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46 Sociedad SÁBADO 16 7 2005 ABC Religión ¿Está en peligro en España la libertad religiosa? Veinticinco años después de la aprobación de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, y en mitad de un debate sobre la laicidad del Estado y la equiparación de la Iglesia católica al resto de confesiones, diversos expertos analizan el presente y el futuro de este derecho, reconocido como fundamental por la Constitución La relectura del Estado aconfesional TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: ABC MADRID. El Estado garantiza el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, reconocida en la Constitución. Las creencias religiosas no constituirán motivo de desigualdad o discriminación ante la Ley. No podrán alegarse motivos religiosos para impedir a nadie el ejercicio de cualquier trabajo o actividad o el desempeño de cargos o funciones públicas. Ninguna confesión tendrá carácter estatal Así comienza la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, que el pasado 5 de julio cumplió 25 años y que en su día supuso un notable avance en la consecución de derechos y libertades en materia religiosa para todos los ciudadanos. A lo largo de este cuarto de siglo, el Estado, que ya había suscrito los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, firmó una serie de convenios con las confesiones declaradas de notorio arraigo judíos, musulmanes y evangélicos. En la actualidad, y tras una serie de serios enfrentamientos Iglesia- Gobierno, algunos sectores del PSOE postulan un cambio en la percepción de la libertad religiosa por parte del Estado, pasando de la aconfesionalidad actualmente presente a la laicidad. Nadie duda de la importancia de la libertad religiosa. Las diferencias se encuentran en el tratamiento distinto para cada confesión, y en la definición misma del Estado: aconfesional, con la obligación de cooperar con ellas; o la opción laica (opción postulada por diputados socialistas como Victorino Mayoral) que pretende sacar la religión del ámbito público. A finales de mes, la Universidad Menéndez Pelayo acogerá un Curso de Verano, organizado por el Ministerio de Justicia, en el que participarán, entre otros, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar; el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo; y los principales representantes de las confesiones judía, musulmana y protestante, con el objetivo de proceder a la revisión del desarrollo del propio espacio de libertad religiosa El ministro de Justicia conversa con el cardenal Julián Herranz, el pasado mes de abril, en la embajada española en Roma de relaciones Iglesia- Estado, incidiendo en que la libertad religiosa en España goza de buena salud desde la Conferencia Episcopal la opinión es bien distinta. Existe un serio problema en las relaciones Iglesia y Estado denunció el pasado martes el arzobispo de Toledo y vicepresidente del Episcopado, Antonio Cañizares, quien alertó contra la intención de que se incluya en el mismo nivel los Acuerdos Iglesia- Estado y los suscritos con las otras confesiones, lo que en su opinión supondría tratar igual a los desiguales y no atender el artículo 16 de la Constitución que consagra que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y man- Para el PP, el Gobierno está fomentando la división en la cuestión religiosa tendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones La opinión del Episcopado ha sido respaldada por el Partido Popular. Así, su presidente, Mariano Rajoy, alertó esta semana de las graves consecuencias que tendría una relectura de las relaciones Iglesia- Estado acusando al Gobierno socialista de intentar debilitar la posición de la Iglesia católica en la sociedad española En su opinión, el PSOE está fomentando la división en la cuestión religiosa, y pidió que no se desarrolle una política que muestre hostilidad o beligerancia hacia una confesión Por su parte, Jorge Fernández, secretario del PP en el Congreso, recordó que el 79 por ciento de los españoles se declaran católicos, por apenas un 1,8 por ciento de otras confesiones, por lo que tratar de forma igualitaria a hechos desiguales es absolutamente injusto En su opinión, el Gobierno y sus socios están intentando una mutación constitucional, convirtiendo el Estado aconfesional cooperativo en un Estado laico laicista, y para ello se inventan el discurso de que hay que abrir el pluralismo religioso Serios problemas Desde la Iglesia se advierte contra la intención de relegar las creencias al ámbito meramente privado lo que atentaría contra la propia Constitución. En mitad del debate, el impulso y la prioridad que el Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero está dando al diálogo con las otras confesiones, siguiendo la tesis apuntada esta semana por López Aguilar: Hay que asegurar un respeto profundo por la libertad religiosa y la igualdad, lo que supone luchar contra la discriminación Mientras desde el Gobierno se asegura que no se va a tocar el actual marco Los socialistas también nos sentimos perseguidos por la Iglesia Sin duda, la cuestión de las relaciones Iglesia- Estado se está convirtiendo en uno de los temas estrella en este verano. Hasta la fecha, ya se han celebrado media decena de Cursos de Verano dedicados al particular, que han puesto de manifiesto la profunda disparidad de criterios entre el PSOE y sus socios de Gobierno, de una parte, y la Iglesia y el Partido Popular, de la otra. Uno de los ejemplos más gráficos de este debate tuvo lugar el pasado martes en la Universidad San Pablo- CEU, durante una mesa redonda en la que participaron, entre otros, el diputado socialista Ramón Jáuregui y Jorge Fernández, secretario del PP en el Congreso. Jáuregui, tras reconocer que algunos católicos pueden sentirse perseguidos por algunas actuaciones del Ejecutivo socialista (matrimonio gay, ley educativa, divorcio exprés subrayó que nosotros también nos sentimos perseguidos por la Iglesia En su opinión, las campañas informativas del Episcopado sobre la eutanasia o la defensa de la vida, así como la presencia de obispos en la manifestación del 18- J, la primera vez en la historia que salen a la calle han hecho que el Gobierno perciba una orquestación de movimientos ilustrados por determinados sectores de la Iglesia, en una campaña tan agresiva como la contraria