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4 Opinión VIERNES 15 7 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil DESGASTAR SUELA E LA JUSTICIA ENTRA EN JUEGO N INGUNO de los tres anteproyectos de ley preparados por el Ministerio de Justicia, de los que ayer informó ABC, está encaminado a cumplir la promesa electoral del PSOE que más interesaba a los ciudadanos. Decía el programa de Zapatero que los socialistas nos comprometemos a que, antes de finalizar la legislatura, cualquier ciudadano o ciudadana obtenga una sentencia firme, dentro de la jurisdicción ordinaria, en un plazo no superior a dos años La promesa era inverosímil y, en general, teñía de falta de rigor el programa del PSOE sobre el Poder Judicial. El hecho de que el Gobierno la eluda en estas reformas es la prueba de que se trataba de un reclamo electoralista. La primera impresión de los anteproyectos sobre organización territorial de la Justicia y de la modificación del sistema de recursos es que no abordan reformas procesales integrales. Sin embargo, esto no obsta a reconocer que hay medidas muy plausibles, como la definitiva implantación de doble instancia penal, que llega definitivamente a las causas penales contra aforados, a quienes el privilegio del aforamiento les privaba del derecho a una revisión de fondo de su condena. Pese a su heterogeneidad, los anteproyectos reflejan planteamientos políticos importantes. El Gobierno empieza a enseñar su modelo de Justicia. En este sentido se puede señalar que hay una intervención política en el sistema electoral para la composición de las Salas de Gobierno de los Tribunales Superiores de Justicia, una desprofesionalización de la justicia civil y penal de primera instancia y una primera incursión a la baja en el principio de unidad jurisdiccional. El Gobierno no quiere que las Salas de Gobierno de los TSJ, elegidas por sufragio universal entre los jueces y magistrados, sigan democráticamente copadas por la Asociación Profesional de la Magistratura. Para este fin ha previsto limitar la libertad de elección de los jueces, de forma que sólo puedan votar a dos tercios de los candidatos. Es el mismo sistema que Conde- Pumpido ha aplicado en el Consejo Fiscal. En ambos casos se persigue dar a las asociaciones progresistas de jueces y fiscales una representación superior a su respaldo electoral. Aunque a esto lo llamen reequilibrio ideológico es, en sentido estricto, una democracia trucada. Por otro lado, se crean los Juzgados de Proximidad. Es una promesa electoral del PSOE, pero a la que se añadía el com- promiso de que fueran servidos por jueces profesionales No va a ser así, porque serán jueces de proximidad licenciados en Derecho con seis años de experiencia como juristas sin pertenecer a la carrera judicial, sin carácter de profesionalidad y con inamovilidad temporal por seis años. Esta medida es una regresión que desprofesionaliza parte de la primera instancia judicial, la que entra en contacto más directamente con el ciudadano y la que, por tanto, más condiciona su imagen social. Además, es una puerta abierta a la designación politizada, con secuelas en la categoría superior de magistrado, a la que pueden acceder los jueces de proximidad por un renovado cuarto turno. No son temores infundados, sino experiencias históricas contrastadas que han tenido mucho que ver con la calidad de la función jurisdiccional. Y finalmente, a la unidad del Poder Judicial le ha llegado el primer aviso. Es cierto que el reparto de competencias entre el Supremo y los TSJ no responde a las apetencias nacionalistas, pero también lo es que se mueve en una dirección que apunta a una consolidación de los TSJ correlativa a una disminución del TS. La exposición de motivos no alega razones constitucionales para no convertir a los TSJ en tribunales de casación del Derecho estatal, sino porque supondría en el momento actual aumentar los grados procesales La explicación debe tenerse en cuenta para lo que pueda venir. De hecho, la nueva casación civil y penal queda limitada a la unificación de doctrina, lo que en la práctica suprime el interés del litigante perjudicado por el fallo judicial en beneficio de una sacralización de la corrección meramente doctrinal de las sentencias. En el plano del gobierno interno, la reforma prevé la creación de Consejos Autonómicos del Poder Judicial, bajo el argumento de que frenan las ansias nacionalistas de mayores cotas de intervención en la Justicia. El argumento es un sofisma, porque lo que frena las ansias nacionalistas es, directamente, no atenderlas cuando no buscan más que abrir brecha en el único poder del Estado que permanece unitario. Esto sólo es un punto de partida, un mínimo que no debe desvincularse de otras reformas legales en marcha, como la del Estatuto catalán. El tiempo y los poderes legislativos dirán si realmente esta reforma limita las pretensiones nacionalistas o, por el contrario, ha sido el caballo de Troya en el Poder Judicial. N contacto con la calle, Mariano Rajoy desgasta suela y se remanga. El presidente del PP encabezó ayer la manifestación celebrada en Murcia en contra de la política del agua del Gobierno socialista. Es la segunda vez, tras la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que el líder popular se coloca detrás de la pancarta. Del despacho a la arena, Rajoy salta al ruedo para liderar la ofensiva, una vez comprobado que la movilización popular ha hecho mella en el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Calle arriba, los populares combaten al Ejecutivo con las mismas armas que empleó el PSOE cuando era oposición, estrategia que- -aunque cuestionada desde dentro del propio PP- -permite mantenerse en forma a un partido obligado a batirse el cobre cada día, en Madrid, en Murcia o Salamanca. Mariano Rajoy EFE ABRASADOR E VIVIENDA SIN PLANES L BNG no se contenta con tocar balón y aspira a quedarse la pelota. Las conversaciones con el PSG para repartirse canonjías se convierten en dientes de sierra que suben cuando Anxo Quintana aprieta y coloca a Touriño contra las cuerdas. En la última disputa, a costa de Caixa Galicia, la figura de Francisco Vázquez se eleva por encima de una negociación a dos bandas que no está siendo fácil para los socialistas. En los sueños de Touriño siempre surge el alcalde de La Coruña de una esquina, como si fuera la voz de la conciencia que persigue al supuesto futuro presidente de la Xunta. Riñas transversales que están siendo la comidilla política del abrasador verano gallego. Aunque ayer bajó bruscamente la temperatura, la cosa está que arde. E L problema de la vivienda no se arregla, lamentablemente, a golpe de planes, por muy buenos que sean o por muchos millones de euros que se plasmen en un papel. Y el que ayer entró en vigor aprobado por el Ministerio de Vivienda tiene no pocas virtudes, pero el Gobierno olvida una vez más que sin las comunidades autónomas no tiene viabilidad posible. Es ahora, en los convenios con cada gobierno autonómico, cuando se sustanciarán este Plan 2005- 2008 y sus virtualidades o, por el contrario, se quedará sólo en buena voluntad. Las 180.000 actuaciones anuales previstas en los tres años de vigencia aguardan asimismo algo fundamental: la firma de las condiciones de financiación de los casi 7.000 millones de euros con cajas y bancos, pero es en su plasmación en planes más pegados a las peculiaridades de cada autonomía y cada ayuntamiento donde debe nacer el verdadero plan. Garantizar el acceso efectivo a una vivienda a quienes no tienen recursos, y sólo a ellos, evitando una crecida y abultada picaresca, es otro de los deberes de los poderes públicos. Tareas, la una y la otra, nada fáciles, en un mercado con los precios en constante subida, rayana en lo que algunos califican como burbuja inmobiliaria. Las últimas estimaciones, conocidas esta semana, sitúan la subida de la vivienda en los últimos doce meses en el 17 por ciento, aunque con una perceptible desaceleración reflejada en un alza de sólo el 3 por ciento en el último trimestre, lo que puede apuntar a una pronta y saludable moderación paulatina de los precios que evitaría una peligrosa estampida en un mercado alimentado por los bajos tipos de interés y la cultura de la vivienda como inversión. Esto, unido a la especulación del suelo y a una escasa propensión al alquiler, han propiciado este continuo encarecimiento de la vivienda y la consiguiente dificultad para su compra. Olvidar estas realidades sin ponerles remedio, e ignorar quiénes son los verdaderos artífices de una política efectiva de vivienda, las comunidades autónomas, sólo alumbra planes endebles y voluntariosos. VÍSPERAS N vísperas de la reunión que el presidente del Gobierno mantendrá hoy en La Moncloa con Josep Lluís Carod- Rovira, el portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardá, se encargó ayer de adelantar buena parte del guión preparado por la formación nacionalista para su nueva función madrileña, anexo de temporada al pacto que desde el año pasado sostiene al actual Ejecutivo. Zapatero tendrá que poner orden en el gallinero y limitarse a ratificar el estatuto propuesto por el Parlamento de Cataluña. Sin más. Ningún portavoz del Gobierno estimó la oportunidad de hacer públicas las exigencias de Zapatero; en cualquier caso, ERC tiene muy claras las suyas. E