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36 Madrid JUEVES 14 7 2005 ABC Leemos, charlamos sobre nuestros viajes... El día pasa despacio para las decenas de mexicanos instalados en Barajas en lo que regresan a su país. Leemos, intercambiamos experiencias, contamos nuestros viajes hasta llegar aquí... charlamos sobre nuestras vidas resume Alejandro, de Ciudad de México, y ya casi un íntimo de Verónica (Guadalajara) o José (Veracruz) Tras asearse en los baños de la terminal, comen lo que previamente han comprado en un supermercado a dos paradas de Metro y descansan en sacos de dormir, sobre los bancos menos iluminados o incluso en dos pisos alquilados por los conocidos de alguien. Tratamos de ser solidarios, sobre todo con los mayores y enfermos explican. El ruido y la persistente luz del aeropuerto les agota y el dinero y la paciencia van mermando, pero todo pasa cuando se va acercando la hora de partida de un vuelo a México, ¿les tocará esta vez? El tiempo pasa despacio para las decenas de mexicanos que llevan una semana en el aeropuerto esperando volver a su país Volaron a España con un auténtico chollo de billete, con una única pega. Desde hace una semana, ese inconveniente mantiene recluidos a una treintena de turistas en una terminal de Barajas. Resignados, sólo esperan a tener, por fin, un sitio en uno de los vuelos que les devuelva a su país Acampada forzosa en Barajas TEXTO Y FOTO: MARIO DÍAZ MADRID. La placentera estancia en España de Alberto, un jubilado mexicano de 70 años, se truncó el pasado jueves en el aeropuerto de Barajas, cuando decidió regresar a su país y se encontró sin sitio en ningún avión de la compañía en la que había llegado, Aeroméxico. Como Alberto, decenas de compatriotas llegaron a nuestro país con unos billetes que sólo permiten volar cuando el avión dispone de sitios libres; en plena temporada alta, eso es tan infrecuente en España que, desde hace una semana, a estos turistas no les ha quedado más remedio que convertir la terminal de salidas en su improvisado hogar. Entendemos perfectamente nuestra situación, los billetes son free (regalados por empresas y, en ocasiones, revendidos después a muy bajo precio) y sabíamos que podía pasar esto, aun- que creo que ninguno lo volverá a hacer en estas fechas explica Alejandro, comerciante de 43 años, acomodado sobre su equipaje. Claro que sabíamos que podía suceder esto, pero nunca pensamos que durante tanto tiempo añade José, de 36 años, estudiante de un doctorado. Desde el pasado jueves, más de medio centenar de mexicanos han pasado por la ventanilla de la compañía aérea en busca del anhelado billete de vuelta a su país, aunque en Barajas sólo per- Entendemos nuestra situación y sabíamos que podía pasar, pero nunca pensamos que durante tanto tiempo manecían ayer la mitad: Unas diez personas no han aguantado la espera y han pagado los más de mil euros para otro billete, otros han pospuesto la vuelta, y tres han conseguido sitio para volver a México, además de los que esperan el visado para poder coger un vuelo más barato en otros países enumera Verónica, de 30 años. No hubo conflictos para decidir quiénes eran los afortunados que, hasta ayer, lograron embarcar de vuelta a su país con el económico billete que les trajo a España: los turistas mexicanos acampados en Barajas cuentan con una precisa lista, que además van facilitando a la compañía aérea cuando se anuncia uno de los dos vuelos diarios, de la que se van tachando nombres con cuentagotas. Fíjate, nomás, hasta que no estás en el aire no sabes si vuelves a México, hemos llegado a estar senta- dos en el avión y al final ha llegado alguien con otro billete que nos ha hecho quedarnos en tierra resume José. La resignación impera entre los turistas que esperan volver a casa, y ninguno tiene queja del trato o del servicio del aeropuerto, salvo al referirse a Aeroméxico: Nos llegaron a decir que si no nos íbamos llamaban a la Policía, que hasta agosto no salíamos de aquí, y además siguen vendiendo vuelos para México aseguran. Todo está claro en el contrato Cada uno ha de asumir sus responsabilidades, todo está claro en el contrato, y esto no tiene nada que ver con la sobreventa sostiene a su vez la compañía aérea. La situación de estos días, además, se repite verano tras verano en Barajas. Mientras puedan regresar a su México natal, en todo caso, el septuagenario Alberto y el resto de sus compatriotas seguirán en la terminal 1, charlando y turnándose para hacer la compra, descansar o asearse, mientras nos siguen mirando como si fuéramos parte de un zoo bromean con buen humor.