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ABC SÁBADO 16 7 2005 Los sábados de ABC 97 ciones; y Poesía esencial de René Char, en Círculo de Lectores. AL CALOR DE LOS LIBROS POR FÉLIX ROMEO Historias de viajes Otra cosa que yo recomiendo a la gente que viaja, sobre todo a lugares exóticos, son los libros y narraciones de grandes viajeros, los travelodge como se llaman en inglés es de nuevo Rodríguez Rivero. De entre estos destacaría la nueva edición de Ibn Batuta, A través del islam de Alianza. Volviendo a la novela, me gustaría llamar la atención sobre la reciente versión de Hermosos y malditos de Scott Fitzgerald, traducida por José Luis López Muñoz, también de Alianza, y, para gente diferente, recomendaría las novelas policiacas del novelista sueco Mankell, y el último libro de Leonardo Padura, en Tusquets, La neblina del ayer Y es que al final, siempre hay que volver a los clásicos. abría que estudiar científicamente si hay una estación del año en la que suceden más ficciones que en las demás. Sin duda, el verano es propicio para la ficción: vacaciones, piscinas, playas, amores, campamentos, cruceros... En El bello verano (Cátedra) Cesare Pavese habla de cuando todo es fiesta y no hay que dormir porque te estás perdiendo lo mejor y de cuando la libertad y la felicidad se pueden tocar. No hay playas, porque sucede en Turín, pero en el río Po hay barcas y en la orilla, bicicletas, vino y canciones. El protagonista de El nadador (en Geometría del amor, Emece) de John Cheever, se propone nadar en todas las piscinas del condado, invadido por una fuerte melancolía y por un extraño deseo. Más materiales son las pasiones de Tom Ripley que en A pleno sol (Anagrama) la novela de Patricia Highsmith, se ventila al hijo de un millonario, que pasa a disfrutar de vacaciones perpetuas. También hay un crimen en Sangre en la piscina (Molino) de Agatha Christie, un H nuevo caso para Hercules Poirot, que resuelve, claro. Y ahogado en una piscina aparece el protagonista, y narrador, de Sunset Boulevard (Plot Ediciones) de Billy Wilder, Charles Brackett y D. M. Marshman. David Foster Wallace ha escrito en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (Mondadori) sobre sus experiencias, no muy gratas, en un crucero de lujo: También hay otra forma de reaccionar frente a la muerte. No el acicalamiento, sino la excitación. No el trabajo duro, sino la diversión dura. Las actividades constantes, las celebraciones, las fiestas, la alegría y las canciones. La adrenalina, la excitación, el estímulo. Hacen que te sientas vibrante, vivo. La diversión dura promete no tanto trascender el miedo a la muerte como ahogarlo Y Luis Antonio de Villena habló de sus experiencias, tampoco demasiado gratas, en un campamento de verano en Patria y sexo (Seix Barral) Soledad Puértolas ha escrito que al moverse en el agua de la piscina encuentra el rumor de la fuente de la vida De modo que si lo que buscábamos desde el principio era novela negra, Miguel Hernández aporta a la lista Sicario de Barry Eisler, de Roca Editorial, y Chourmo de JeanClaude Izzo, publicado en Akal, un autor marsellés, hijo de italiano y española que cuenta una historia sobre el fundamentalismo islámico. Dos más de la mano de Antonio Méndez, que sugiere Almas Grises de Philip Claudel, publicado en Salamandra, una historia que se desarrolla durante la I Guerra Mundial en el norte de Francia, a raíz de la aparición de un cadáver que despierta todo un completo entramado de relaciones, y Mientras dan las nueve de Leo Perutz, en Destino, la historia de un estudiante en la Viena del medio siglo, de la que tampoco puede desvelarnos mucho más. Así que tendremos que esperar el comienzo de las vacaciones para leer el resto de la tarjeta. Pútrida patria de W. G. Sebald Hermosos y malditos de Scott Fitzgerald El libro por venir de Maurice Blanchot Por qué Europa liderará el s. XXI de M. Leonard La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón La neblina del ayer de Leonardo Padura