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ABC JUEVES 14 7 2005 Internacional ATENTADOS DE LONDRES LAS VÍCTIMAS 25 nes compite con el persistente beat de alguien a quien le gusta escuchar muy alta la música hip- hop Esta es una comunidad con buena reputación, porque los religosos Patel han creado un lugar sin drogas ni delitos, donde se puede educar a los hijos. Y no hay grandes imanes. La mezquita local es una obra de bricolaje: dos cabinas adosadas y una puerta de planchas de madera y plástico. Él no iba a la mezquita nunca- -dice Shah, uno de sus vecinos- Khan llevaba la barba larga y vestía ropa negra. Apenas hablaba. Me dijo que era maestro de niños con problemas de aprendizaje Khan llegó aquí hace seis meses y ha dejado una huella letal. En la madrasa y mezquita central de Dewsbury, donde se reza a Alá y los más religiosos estudian el Corán, Shabbir Daji está indignado, a pesar de que su limpia mirada le da el aire de un hombre santo. No vino nunca. No permitimos entrar a personas con panfletos, ni recaudamos para ninguna causa política. Aquí enseñamos a vivir como buenos seres humanos. Si hubiese venido, le habría preguntado qué religión, qué Dios, permite matar. Todas las religiones piden el amor a la creación, a toda la creación asegura Daji. En el barrio de Hyde Park, en Leeds, vivía al parecer el cuarto terrorista suicida. No se ha confirmado. Algunos vecinos ociosos se acercan a la esquina de su calle, acordonada por la Policía. Quizás quieren salir en televisión. El rostro humano de la tragedia La prudencia marca la pauta en la labor de identificación de los cuerpos b Las autoridades británicas dan a conocer lentamente la lista de fallecidos en los atentados de Londres; ayer eran ya catorce las víctimas identificadas ABC MADRID. Los muertos en los atentados del pasado jueves ofrecen el trágico reflejo del mosaico racial, religioso y social londinense, del espacio de convivencia y libertad contra el que ha golpeado el fanatismo terrorista. Los siguientes rostros forman parte de la lista de fallecidos que, lentamente, arroja los nombres concretos y las historias de carne y hueso que se ocultan tras la tragedia del 7- J. padres- -quienes acuden a diario a la mezquita- -en Plaistow, al este de Londres, y mantenía con ellos una excelente relación, a pesar de sus diferencias culturales. Era una occidental más; le encantaban los bolsos de marca, ir de compras o al cine y estar con sus amigos. Nunca llevó velo, vestía como cualquier chica de origen británico comentaba un amigo cercano tras ser informado de la muerte de Sahara. peranza de volver a ver a mi hijo con vida lamentaba su padre. Poco tiempo después la identificación de su cuerpo certificaba aquel presentimiento. Miriam Hyman Investigadora de arte La muerte la persiguió desde la estación de King s Cross, de la que fue desalojada tras el estallido de la bomba, hasta el autobús de la línea 30 donde una hora después otro explosivo terminaba con su vida. Sus familiares y amigos rastrearon todos los hospitales londinenses y llenaron de fotografías los alrededores de de la estación desde donde oyeron su voz por última vez. Miriam era una persona muy querida que conservaba muchos amigos de la infancia. Nos gustaría dar las gracias a todos aquellos que rezaron por ella y que dedicaron su tiempo a ayudarnos en su búsqueda relataba su madre tras conocer la noticia. Susan Levy Madre de dos hijos Su nombre inauguró la luctuosa lista de fallecidos de los atentados del 7- J. El terrorismo había formado parte de su vida cotidiana durante los años que pasó en Israel, hasta que el miedo la llevó a regresar a Londres, de donde era originaria. La fatalidad la persiguió desde la desgarradora realidad israelí hasta los túneles del suburbano londinense, entre las estaciones de King s Cross y Russell Street, donde una bomba le arrebató cruelmente la vida. Phillip Stuart Russell Director de finanzas La evacuación de la estación de Euston condujo a Philip Russell a la fatalidad, cuando optó por tomar el autobús donde un suicida acabó con su vida. La última noticia que se recibió de él fue una llamada telefónica a la oficina de JP Morgan, compañía en la que trabajaba, para avisar de que iba a llegar tarde. Estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado lamentaba su padre. El pasado lunes iba a cumplir 29 años. La iglesia de Todas las Almas Remontando la colina se llega a la iglesia cristiana de Todas las Almas, levantada en el rudo estilo de los años setenta y con sus vidrieras ahora cubiertas por una alambrada. El vicario, un hombre de mediana edad y con el cabello al estilo rastafari no puede atendernos porque tiene una cita en la mezquita local con sus colegas musulmanes. La iglesia- -treinta feligreses, moqueta verde, bongos junto al púlpito, un jardín anexo con amapolas y lavanda para reflexionar por la paz y la reconciliación -tiene un centro social con guardería, biblioteca y un café. Y la joven que lo dirige se sienta amable a charlar, hasta que se harta: El problema con los periodistas es que quieren respuestas cuando lo único que tenemos aún son preguntas Cirian Cassidy Empleado de una tienda Se despidió por última vez de su madre a las 8 y media del pasado jueves, cuando abandonó su casa en dirección a a la estación de Finsbury Park para tomar el metro que iba a conducirle al centro. Cirian trabajaba en una tienda de peletería, pero esa mañana su tren no llegó a su destino. El vagón donde viajaba este joven de origen irlandés se inundó de muerte en King s Cross, y días después se confirmaban los peores temores de su familia: He perdido toda es- Mihaela Otto Técnica dental Michelle era el nombre londinense de esta emigrante rumana que había salido en busca de un futuro mejor hacia la ciudad del Támesis, donde trabajaba en una clínica dental. Murió en el más cruento de los atentados, entre las estaciones de King s Cross y Russell Square, en el trayecto que iba a llevarla a su trabajo. Sus compañeros llamaron a su familia, en Rumanía, para avisar de que no tenían noticias suyas decía una amiga, quien temió lo peor cuando la Policía le confirmó que su nombre no constaba en ningún hospital. Shahara Islam Empleada de banca Devota musulmana de origen bengalí y de costumbres plenamente occidentales, Shahara encarnaba la antítesis del fanatismo integrista que acabó con su vida. Vivía con sus