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24 Internacional ATENTADOS DE LONDRES CONTROL DEL ACTIVISMO BRITÁNICO VIERNES 15 7 2005 ABC Los servicios secretos de Francia y EE. UU. critican los métodos del MI 5 Scotland Yard se propone investigar a fondo las minorías raciales b La Prensa desvela un informe, elaborado tras el 11- M, que asegura que 3.000 británicos han pasado por bases de Al Qaida y que 1.600 apoyan a los radicales E. J. BLASCO LONDRES. La Policía detuvo en 2004 a dos de los terroristas suicidas del 7- J por pequeños delitos- -desorden callejero y robo en una tienda- pero después de amonestarlos los dejó marchar. Ambos, además, habían estado vinculados a un círculo de extremistas que fueron objeto de una redada, pero tampoco entonces los servicios secretos centraron su atención en ellos. Este dato ha sido puesto de manifiesto por el ministro francés de Interior, Nicolas Sarkozy, para cuestionar la política que los servicios de seguridad británicos siguen en su control del extremismo islámico en el Reino Unido. Precisamente el espionaje francés y también el norteamericano se han mostrado estos días especialmente críticos con el procedimiento del MI 5, el servicio de Inteligencia interior de Gran Bretaña. Así, hasta ahora la Inteligencia doméstica del Reino Unido ha actuado de modo distinto a la norteamericana, que tras el 11- S aplicó una política de detenciones de cualquier posible sospechoso para impedir el desarrollo de planes de atentados y desalentar a otros conspiradores. El MI 5, en cambio, ha preferido no proceder a detenciones- -salvo en casos en los que la conspiración había alcanzado ya niveles de riesgo- y ha sometido a los sospechosos a una estrecha vigilancia con el fin de reunir el mayor número de información posible sobre las redes que iban creando. El pasado domingo, un medio británico publicó un informe, elaborado conjuntamente por los ministerios de Interior y de Exteriores por encargo de Tony Blair tras los atentados de Madrid, en el que se desvelaba que la amenaza era mayor de lo que sospechaban las autoridades. Las cifras han provocado una enorme alerta: alrededor de 3.000 británicos han pasado por bases de Al Qaida en Afganistán y en otros países; unos 1.600 ciudadanos están activamente implicados en el apoyo a elementos radicales, y cientos están dispuestos a cometer atentados. Además, se calcula que cerca de 10.000 han asistido a algún tipo de reuniones en las que se ha incitado al terrorismo. Mientras el MI 5 ha anunciado que va a proceder a una investigación interna sobre sus procedimientos y así examinar por qué no detectó la formación de la célula de Leeds, el jefe de Sco- Dos de los terroristas fueron detenidos en 2004 por pequeños delitos, y relacionados con círculos islamistas tland Yard, Ian Blair, negó ayer que se hubieran producido fallos en los servicios de seguridad. En un encuentro con periodistas extranjeros, a los que Blair quiso transmitir la seriedad del trabajo de las fuerzas del orden y del espionaje británicos, el jefe de Scotland Yard aseguró que en los últimos años se han tomado precauciones, ha habido detenciones y se han frustrado serios intentos de conspiración Blair destacó que el Reino Unido es el único país occidental en el que la Policía y los servicios de Inteligencia trabajan en tan estrecho contacto. Tenemos una unidad centralizada en la que estamos juntos en la misma habitación, y eso no pasa en ningún otro país afirmó. Blair anunció, de todos modos, que la Policía va a reforzar su penetración en las comunidades de minorías raciales, con el fin de tener una mayor información sobre lo que ocurre en ellas, algo que también realizará el MI 5. Para ello buscan agentes musulmanes y de otras minorías raciales. Más de un millar de personas guardan dos minutos de silencio por las víctimas del 7- J en la estación de King s Cross AFP El Reino Unido se detiene dos minutos No en nuestro nombre rezaba la pancarta de los escolares musulmanes E. J. B. LONDRES. Cada minuto, las transacciones financieras de Londres mueven sumas astronómicas y generan importantes beneficios. Ayer, los ordenadores de la City londinense estuvieron dos minutos parados- -quién sabe el volumen de negocio que dejó de realizarse- -para sumarse al homenaje a las víctimas del 7- J. Fue uno de tantos símbolos del paro efectuado a mediodía. Las doce fueron dadas por las campanas de la abadía de Westminster y de la catedral de San Pablo, y también por el Big Ben, el reloj de las Casas del Parlamento, donde se suspendieron las sesiones de Comunes y Lores. La Reina guardó dos minutos de silencio en la puerta de Buckingham Palace, y Tony Blair salió a acera de Downing Street. Trafalgar Square, que el día antes de los atentados acogió la celebración de Han llegado demasiado tarde Han tardado mucho tiempo en entender que gente como Al- Masri y Abu Qutada son un grave problema; han tardado demasiado tiempo en tomarse la amenaza seriamente. Los británicos son reacios a moverse rápidamente, y no parecen darse cuenta de que cuando pasa el tiempo se llega demasiado tarde ha declarado al Financial Times un alto responsable de la Inteligencia norteamericana. Por su parte, fuentes en contacto con el espionaje francés han asegurado a este diario que la inteligencia gala no entiende la política británica de dejar actuar libremente a toda esa gente, para que queden expuestos y no forzar a que se oculten, porque entonces les perderían de vista y no tendrían constancia de quién asiste a sus reuniones. Esto estaría bien si diera sus resultados, pero de pronto el Gobierno de Londres ha descubierto que los extremistas son muchos más de los que creían añaden esas fuentes. la nominación olímpica, volvió a llenarse bajo el lema Una ciudad, un mundo Allí estuvieron el alcalde, Ken Livingstone, y el roquero Bob Geldof, promotor de los conciertos Live- 8. La actividad cesó en los almacenes Harrod s y en Oxford Street, la principal calle comercial de la ciudad. Los clásicos autobuses de dos pisos y los taxis londinenses se detuvieron en las calles. También los aviones dejaron de operar en Heathrow. Los escenarios más emotivos, sin embargo, fueron los lugares relacionados con los atentados. En King s Cross miles de personas se congregaron junto al monumento de flores y mensajes depositados en recuerdo de las víctimas. Allí estaba el multirracial Londres: mujeres musulmanas con sus velos, sijs ataviados con sus turbantes, judíos con sus aladares, ejecutivos trajeados, operarios de la construcción de unas obras vecinas, cientos de policías... La multitud se fundía con la que acudió a la cercana Tavistock Square. Similares escenas se registraron en las estaciones de metro de Aldgate y Edgware, y en todo Londres. En su cobertura de esta señalada hora, las cámaras de la BBC mostraron un colegio de musulmanes, en el que los pequeños iban vestidos con prendas islámicas y mostraban pancartas con mensajes como No en mi nombre y Los musulmanes británicos contra el terrorismo Ese es el grito unánime de las organizaciones de fe islámica y de sus autoridades. Momentos antes, el Príncipe de Gales llamó a sus súbditos musulmanes a erradicar los extremistas de su comunidad El paro se realizó en todo el Reino Unido y en otras partes de Europa. Por la tarde, 15.000 personas se manifestaron en Trafalgar Square.