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96 Los sábados de ABC SÁBADO 16 7 2005 ABC OCIO Y NEGOCIO Las vacaciones son un tiempo negro sobre blanco, una época para sumergirse en historias fascinantes. He aquí algunas sugerencias para llevar a la piscina o a la playa, un menú de los libros que no hemos podido leer durante el año o, por qué no, de literatura ligera, de la que entra como un refresco Verano de papel rcula entre profesionales y expertos la idea de que en verano, entre helados, horchatas, baños de ola y largos paseos en chanclas por la orilla del mar, se lee más. Alejados de los ingratos madrugones, de la jornada laboral y de las ocupaciones paterno filiales, los lectores recuperan el sosiego, siquiera momentáneo, que les permite reencontrarse con la intimidad del libro. Pero como el verano es tiempo de mudanza, y no es cosa de andar por ahí arrastrando una maleta de libros, conviene seleccionar para evitar lastres innecesarios. Aunque tradicionalmente el territorio literario veraniego haya estado casi monopolizado por la literatura policiaca y el enigma histórico- -templarios, excavaciones arqueológicas, códigos secretos- en los últimos años se han sumado a esa lista y por tanto a las maletas y a las bolsas de viaje los grandes novelones. Una de las tendencias que a mí me resultan más llamativas últimamente es la de guardar los grandes tochos del curso para sentarse tranquilos y leerlos en verano dice Miguel Hernández, que trabaja en la librería Antonio Machado y entre otras lecturas veraniegas reserva el libro de Joan Sales Incierta Gloria de Seix Barral. De modo que es cada vez más habitual acopiar libros de quinientas o mil páginas, para leerlos después en vacaciones Entre estos libros de talla generosa siguen figurando en las listas de ventas el inagotable Zafón y su Sombra del viento de Planeta; Dan Ci POR JESÚS MARCHAMALO Brown con El código Da Vinci y sus secuelas: Ángeles y demonios y La conspiración publicados en Umbriel. También La biblia de barro de Julia Navarro, en Plaza y Janés; Matilde Asensi, con El origen perdido de Planeta, y el siempre elegantísimo Tom Wolfe, con su sombrero de ala y el traje blanco, con Soy Charlotte Simons de Ediciones B. Sí es cierto que hay un buen número de lectores que elige la novela histórica o policiaca, pero también hay gente que busca una literatura diferente Antonio Méndez es el propietario de la librería Méndez y este verano leerá El espejo del mar de Joseph Conrad, editado por Reino de Redonda. Por ejemplo, uno de los libros que el año pasado se vendieron bien por estas fechas fue Memorias de ultratumba de Chateaubriand, publicado por El Acantilado en dos volúmenes de mil páginas cada uno, y hay clientes que están comprando bastante la nueva edición de La montaña mágica de Thomas Mann, publicada por Edhasa Sin salirnos de las tallas grandes, y los lectores exquisitos, señalan en las librerías a Roberto Bolaño y su 2666 de Anagrama, o a Ramiro Pinilla y la segunda entrega de la saga Verdes valles, Colinas rojas titulada Los cuerpos desnudos de Tusquets. También para este selecto grupo podríamos recomendar como libro de cabecera la edición completa de El diccionario del diablo de Bierce, publicado por Círculo de Lectores, y la colección de ensayos sobre literatura de W. G. Sebald, publicados por Anagrama bajo el título Pútrida patria ¿Lecturas ligeras? Porque, a pesar de que la narrativa es sin discusión la reina del verano, siempre hay gustos, y por tanto mercado, para otro tipo de productos. Ocurre con esto de la lectura veraniega, como en todo, que cada uno habla de su experiencia afirma Manuel Rodríguez Rivero. Y en mi caso, como editor, observador, comentarista, llámalo como quieras, atento al mundo del libro y la lectura, percibo que, aunque circula la leyenda de que el verano es un tiempo de lecturas ligeras, cada vez se leen más otras cosas. Y, desde luego, el continente de la no ficción es inmenso; desde libros de actualidad política, o de análisis, hasta ensayos sobre una enorme diversidad de temas. Yo recomendaría dos: la reedición de Maurice Blanchot de El libro por venir de Trotta, y uno interesantísimo de Mark Leonard titulado Por qué Europa liderará el siglo XXI en Taurus, que es un libro ideal para euroescépticos, muy legible, y que explica cómo Europa no sólo no está en crisis, sino que es la potencia del futuro En todo caso, hay lugares- -la playa, el chiringuito, la mochila- -donde lo que impera sin discusión es el libro de bolsillo: ediciones baratas, cómodas, compactas y que no duele descabalar, abandonar o perder en una inesperada pleamar. En libro de bolsillo el catálogo es amplísimo y se puede encontrar desde los monólogos del Club de la Comedia, tan ricamente, hasta el Ulises de Joyce, en la edición de Cátedra, sin olvidar, naturalmente, las clásicas novelas de puro entretenimiento, entre las que nos recomiendan El enigma Vivaldi de Peter Harris, en Debolsillo, y El misterio de la laguna negra de Thomas H. Cook, publicado por Umbriel. Falta hablar de poesía, si es que es que es un buen género para el calor. No sé si en verano se lee más o menos poesía, no existen estadísticas ni datos, pero la poesía es un tipo de lectura insustituible en todo momento afirma el editor Jesús Munárriz, de Hiperión, A pesar de que la narrativa es la reina estival, siempre hay gustos y mercado para otro tipo de productos Una tendencia llamativa es la de guardar los grandes tochos del curso para leerlos en verano que espera en sus vacaciones leer La pena de Bélgica de Hugo Claus, publicada en Alfaguara. Hay que entender que la poesía no es libro, sino que es poema, un formato que permite leer un poema, y dejarlo, o abrir una antología y leer cualquier poema en cualquier orden: avanzar, retroceder... Es como un museo al que puedes ir a ver un solo cuadro, y en ese sentido el verano es un tiempo tan propicio como cualquier otro para leer poesía Entre sus sugerencias, dos libros escritos por mujeres (los cuatro primeros de la lista de poemarios más vendidos están escritos por mujeres) Soy vuestra voz de Ana Ajmatova, de Hiparión, y el último libro de la premio Nobel polaca Wislava Szymborska, Instantes publicado en Igitur, que contiene poemas escritos a lo largo de los últimos diez años. Más de poesía: Edmond Jabés, El umbral; la arena de Ellago edi- Sicario; la venganza de Barry Eisler El enigma Vivaldi de Peter Harris Ángeles y demonios de Dan Brown La Biblia de barro de Julia Navarro Camposanto de Iker Jiménez El bello verano de Cesare Pavese