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ABC VIERNES 15 7 2005 23 Estados Unidos probará un sistema de defensa antimisiles en vuelos comerciales de tres líneas aéreas Un informe del Gobierno iraquí cifra en 800 el número de civiles muertos cada mes por término medio Hasib Hussain encontró en la religión una vía para escapar de su vida anterior, marcada por el gamberrismo El jefe del Escuadrón Antiterrorista aseguró ayer que la investigación policial durará meses nacido en Jamaica y que vivía desde hacía tres meses en el número 10 de Northern Street, en las afueras de Aylesbury, una ciudad próspera en la campiña de Buckinghamshire, situada no lejos de Chequers, la residencia veraniega del primer ministro. Ian Blair, jefe de Scotland Yard, lleva 30 años de servicio en la Policía Metropolitana y ha sido definido como un poli tranquilo, flemático y reservado Un reformista que roe los huesos a conciencia POR EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL El misterio de Hussain La vivienda en la que residió Germail es una casa semiadosada, con tres habitaciones, por la que pagaba una renta de mil euros mensuales. Vivió allí brevemente con su mujer, quien, a pesar de ser occidental, lucía el velo negro sobre su cabeza, y su bebé, que no tiene más de un año. Los vecinos de esta calle dicen que Germail- -un metro setenta de estatura, de complexión fuerte, con pelo rizado y corto, tez negra clara- -se había hecho notar como un maleducado. Bloqueaba con su Fiat rojo el acceso de otros vecinos y oía música asiática con el volumen muy alto, con frecuencia hasta las dos o las tres de la madrugada. Germail entraba y salía frecuentemente de la casa durante el día. La familia se marchó de allí hace una semana. Se supone que es el cuarto y más letal autor de los atentados de Londres. Aunque la Policía no lo ha confirmado, es el sospechoso de hacer explotar su bomba en la línea de metro de Piccadilly, entre las estaciones de King s Cross y Russell Square. Germail estaba con los tres cómplices llegados de Leeds en la estación de Luton a las 7.20 horas del fatídico jueves de la semana pasada. El resto es conocido. Pero Scotland Yard ofreció ayer una foto de Hussain, extraída de las filmaciones de las cámaras de seguridad en Luton, y pidió la colaboración ciudadana. Los otros hicieron explotar sus bombas con sus relojes sincronizados, pero Hussain deambuló por la estación de metro de King s Cross, salió más tarde a la calle, tomó después el autobús número 30, que pasaba por allí, e hizo explotar la bomba a las 9.47 de la mañana. ¿Por qué? La Policía, que ha entrevistado a quinientos testigos y analizado cinco mil cintas de película, aún no lo sabe. El detective Peter Clarke, jefe del Escuadrón Antiterrorista, dijo ayer que la investigación durará meses. ¿Quién financió el atentado? ¿Quién adiestró a los autores? ¿Quién les animó? Son algunas de las preguntas que aún no tienen respuesta. Hasib Hussain fue grabado con su AFP mochila por una cámara de la estación de Luton antes de volar el autobús 30 Uno de los suicidas recibió instrucción en Afganistán ABC LONDRES. Mohamed Sadiq Jan, uno de los presuntos kamikazes en los atentados de Londres, acudía cada año a Afganistán o Pakistán para recibir entrenamiento militar, afirmó ayer uno de sus conocidos. El autor del atentado del metro de Edgware Road habría acudido a estos países para convertirse en un combatiente, aprender a manejar armas y explosivos y recibir instrucción militar declaró dicha fuente a la BBC. Los comentarios de Sadiq Jan eran un poco raros, muy extremistas informó esta fuente, que calificó al presunto kamikaze de chiflado El hombre que informó a la cadena BBC declaró desconocer la presunta implicación de Sadiq en los atentados. Sabía que estaba descontento con la política norteamericana dijo sin aportar más datos. LONDRES. El tiempo que se ha tomado la Policía Metropolitana de Londres- -conocida como Scotland Yard por la dirección en que estuvo su anterior sede- -en las labores de identificación de cadáveres y en preparar la llamada Operación Thesis para destapar la célula de Leeds obedece al trabajo concienzudo -así lo ha definido la propia Policía- -que el jefe del cuerpo, sir Ian Blair, ha impuesto a sus subordinados. No es que la Policía fuera más transparente a la hora de desvelar sus pesquisas antes de que Blair, quien no guarda ningún tipo de parentesco con el primer ministro a pesar de su apellido, sustituyera el 1 de febrero al frente de Scotland Yard a John Stevens, pero a su antecesor le gustaban más las cámaras y solía buscar titulares en los medios de comunicación. El retirado Stevens y ahora lord, por ejemplo, se mostró hace unos días casi seguro de que los terroristas eran británicos, cuando oficialmente todas las hipótesis seguían abiertas. Blair, además, se ha quedado en un segundo plano. Apareció el 7- J en televisión para dar la primera versión oficial de lo ocurrido, pero después dejó que fueran el número tres del cuerpo Brian Paddick, y el jefe de la Brigada Antiterrorista, Peter Clark, los que protagonizaran la presentación a la prensa de las investigaciones. Por detrás, Blair se ha concentrado en su perfil de perro que roe concienzudamente su hueso como lo definió una revista especializada. Comenzó como policía de calle (bobby) en el Soho, el barrio de la vida nocturna del centro de Londres cido y desde su ascenso en la cúpula de ese cuerpo ha trabajado intensamente por superar la cultura de cantina que le atribuía. A Blair se deben en gran parte los esfuerzos por superar el sexismo y el racismo de la Policía, para lo que impulsó varias comisiones de investigación. Ese carácter reformista le ha llevado a ser el policía preferido del nuevo laborismo, asegura la BBC, que le califica de poli tranquilo, flemático y reservado Estudiante en Oxford, después de cursar un año en la Harvard High School de los Angeles, Blair ingresó en la Policía en 1974, una vez descartadas otras opciones profesionales, como convertirse en actor. Comenzó como policía de calle (bobby) en el Soho, el barrio de la vida nocturna del centro de Londres, y once años después pasó a dirigir la Policía criminal londinense. En 2000 ascendió a número dos de John Stevens, a quien sustituyó hace cinco meses. El innovador del Cuerpo En sus treinta años de servicio en la Policía, Blair se ha ganado fama de reformador, en ocasiones enfrentándose con algunos mandos supremos. En los años ochenta publicó un libro en el que reivindicaba el cambio de los métodos policiales en materia de tratamiento de las violaciones, y se declaró partidario de no detener más personas en posesión de cannabis en el barrio londinense de Brixton, poblado por una importante comunidad de origen caribeño, cuando el asunto era el centro de un intenso debate. En 1993 dirigió la Operación Gallerie la más importante investigación llevada a cabo hasta entonces sobre corrupción en el seno de la Policía. Cuando en 1999 era comisario jefe del condado de Surrey, acusó a Scotland Yard de ser un gigante adorme-