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ABC VIERNES 15 7 2005 Sociedad 49 Ciencia FUTURAS INSTALACIONES EUROPEAS Proyecto SKA Esta futura instalación científica revolucionará la radioastronomía de igual forma que el supertelescopio ELT lo hará en el campo de la astronomía óptica. Consistirá en una gigantesca red de anteneras que cubrirá un área de un millón de metros cuadrados. Impulsado por la UE, Australia, India, China, Canadá y Suráfrica, el radiotelescopio SKA podría rastrear el cielo a una velocidad un millón de veces superior a la posible actualmente para observar estallidos de rayos gamma y galaxias. Proyecto Alma Actualmente en construcción en el norte de Chile, el proyecto internacional Alma (Atacama Large Millimetre Array) consiste en 64 antenas parabólicas de 12 metros de diámetro cada una, que observarán de forma conjunta a través de la técnica de interferometría. Este proyecto- -en colaboración con Estados y Japón- -permitirá observar a través de las nubes de polvo cósmico para obtener imágenes con una resolución sin precedentes de estrellas y planetas. Este telescopio podría distinguir dos puntos en la Luna separados por sólo dos metros Canarias y el norte de Chile son los posibles emplazamientos candidatos para el ELT mo de iniciar sus primeras observaciones astronómicas en el año 2015. Todavía se está lejos de la selección del lugar óptimo, aunque Canarias y el norte de Chile, donde se concentran los grandes telescopios europeos, son los emplazamientos favoritos. El entusiasmo de los investigadores es notable porque con el ELT no sólo se podría detectar la luz reflejada por grandes planetas extrasolares, sino incluso identificar planetas del tamaño de la Tierra en posiciones orbitales junto a estrellas como el Sol, donde pueden darse las condiciones para la existencia de vida. La capacidad del ELT permitiría incluso analizar la atmósfera de esos planetas para detectar biomarcadores, trazas de oxígeno y agua que pudieran delatar, sin lugar a dudas, la existencia de vegetación. Fibra óptica para combinar 16 radiotelescopios A pocos kilómetros de Dwingeloo (Holanda) ocultas en un frondoso bosque donde no está permitido el uso de teléfonos móviles y de vehículos a motor, se levantan las doce antenas de 25 metros de diámetro que componen el radiotelescopio de Westerbork. Considerado uno de los radiotelescopios con mayor capacidad de resolución para la observación de fuentes cósmicas que emiten radiación, como el núcleo de las galaxias activas, fue utilizado recientemente por Europa para seguir el descenso de la sonda Huygens en Titán. También es uno de los principales observatorios que explotan el potencial de la Interferometría de Muy Larga Base (VLBI) una técnica que utiliza la capacidad para observar de forma simultánea un mismo objeto cósmico con radiotelescopios situados a miles de kilómetros de distancia, como si fuera un único instrumento del tamaño de la Tierra. Las observaciones realizadas desde Westerbork son procesadas, junto a las enviadas por otros 15 radiotelescopios de China, Estados Unidos, Rusia y varios países europeos, en el supercomputador del centro europeo JIVE, en Dwingeloo. El resultado son imágenes de gran resolución de numerosas fuentes cósmicas que resultan invisibles para los telescopios ópticos. El gran problema de esta técnica era que las observaciones de los radiotelescopios deben ser enviadas en soportes magnéticos hasta la sede del instituto JIVE. Pero la pasada semana se inició un proyecto que promete multiplicar la capacidad de esta técnica, ya que por primera vez se realizó un enlace entre cinco radiotelescopios de esta red a través de fibra óptica. Con la capacidad de transmisión de datos en tiempo real, se multiplicará la sensibilidad de esta red mundial de antenas para obtener imágenes de hipernovas y de galaxias activas. La ayuda de las supernovas Con los más grandes telescopios hoy disponibles- -los gemelos Keck de Hawai y los VLT europeos situados en el norte de Chile- los astrónomos no pueden captar la luz emitida por las primeras estrellas surgidas tras el Big Bang que originó el Universo. Ni siquiera con el ELT sería posible, pero cabría la posibilidad de escrutar las primeras que murieron con una gran explosión de tipo supernova. Estas estrellas moribundas serían una excelente guía para reconstruir los primeros capítulos sobre la historia del cosmos. El ELT contribuiría además a realizar un completo inventario de la gran diversidad de tamaños y formas que tienen las galaxias, como resultado de su propio proceso de formación. Otro de los grandes enigmas que alientan el diseño y la construcción del ELT es la naturaleza y distribución de la materia oscura, que representa el 90 por ciento de la existente en todo el Universo. Con este observatorio podría determinarse su distribución en el cosmos mediante un estudio detallado de millones de galaxias. Imagen aérea de los doce radiotelescopios de Westerbork (Holanda) ASTRON