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88 Economía JUEVES 14 7 2005 ABC Colin Powell se pasa a las finanzas como socio de una firma de capital riesgo b El ex secretario de Estado de Condenado a 25 años de cárcel por fraude el ex presidente de WordlCom Es la pena más alta impuesta hasta ahora en EE. UU. por este tipo de delito b El llamado cowboy del capitalis- EE. UU. aportará sus conocimientos sobre globalización a la sociedad KPCB, de Sillicon Valley, centrada en inversiones tecnológicas ABC NUEVA YORK. La carrera política del- -hasta enero- -secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, tomará tintes empresariales y financieros, una vez que asuma su cargo de nuevo socio estratégico de la compañía de capital de riesgo de Sillicon Valley Kleiner Perkins Caufield y Byers (KPCB) una de las más prestigiosas sociedades del sector, que ha confirmado este nuevo fichaje que, a través de su experiencia como político, aportará su comprensión de la estrategia global y su sabiduría sobre el liderazgo según John Doerr, uno de los socios de la compañía. A pesar de que Powell ya ha mantenido contacto con KPCB desde hace varios años, a partir de ahora, sus trabajos como nuevo socio se centrarán en atraer las tecnologías a los países en vías de desarrollo, a través de las múltiples compañías relacionadas con este sector, como AOL, Amazon, Google o Compaq. Por ello, el que fuera máximo responsable de la diplomacia norteamericana considera que esta nueva labor tiene un aspecto humanitario y la compañía defiende este fichaje argumentando que se trata de un apasionado de las innovaciones en las comunicaciones, la seguridad, la independencia energética y los cuidados de la salud Con 68 años, Powell asegura que esta nueva experiencia le apartará definitivamente de la vida política, aunque continuará con otra serie de actividades ligadas al ámbito económico- -colaboración con algunas de las más importantes empresas estadounidenses- -y académico, mediante conferencias y discursos en la universidad. mo y su mujer también han tenido que entregar todas sus pertenencias a los accionistas defraudados, unos cinco millones de dólares MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. El otrora altivo y orgullo presidente de WorldCom, la segunda mayor empresa de comunicaciones, entró ayer en los juzgados tenso y de mal humor, e incluso propinó un empujón a uno de los fotógrafos. Pero cuando la juez Barbara Jones le comunicó la dura sentencia de 25 años a la que ha sido condenado, se desmoronó. Era, según los analistas legales de CNN Money, la mayor sentencia emitida nunca jamás en EE. UU. contra un alto ejecutivo acusado de fraude. Una decisión que la juez ha considerado acorde a la mayor bancarrota de la historia que sufriera su empresa en 2002, como consecuencia del maquillaje de los libros contables realizados para inflar su valor en Bolsa. Una sentencia menor que ésta no reflejaría la seriedad del crimen le sermoneó la juez. Con ello se considera probado que durante casi dos años el hombre que se codeaba con las elites corporativas presionó a sus jefes financieros para que ocultasen pérdidas y depreciaciones, inflasen los beneficios y las amortizaciones hasta transformar en beneficios lo que debería haber sido 6.300 millones de dólares en pérdidas netas. Bernard Ebbers junto a su esposa, ayer, a la salida del juzgado podía permitirse el lujo de que cayeran víctimas de la crisis de las telecomunicaciones, aunque él siempre ha sostenido no haber sabido del fraude. Con el valor de sus acciones Ebbers expandió su negocio hasta engullir a otras 70 empresas durante la década de los 90. Cuando otra auditora sustituyó a Arthur Andersen y descubrió el fraude, las acciones cayeron en picado incluso después de que Ebbers fuera despedido. Unos 20.000 trabajadores perdieron su empleo. WorldCom se vio forzado a acogerse a la Ley de Bancarrota REUTERS Un líder en decadencia Mientras WorldCom canibalizaba el mercado de la telefonía con los precios bajos, sus competidores se veían obligados a despedir a miles de trabajadores para intentar alcanzar, sin éxito, sus mismos resultados. Ebbers, al que la revista Fortune llegó a calcularle una fortuna de 1.400 millones de dólares, había avalado numerosos créditos personales con sus acciones en la empresa, por lo que no en 2002, y hoy ha remontado bajo el nombre de MCI. El matrimonio, que nunca vendió las acciones de WorldCom y por tanto se hundió con ellas, acordó el lunes entregar todo lo que le quedaba a los accionistas defraudados para cerrar la demanda civil, unos 5 millones de dólares y su gran mansión. Tras Ebbers le toca el turno a otros cinco ejecutivos de WorldCom, con los que la justicia será más considerada por haber pactado su culpabilidad a cambio de declarar en contra de su jefe, al que la jueza ha calificado de líder del fraude.