contribución ha sido decisiva, de forma que ha fortalecido el Estado constitucional y ha introducido equilibrio en la vida jurídica, en la vida política, ha permitido que los ciudadanos gocen de unos derechos y garantías que antes eran absolutamente desconocidos. Por ello, esa contribución al disfrute ciudadano, al goce de los derechos y a la consolidación del Estado autonómico que reconoce la pluralidad y la diversidad me parece que es necesario recordarla en una fecha tan señalada como su vigesimoquinto aniversario. Y respondo a su pregunta: con la Constitución, con la aplicación leal de la misma, con el Tribunal Constitucional y con el funcionamiento del sistema, en modo alguno. ¿Como culminación del derecho a la igualdad entre hombres y mujeres, es acertada la reforma que afecta a la sucesión a la Corona? -Me parece que es poner la Institución a la altura de los tiempos. Y poner todas las instituciones a la altura de unos tiempos que están regidos de una manera muy determinante por el valor de igualdad me parece correcto. ¿Endureció el TC con la sentencia de Aukera Guztiak, como se ha dicho, las condiciones para declarar la ilegalidad de un partido en su condición de heredero de Batasuna? -No. Creo que es una sentencia que aplica una doctrina sentada con anterioridad. Y es un cuerpo de jurisprudencia muy uniforme. Hay una valoración de los indicios y un resultado de la valoración de esos indicios, pero todas esas decisiones integran una misma línea jurisprudencial. ¿Pasa el fin de ETA por negociar? -El fin de ETA sólo pasa por su desaparición. La condena del terrorismo debe ser absoluta. Y quiero expresar mi deseo de que los demócratas, que hemos recuperado la libertad y la paz genuina tras la Constitución de 1978, no veamos rotos esos logros por el terrorismo. El terrorismo no logrará romper la libertad que hemos logrado. ¿Si se hubiera explicado mejor, habría tenido más aceptación el matrimonio entre homosexuales? -Prefiero no pronunciarme para preservar mi independencia y la de la institución que presido. Además, el Tribunal podría tener que emitir una resolución sobre esa ley. -El Gobierno está a punto de acometer una reforma que potenciará a los tribunales superiores de justicia y dejará al Supremo como órgano unificador de doctrina. ¿Le parece acertado? Destaca la decisiva contribución del TC a la construcción del Estado Autonómico El terrorismo no logrará romper la paz genuina y la libertad que logramos con la Constitución en 1978 El Constitucional ha señalado siempre la supremacía de la Carta Magna sobre los Estatutos de Autonomía -Permítame que no me pronuncie sobre reformas legislativas en curso que podrían llegar a ser objeto de un recurso ante el Tribunal Constitucional. ¿Cree que podría ser útil para descongestionar la Justicia? -Creo que las reformas procesales más recientes han establecido cauces de revisión de decisiones que, funcionando bien, pueden producir una descongestión de los asuntos que llegan al Constitucional. -La condena dictada por el Supremo contra once magistrados del Constitucional, ¿marcó un antes y un después en las relaciones entre ambas instituciones? -No. El Constitucional y el Supremo son dos órganos de una enorme relevancia, que tienen ambos su sitio en el sistema constitucional y, en consecuencia, dada esa enorme relevancia, su relación entre ellos no puede ser des- crita como de enfrentamiento, sin perjuicio de episodios determinados que tienden a separarse de su contexto. Aquí la normalidad debe ser la regla general. El TC tiene que cumplir las altas tareas que tiene encomendadas por la Constitución y por su ley orgánica y el Supremo cumple las suyas, y las cumple normalmente correctísimamente. ¿Cuál es el derecho que más reclaman los españoles? -La tutela judicial efectiva. Pero debajo de ese enunciado se reclaman otros muchos derechos, como el derecho a un proceso justo, a la presunción de inocencia, a la igualdad. En los últimos tiempos han crecido de manera significativa las demandas de amparo planteadas por inmigrantes. En ellas se invoca más el derecho a entrar en España, sobre el que el Tribunal está empezando a pronunciarse. ¿Y cuáles los que producen un mayor nivel de estimación? -Hay un nivel de estimación bastante elevado en cuestiones de igualdad y prohibición de discriminaciones. ¿Produce la discriminación por razón de sexo muchos recursos? -En los años iniciales de funcionamiento de la jurisdicción constitucional, fueron más los varones que demandaron, porque partíamos de que existían unas normas proteccionistas de la mujer. Ahora es más la mujer. Y es una demanda constante, pues todos los años hay recursos de este tipo. ¿Le ha supuesto su condición de mujer problemas añadidos para al- canzar un cargo como este? -Creo que con carácter general es así. Ocurre que yo he tenido la fortuna de proceder de un ambiente familiar que siempre potenció el papel de la mujer y de haber creado una propia familia que ha permitido con facilidad la conciliación entre la vida profesional y la vida personal. Pero, con carácter general, el éxito profesional es más costoso para una mujer que para un varón y el techo de cristal sigue siendo una realidad. ¿En España estamos preparados para tener en un futuro próximo una mujer al frente del Gobierno? ¿Por qué no? Creo en la mujer plenamente. La mujer está más preparada que antes, participa mucho más que antes, sabe repartir mejor cargas familiares y personales y el mundo de los afectos Y sería bueno, en la medida en que fuera una mujer competente, tanto como se le exigiese a un hombre. En estas cuestiones, deseo que lleguemos a un estado de normalidad absoluta. -Si las mujeres hemos alcanzado un grado satisfactorio de igualdad y los hombres lo han aceptado, ¿qué está ocurriendo con los malos tratos? ¿Hay más que antes o se conocen más porque se denuncia más? -Ambas cosas. Si se supiera con seguridad la causa por la que se producen, desde luego, los evitaríamos todos. Es una lacra social absolutamente condenable. Hablamos de los malos tratos, pero ser conscientes de lo que significa el maltrato es algo tan tremendo que sólo la conciencia de esa situación, del carácter odioso que el maltrato implica, nos debería llevar no sólo a la condena sino a ser eficaces en el logro de la erradicación de los malos tratos. Se trata también de una cuestión cultural: la educación en el buen trato determina que la generación siguiente sea una generación de buenos ciudadanos, mientras que una educación en el maltrato determina lo contrario. ¿Desde el punto de vista general, no sólo de la mujer, nos falta algún derecho por conquistar? -Creo que tenemos un reconocimiento de derechos muy satisfactorio, sin perjuicio de que en el año 2005 algunos de los principios rectores de la política social y económica que reconoce la Constitución pudiéramos querer catalogarlos como derechos fundamentales. Entre estos principios está, por ejemplo, el derecho a la salud, el derecho al disfrute del medio ambiente o al disfrute de una vivienda digna. -Ha pasado un año desde que fue nombrada presidenta del Tribunal Constitucional. Hágame balance. -Pues un año de trabajo muy intenso. He estado absolutamente volcada en la ordenación interna de la jurisdicción constitucional. Creo que también ha sido un año muy fructífero en el que todo el Tribunal ha trabajado muy bien, con gran rendimiento y de una manera muy cohesionada. Ese esfuerzo es digno de ser destacado y desde luego merece mi sincero agradecimiento. -Aumentar el ritmo de trabajo del Tribunal es sólo parte de la solución a la sobrecarga de asuntos. La otra parte, como usted tiene dicho, es legislativa. ¿En qué debe consistir esa reforma? (Pasa a la página siguiente)