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ABC JUEVES 14 7 2005 Opinión 5 MEDITACIONES ¡EN SUS PUESTOS! A más eficaz oposición es la que llega justo a tiempo, ni antes ni después. Los más conspicuos analistas del PP andan preocupados. José Bono, Alfonso Guerra o Francisco Vázquez le cantan las cuarenta al Gobierno cuando ellos, en el mejor de los casos, van por treinta y tres. La capacidad socialista para generar su propia oposición- -policía bueno frente a policía malo, pero siempre en familia- -preocupa en Génova: Nos ganan por la mano y nos diluyen el mensaje se lamentan. Aunque Bono- -denuncian- -hace trampa porque se adelanta siempre al pistoletazo de salida Ante lo que puede venir, algunos han cambiado ya hasta tres veces de zapatillas y andan ajustando los tacos en busca de una mayor capacidad de respuesta. Preparados, listos... ¿ya? MARCO AURELIO L LEER Y PENSAR TERRORISMO Y PETRÓLEO EL SIGLO DE CHINA DE ODED SHENKAR Traducción de Jorge Cárdenas Nannetti Ediciones Granica, 2005 240 páginas 18 euros La fábrica del mundo Ahí está en los chiringuitos chinos el rólex de dos dólares. En El siglo de China Oded Shenkar- -experto en gestión global- -formula una proyección optimista en la que los salarios chinos suban hasta el punto de que el país deje de ser competitivo en industrias de uso intensivo de mano de obra a la vez que la presión internacional controle la piratería tecnológica y el expolio de derechos de propiedad intelectual. En el escenario pesimista se divisa una gran guerra comercial entre China y los Estados Unidos. Shenkar, centrado en impactos económicos, no menciona las claves geopolíticas ni el creciente esfuerzo armamentístico chino, pero no puede dejar de lado que en poco tiempo Pekín intervenga en Oriente Medio, por necesidades energéticas. Más original es la tesis de una China que- -como se dice en El siglo de China -asuma el liderazgo para sacar a África del gran atolladero. No es válido el paradigma de tigre asiático sino la emergencia de los Estados Unidos como potencia económica. El nacionalismo como motor requiere de una sagaz tesorería de la grandeza. Son cosas de los imperios. VALENTÍ PUIG ARECE que los cuatro suicidas de Londres eran paquistaníes, al menos de origen. Pakistán no es árabe ni produce petróleo, pero es islámico. Las sociedades occidentales están preparadas. Podrá haber nuevos ataques. La lección del pueblo británico y sus (a pesar de todo) excelentes servicios de inteligencia muestra la firmeza de toda una nación. Si permaneció serena bajo las bombas de Hitler ¿cómo esperar que pierda los nervios por unos miserables atentados? Algunos flancos del terrorismo se nos escapan. Aunque no escapen a los servicios de inteligencia. Los servicios norteamericanos y europeos intercambian información desde el 11 de septiembre de 2001. Pero los servicios suelen ser, digamos, poco comunicativos. Hay corrientes de las que los informadores no captamos ni el menor síntoma y son, sin embargo, determinantes. Cuando llegamos a saber, es tarde. Los servicios británicos y españoles DARÍO trabajan ¿conjuntamente? ¿desde VALCÁRCEL 2002? en una gran carpeta, Petróleo y Terror. Hemos entrevisto, apenas, un hilo. Los estados, sean suministradores o compradores de petróleo, aportan una fiabilidad del cien por cien. Siempre hay una oveja negra, un emirato que se reviste de proxy de un gran productor, sin serlo. Pero los argelinos, nigerianos, venezolanos o libios, que tuvieron tendencia a desmandarse, están hoy fuertemente comprometidos a jugar según las exigentes reglas de la OPEP. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, mantiene sin embargo sus atribuciones. Se le reconoce el derecho a decidir el destino del margen que supere los 30 dólares por barril, siempre que los organismos venezolanos de control acepten. Venezuela produce hoy casi tres millones de barriles día. Por el petróleo a 60 dólares barril, Chávez dispone por tanto de 90 millones de dólares diarios para financiar proyectos según su iniciativa: exteriores o interiores. Es un ejemplo. Después de la Segunda Guerra Mundial el petróleo se convirtió en el primer bien del mundo por su volumen de P transacciones. Pero la estructura de esa máquina de producir riqueza es hoy cada vez más frágil. La era del petróleo se acaba. En ese enorme negocio hay intermediarios, que tienden a reforzar su papel en tiempo de escasez. Un experto francés, Yves Cochet, antiguo ministro de Medio Ambiente, daba la voz de alarma el martes último en Le Monde en el petróleo se mezclan factores distintos pero convergentes: habrá poco crudo en 2005- 2020 (escasez geológica) y viviremos bajo la presión creciente de la demanda. El espacio de maniobra tiende a ser cada vez menos elástico. La producción está hoy al límite. El consumo sigue creciendo, 84 millones de barriles día, (invierno de 2005) Las posibilidades de sabotaje, guerra, terrorismo tienden a enrarecer los mercados. Los precios altos empujan el crecimiento mundial (2004, año más próspero desde 1989) Los petrodólares se gastan en productos acabados o bienes agrícolas. El comercio mundial crece. Las economías pobres compran máquinas herramientas, pero el crecimiento provoca un mayor gasto de petróleo y gas. Hasta aquí Cochet. Los gobiernos de las democracias desarrolladas, Estados Unidos, Japón, Unión Europea, parecen decididos a cruzar el Rubicón. Sólo si adoptan una política común podrán hallar vías de salida a uno de los mayores desafíos de todos los tiempos. Esos pueblos han sabido encontrar soluciones científicas y técnicas a lo largo de los últimos 3000 años. Hoy buscan una política común fundada en tres bases: poner orden en el mercado; dirigir la energía futura (cómo operar, por ejemplo, el reactor termonuclear ITER) y atajar el elegante gangsterismo del sector, intermediarios instalados en Suiza, financiadores a través de mil pantallas interpuestas de movimientos que, por ejemplo, impiden producir a Irak, con capacidad para extraer 4 millones de barriles día. Esas fuentes de financiación pagan campañas para torpedear nuevas alternativas energéticas. ¿Escribimos de asuntos poco gratos para el período vacacional? Muchos lectores nos piden que sigamos. Trataremos de hacerlo.