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94 Los sábados de ABC SÁBADO 16 7 2005 ABC CUERPO Y MENTE Cremas de 1.000 y 2.000 euros. ¿Pócimas mágicas o tomadura de pelo? Este otoño saldrán al mercado tres productos antiedad que se moverán en esas cifras. Casi tanto como una operación de estética ¿Pagaría usted 2.000 euros por una crema? mo si de joyas se tratase, algunas cremas para el cutis nos sacuden el bolsillo con precios desorbitados. Venden eficacia y exclusividad, idea que subraya la necesidad de hacer lista de espera para conseguirlas. Ahora la pregunta del millón: ¿Lo valen? Llegados a este punto, es lícito cuestionarse si merece la pena gastarse tres o cuatro veces más dinero que con otra buena crema antienvejecimiento del mercado. Algunas consumidoras dicen que una vez que conduces un Rolls no se puede volver al Seiscientos Las casas que las comercializan aseguran que detrás de ellas hay muchos años de investigación, materias primas difíciles de conseguir, fórmulas inéditas, patentes costosísimas. Las dependientas de las perfumerías de lujo cuentan que tienen clientas que no compran cosméticos de menos de 200 euros porque creen que por menos no son efectivas, y otras- -las menos- -que piensan que por encima de ese precio les toman el pelo. Lo que sí es cierto es que- -marketing aparte, que hay mucho- detrás hay médicos, cosmetó- Co POR TERESA DE LA CIERVA El Dr. Brandt ha creado esta crema: 150 euros por 30 ml. logos, biólogos e investigadores, dedicados en cuerpo y alma a buscar ingredientes exclusivos que tengan un efecto antienvejecimiento mayor que el anterior. Todas las grandes casas de cosmética tienen departamentos científicos y están obligadas a demostrar sus promesas con estudios hechos en cultivos celulares (ya no se permite probar en animales) y tests de consumidoras (aunque se dice que estos estudios no son tan rigurosos como los que soportan los medicamentos... La cuestión final es: ¿la eficacia justifica esos precios? El principio del lujo En 1958, la primera crema Re- Nutriv de Estée Lauder marcó el comienzo de las cremas de lujo. Hasta entonces nadie había pagado 115 dólares por una crema facial. Su primer anuncio se atrevía a preguntar: ¿Por qué una crema cuesta 115 dólares? La respuesta se encontraba en una receta celosamente guardada, mezclada personalmente por Joseph Lauder, esposo de Estée, y un empleado de confianza, de la que salía la crema que usaba la Sra. Lauder. Sus resultados eran tan buenos que decidió compartirlos, y salió al mercado el primer producto de una línea que hoy se conoce como la línea de oro Cuarenta y cuatro años más tarde, en 2002, se lanzó la crema más reafirmante y lujosa de la firma, Re- Nutriv Intensive Lifting Crème (232 euros) que encierra 50 ingredientes naturales exóticos procedentes de los cinco continentes, y todos los descubrimientos realizados en su laboratorio en estos últimos años. Como dice el doctor Daniel Maes, vicepresidente de I+ D de los laboratorios, con su uso regular, la piel termina por ser auto- suficiente y luchar por sí sola contra los procesos de envejecimiento. ¿Esto acaso tiene precio? Ahora, se sabe que en octubre sacan una crema que se venderá en contados establecimientos, por la que pedirán 1.000 euros. No podemos aportar más datos porque los responsables de la firma tienen sus bocas selladas (huele a exclusiva con alguna revista) Otra sorpresa es la que esconden bajo la manga los laboratorios de La Mer. La primera Crème de la Mer (715 euros, 250 ml) fue- -y es- -otra de esas cremas de culto en el mundo entero. Su creador, un físico aerospacial de la NASA al que le explotó un experimento rutinario que le produjo severas quemaduras, necesitó doce años y seis mil experimentos para lograr una crema que le regenerase la piel. En su fórmula, ningún ingrediente milagroso, sólo los minerales de unas algas marinas frescas del Océano Pacífico (su composición es muy similar a la del plasma sanguíneo y a la de las células, por lo que se minimiza el riesgo de alergia) combinados con vita- En 1958 se sitúa el principio de las cremas de lujo, un compuesto que en aquel momento costaba 115 dólares minas. La gran innovación fue que sus componentes se fermentan en frío en lugar de a altas temperaturas como se hace con la mayoría de las cremas, disminuyendo la eficacia de los ingredientes clave (como cuando se sobrecocinan las verduras, que pierden parte del valor nutritivo) Además, cada frasco se rellena a mano para no alterar la formulación. Otro mérito técnico de Huber fue que el empleo de la Sonoquímica- -hoy en día una rama aceptada de la ciencia- -que consiste en someter los ingredientes de Crè-