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ABC VIERNES 15 7 2005 Espectáculos 57 Se organizarán sendos ciclos Se inaugura el martes próximo Puente cinematográfico entre Madrid y Buenos Aires Se acaba de firmar el convenio de colaboración entre la Comunidad de Madrid y el Instituto de Cine de Argentina para la promoción mutua de sus respectivas cinematografías. El acuerdo incluye sendos ciclos de cine en Madrid, en 2005, y Buenos Aires. en 2006, que muestren en ambas ciudades el panorama más actual y reciente de los últimos estrenos cinematográficos a cada lado del Atlántico. La Filmoteca dedica una exposición al Quijote y el cine La Filmoteca Española y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales organizan la exposición Don Quijote y el Cine que estará abierta en el Palacio de Perales desde el 19 de julio hasta el 2 de noviembre. La muestra constará de tres apartados: el primero estará dedicado a la imagen del Quijote, el segundo a las películas y el tercero a la dirección artística. Semen La chispa que no acaba de prender EE. UU 2005 Director: Daniela Fejerman e Inés París Intérpretes: Ernesto Alterio, Leticia Dolera, Héctor Alterio JOSÉ MANUEL CUÉLLAR s tremendo lo que uno sufre. Siempre. Generalmente por los desamores, cruentos ellos, pero también por películas de esta índole. Lo tienen todo: buena idea, argumento ingenioso, actores correctos (menos Héctor, dos escalones y medio por encima del resto, incluido Ernesto, se siente) escenificación acorde (estética 60 y demás) e incluso la sinergia, que también acompaña. Todo esto está bien, pero... cómo que no, que falta algo, que es algo intangible, que se nota pero no se toca, alma no es, ni siquiera manufactura, es un ente que va más allá, puede que la chispa, los diálogos, el guión, que tendría que haber ido un poco más cerca de la idea, que se le queda lejana. Y es una pena que te hiere casi en lo lo más profundo. Porque es una comedia simpática, con actores carismáticos (estupenda Leticia Dolera) con una idea inteligente que llevar a cabo (una larga trayectoria de equívocos alrededor de un banco de semen con donantes erróneos y líos varios) pero que cuando se lleva a cabo la ejecución se te queda corta, corta de trayecto, de profundidad, de charla, de algo que vaya más allá con una idea tan buena. Y larga de banalidad, de superficialidad mal entendida (como siempre lo es) de estética equivocada, de mucho que no es nada, pero que suma, o mejor (peor) que resta. Y en todo esto la película se queda en algo menor, que podía ser pero que está a punto de, pero no... Nada importante, nada tangible, pero nada remoto. Y sin embargo, está ahí, se nota, la simpleza, la falta de chispa, ¿quizás de talento? Pero tiene su color el asunto y no todo son grises o negros. Hay rapidez en la narración, ingenuidad en la plástica de los personajes y un amago de caricaturización en algunos de ellos (el protagonista, con la solvencia y oficio que caracteriza a Ernesto Alterio) que aporta cierta frescura al relato. Probablemente no quedará en la memoria más que como un mero intento de perpetuar la comedia de moda española: ligera, simpática, con cierto carisma y un tono amable, pero eso no quita que uno se quede con la sensación de que estos mimbres merecían mejor cesto. Mozart atenúa la dureza de la infancia venezolana en el filme Maroa La película, protagonizada por Tristán Ulloa, se estrena hoy en España b Solveig Hoogesteijn rescata en su última producción una experiencia personal vivida tras conocer una pequeña orquesta de un albergue de Caracas AITOR RIVEIRO MADRID. Maroa no es la historia de una niña de once años que vive en un barrio marginal de Caracas, maltratada por su abuela- -única familia que le queda- que crece entre traficantes, pandilleros, suciedad, prostitución y miseria. Maroa no es la historia de una niña que presencia (provoca) un asesinato en medio de la noche, es detenida, sufre un intento de agresión sexual por parte de un policía y, finalmente, es internada en un albergue para menores. Maroa es la historia de la mayoría de los niños iberoamericanos; Maroa es la historia de cómo se desarrolla la infancia en el Tercer Mundo. Tristán Ulloa es Joaquín, un joven español con un pasado oculto, que se gana la vida enseñando música en un centro de acogida de menores de Caracas; su vida cambia cuando aparece Maroa (Yorlis Domínguez) una joven impetuosa y descarada: una mezcla de violencia e inocencia a partes iguales que vive enamorada de la música de Mozart. Entre ambos se entabla una amistad que va más allá de la típica relación profesor- alumna. Para Ulloa, la película es un lema en sí misma: Aquel niño que agarra un instrumento, no agarra nada peor Trabajar con Yorlis- -continúa- -no fue fácil. Permitía entrar en su mundo poco a poco Y es que parece difícil sacar a una niña de once años de un ambiente marginal y grabar durante dos meses con ella para después devolverla a la cruda realidad. La película nace de una experiencia personal, al visitar una pequeña orquesta de un albergue de Caracas afirmó en la presentación del largometraje Solveig Hoogesteijn, directora de la coproducción hispano- venezolana. La cineasta sueca, que es además guionista y productora del filme, quiso reflejar en Maroa su idea de el arte como portador de lo mejor E Yorlis Domínguez, protagonista de Maroa del ser humano No en vano, la película presenta a la música como la tabla de salvación de dos almas perdidas. ABC Clichés atípicos Maroa podría parecer la típica historia en la que un profesor enrollado es el único que ve las cualidades, personales y artísticas, de su revoltosa alumna, a la que acabará convirtiendo en un genio. Sin embargo, los protagonistas del largometraje no representan en absoluto un cliché al estilo de El club de los poetas muertos o de Los chicos del coro Maroa se enamora de su profesor y actúa como ha visto que lo hacen sus amigas en el barrio. Joaquín no es todo lo íntegro que debiera ser para aparecer en una superproducción de Hollywood, y no tiene siempre la respuesta adecuada a la pregunta correcta; la abuela de la niña no resulta ser la malvada madrastra que odia a su nieta. Cuando las carteleras de cine se llenan de títulos increíbles que pretenden pasar por historias verosímiles, nos encontramos con Maroa una historia de pura ficción que nos acerca a una realidad que muchos se empeñan en ocultar. Problemas con las fuerzas de seguridad La situación actual de violencia de las fuerzas de seguridad del Estado en Venezuela es increíble Solveig Hoogesteijn definió con estas duras palabras el estado de las grandes urbes venezolanas. La directora sueca relató en la presentación de la película cómo sufrieron el acoso por parte de la policía de Chavez: La presidenta de la institución que mantenía el albergue donde rodamos, es la madre de la presidenta de una ONG que convocó un referéndum- -previo al revocatorio oficial del año pasado- -que no era del agrado del presidente Chávez. Como los camiones del equipo recorrían a diario la ciudad, pensa- ron que teníamos nosotros guardadas las papeletas, por lo que nos registraron en alguna ocasión y nos acompañaban a los rodajes En Maroa se refleja el estado de violencia que se vive en el país caribeño, por parte del Estado y del crimen organizado. La película tiene previsto estrenarse en Venezuela el próximo mes de septiembre y el equipo no sabe la aceptación que tendrá.