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28 Internacional VIERNES 15 7 2005 ABC La anárquica situación de Irak ha obstaculizado un recuento exacto de los muertos El mayor número de víctimas no militares se concentra en la zona de Bagdad, en la provincia de Al- Anbar y en Najaf acumuladas en Afganistán e Irak perdía la vida en Bagdad durante un ataque suicida en la carretera del aeropuerto. La joven, de 28 años, encabezaba su propia ONG (Campaign for Innocent Victims in Conflict CIVIC) y había logrado que el Gobierno de Estados Unidos dedicase más de veinte millones de dólares a atender a una parte de los daños colaterales acumulados durante las acciones militares ordenadas por la Casa Blanca tras los atentados del 11- S. Familiares de un civil iraquí asesinado por los insurgentes, en el depósito de cadáveres de Bagdad el pasado lunes AP Últimos datos La insurgencia asesina cada mes a una media de 800 civiles y policías iraquíes Para EE. UU. el número total de muertos está entre 23.000 y 128.000 vez una sistemática contabilidad de estos fallecidos, pero excluyendo a sus propias fuerzas militares y a los efectivos de Estados Unidos PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Aunque el Pentágono va camino de haber sufrido en Irak 1.800 bajas mortales- -la gran mayoría registradas desde que Bush, en la primavera de 2003, anunció el final de las hostilidades sobre la cubierta del portaaviones Lincoln -esta cifra palidece respecto al número de inocentes iraquíes que han fallecido a lo largo de este conflicto. De acuerdo con las últimas cifras facilitadas en Bagdad, desde el pasado agosto hasta mayo han muerto una media mensual de 800 iraquíes, entre civiles y policías. A tenor de los datos contabilizados sistemáticamente por el Ministerio de Interior de Irak, la insurgencia ha terminado con la vida de 8.175 iraquíes durante los diez meses anteriores al pasado 31 de mayo. Con un exponencial incremento de muertos civiles desde las históricas elecciones celebradas el pasado 30 de enero, y presentadas por la administración Bush como un referente democratizador trascendental para todo el mundo árabe. b Bagdad facilita por primera de 500 muertos mensuales. Tanto en la guerra como en la posguerra de Irak, la cuestión de las bajas civiles ha resultado especialmente controvertida. Los críticos de la intervención de Estados Unidos vienen reprochando que el Pentágono y la administración Bush han evitado de forma deliberada contabilizar estos llamados daños colaterales para no ofrecer munición contra sus acciones. De hecho, las estimaciones sobre los civiles iraquíes que han sido asesinados desde marzo de 2003 van desde los 23.000 muertos hasta llegar a una cifra de 128.000. La anárquica situación de inseguridad que sufre Irak ha obstaculizado el recuento exacto de estos muertos civiles. El grupo Human Rights Watch, que empezó hace dos años a contabilizar iraquíes muertos por soldados de Estados Unidos en la zona de Bagdad, no ha podido perseverar en esos esfuerzos al carecer de protección para sus observadores. Como resultado de este grave problema de acceso, la organización sospecha que muchos incidentes terminan por no trascender. El pasado mes de abril, Marla Ruzicka, una activista californiana empeñada en contabilizar las víctimas civiles En las últimas estadísticas facilitadas por el Ministerio de Interior de Irak, hasta ahora fuera de la luz pública, no se incluyen las muertes de civiles causadas por fuerzas militares aliadas o iraquíes durante sus ofensivas, controles o incursiones. El mes pasado, los grupos de Human Rights Watch y el Comité para Proteger a Periodistas denunciaron que los controles de carretera realizados por las fuerzas del Pentágono en Irak ponen en peligro tanto a civiles, incluidos enviados especiales, como a sus propios soldados. Un desglose de estas cifras facilitado por el Gobierno iraquí al New York Times indica que el mayor número de víctimas civiles se concentra en la zona de Bagdad, la provincia de Al- Anbar, de mayoría suní, y Najaf, la ciudad santa de los chiíes. A pesar de centenares de niños muertos y heridos como los registrados en el trágico atentado perpetrado este miércoles en una barriada de Bagdad, la gran mayoría de estas víctimas civiles son hombres. Las torturas aplicadas en la cárcel de Abu Ghraib fueron utilizadas antes en Guantánamo P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Un informe militar presentado esta semana ante el Senado de Estados Unidos reconoce abiertamente que las degradantes tácticas de interrogatorio, aprobadas por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y aplicadas en la prisión de Abu Ghraib, fueron utilizadas con antelación en la prisión de Guantánamo. Especialmente contra el preso Mohamed Qahtani, el ciudadano de Arabia Saudí identificado como el secuestrador número 20 del 11- S, que no pudo subirse al vuelo estrellado en Los daños colaterales Desde la invasión, en marzo de 2003, las mismas fuentes estiman unos 12.000 iraquíes asesinados por la insurgencia, lo que representa una media Pensilvania. De acuerdo con esta última investigación castrense, el preso en cuestión fue obligado a lucir en la cabeza un tanga femenino y vestir un sujetador, le intimidaron con perros, le dijeron que era homosexual, le hicieron bailar con otro hombre y le forzaron a comportarse como un perro. Además de someterle a maratonianos interrogatorios de veinte horas diarias durante un periodo de dos meses hasta ofrecer, evidentemente forzado, lo que el Pentágono ha calificado como datos de inteligencia extremadamente valiosos Con todo, según el testimonio que los investigadores militares han facilitado al Comité de Servicios Armadas de la Cámara Alta, estas tácticas son creativas agresivas e incluso abusivas pero no entrarían en el condenable terreno de la tortura. Conforme a las conclusiones alcanzadas por el responsable de esta investigación, el teniente general Randall las operaciones de detención fueron seguras, firmes y humanas Durante la presentación de este informe, el senador republicano John McCain- -veterano que sufrió en carne propia torturas en Vietnam- -indicó que el tratamiento humano depende del ojo de quien lo mira Según manifestó el propio McCain, no abogo por los prisioneros, pero si por la reputación de Estados Unidos y la necesidad de cumplir con ciertos estándares