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ABC SÁBADO 16 7 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC Ayer murió en Lima el historiador y académico peruano Guillermo Lohmann Villena, una de las primeras figuras mundiales como investigador de la América de los siglos XVI al XIX. Importante escritor, fue director del Archivo General de la Nación y de la Biblioteca Nacional del Perú GUILLERMO LOHMANN, EL HUMANISTA POR GONZALO ANES DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA Dedicó su vida a la investigación de la historia del Perú virreinal, en todas sus implicaciones sociales, económicas y políticas. Como historiador con formación científica, siempre quiso comprender el pasado sin prejuicios originados en la defensa de intereses... G UILLERMO Lohmann Villena dedicó su vida a la investigación de la historia del Perú virreinal, en todas sus implicaciones sociales, económicas y políticas. Como historiador con formación científica, siempre quiso comprender el pasado sin prejuicios originados en la defensa de intereses políticos del presente. Jamás cayó en la tentación de complacer a los poderes establecidos con versiones propicias a justificar sus errores. Es general la versión, en los distintos países de la América hispana, de que todos los males contemporáneos tienen su origen en la explotación colonial de que fueron víctimas sus pueblos durante los siglos XVI, XVII y XVIII. No suele reconocerse que, durante esas tres centurias, en la América virreinal se pasó de una economía de subsistencia, con estancamiento técnico- mecánico compatible con creaciones de sorprendente vitalidad, a un proceso civilizador fundado en la creación y desarrollo de ciudades, con crecimiento agrario, minero, manufacturero y del comercio y con un desarrollo cultural equiparable al de los países más avanzados de Europa. Historia, en 1938, por la Universidad Católica del Perú. Después de detenidas e inteligentes investigaciones, publicó el libro El conde de Lemos, virrey del Perú, en Madrid, en 1946. El gran valor científico de esta biografía fue reconocido al recibir el Premio Nacional de Historia Inca Garcilaso de la Vega en ese mismo año. Guillermo Lohmann no fue sólo investigador del pasado, inmerso en los archivos, su vocación. Supo también contribuir a organizar la actividad de sus compañeros, por lo que colaboró a que se integrasen en instituciones que les permitieran alcanzar mayor eficacia en sus tareas. Así, en 1947, fue socio fundador, muy activo, de la prestigiosa Sociedad Peruana de Historia, a la vez que se preparó para la enseñanza, ya que, en 1950, obtuvo la cátedra de Historia de España en la Universidad Mayor de San Marcos. (Años después, entre 1963 y 1971, desempeñó la cátedra de Historia del Perú en la Universidad de Lima) Quienes vimos siempre a Guillermo Lohmann como asiduo investigador en los archivos no nos sorprendimos de los fundamentos documentales de sus obras, pues sabíamos de las horas de lectura de los viejos documentos, en actitud prócer, serena y pausada. Sí nos sorprendíamos al tener noticias de sus trabajos desde 1955, como miembro de número del Instituto Histórico del Perú, hoy Academia Nacional de la Historia, o como director de la Biblioteca Nacional del Perú, desde 1956 a 1969, o que pudiera, sin dejar sus investigaciones, dirigir la Academia Nacional de la Historia, entre 1967 y 1979 o ser rector de la Universidad del Pacífico en 1968, o miembro de número de la Academia Peruana de la lengua desde 1971, o director del Archivo General de la Nación, en 1985. Pudo hacer compatibles todas estas responsabilidades con las de proseguir sus investigaciones, gracias a su actitud serena y a su gran capacidad de trabajo. La Universidad de Sevilla no pudo por menos de reconocer los méritos de Guillermo Lohmann como investigador y como catedrático, al nombrarle Doctor Honoris Causa en 1966, lo mismo que, en 1998, la Asociación Iberoamericana de Academias de la Historia al concederle el premio, como autor de libros tan esclarecedores y objetivos como el que dedicó a las minas de Huancavelica en los siglos XVI y XVII (1949) o El corregidor de Indios en el Perú (1957) o El conde de Lemos, ya citado, por no referir las decenas de artículos y notas publicadas en prestigiosas revistas peruanas, españolas y de otros países de Europa y de América. Las centenares de reseñas de libros, conferencias, discursos y ediciones de textos no impidieron que Guillermo Lohmann continuara publicando importantes obras, como el gran libro, en colaboración con Juan Günther Doering, sobre Lima, incluido en la colección Ciudades de Iberoamérica (Mapfre, Madrid, 1992) o Amarilis Indiana. Identificación y semblanza (Lima, 1993) o Inquisidores, virreyes y disidentes. El Santo Oficio y la sátira política, editado en 1999, o Familia, linajes y negocios entre Sevilla y las Indias: los Almonte, en colaboración con Enriqueta Vila Vilar, aparecido en el año 2003. Espero que esté a punto de publicarse el importante libro que Guillermo Lohmann tenía en prensa, titulado Cómo se iba la plata del Perú, tan relacionado con su gran obra sobre la producción de azogue en las minas de Huancavelica, escrito en 1949. Para Guillermo Lohmann, a estas minas de azogue se debió casi toda la plata que exportó el Perú desde el descubrimiento del sistema de apurar la masa argentífera mediante la amalgama en frío. Así lo mostró en este libro, ya que el aumento de la producción de mercurio en Huancavelica coincide con la de las extracciones de plata, como muestra la comparación de las series publicadas por Hamilton en su gran obra The American treasure and the Price Revolution in Spain, 1501- 1650 con la que proporciona Guillermo Lohmann en las páginas 452 a 455 de su libro. La obra de Hamilton- -1934- -y la de Guillermo Lohmann- -1949- -no han sido aún superadas, a pesar del tiempo transcurrido desde su publicación. Esta perennidad es el resultado de consultar las fuentes con cuidado para obtener información fidedigna. Tal ha sido siempre la actitud científica y humana del gran señor que fue Guillermo Lohmann, incapaz de publicar una sola línea si tenía dudas sobre su exactitud. Sirvan estas palabras mías como rendido homenaje de admiración y de cariño al gran historiador, al gran humanista que fue Guillermo Lohmann Villena. Las muestras de la arquitectura virreinal, de la escultura, de la pintura, de las artes decorativas y del desarrollo científico, manifiesto en las universidades, colegios, academias, jardines botánicos, sociedades de Amigos del País prueban que la América española conoció todos los desarrollos culturales que se dieron en Europa, con intensidad análoga, como muestra las manifestaciones del barroco y de las luces. Guillermo Lohmann Villena fue siempre fiel a la verdad reflejada en la documentación copiosísima que consultó en el Archivo General de Indias, y en otros de España, en los del Perú y en los más variados de Europa y de América. Su vinculación a España como historiador fue muy temprana. En septiembre de 1945 fue propuesto para académico correspondiente de la Real de la Historia. Firmaron su propuesta don Julio Guillén, don Antonio Ballesteros, el marqués del Saltillo y don Diego Ángulo. Le fue expedido el título el 21 de diciembre del mismo año. Desde entonces hasta hoy, su colaboración con la Academia fue constante y fructífera. Así se reconoció siempre. Prueba de ello es que el 2 de abril del año 2003, yo, como director, propuse la candidatura de Guillermo Lohmann para el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Transcribo aquí mis palabras de entonces, incluidas en la propuesta, porque muestran el gran valor intelectual y humano que siempre he dado al gran historiador peruano. Son las que siguen: Don Guillermo Lohmann Villena es primerísima figura mundial como investigador de la América de los siglos XVI al XIX. Lo prueban sus publicaciones y su actividad académica, tanto en América como en Europa En efecto: nacido en Lima en 1915, obtuvo el grado de doctor en