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4 Opinión JUEVES 14 7 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil REFORMAS JUDICIALES MBICIOSA reforma la que plantea el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en la Justicia: procesos, recursos, abogados, procuradores y- -ojo con confundir la letra grande- -gobierno interno del Poder Judicial y sistema electoral para elegir las Salas de Gobierno (donde suele barrer la Asociación Profesional de la Magistratura) Nuevas ideas conviven con fórmulas de antaño- -vuelven los jueces de distrito, ahora llamados de proximidad- -y surgen, qué casualidad, los Consejos de Justicia Autonómicos, que pueden convertirse en otro grifo que los nacionalismos abran a su antojo sin que el Estado lo pueda cerrar. Si se quiere blindar al poder judicial de las ansias nacionalistas, argumento que manejan los defensores del proyecto, la pregunta es clara: ¿por qué no dejar las cosas como están? A LA ENCRUCIJADA EUROPEA L ministro británico del Interior, Charles Clarke, planteó ayer a Europa un debate fundamental sobre su seguridad. Clarke defendió ante el Parlamento europeo el establecimiento de una jerarquía de las libertades como condición previa para combatir el terrorismo internacional islámico con medidas de control y persecución más eficaces. Con esta frase, sencilla en su formulación pero cargada de contenido político, el Gobierno británico ha puesto sobre la mesa la necesidad de abandonar definitivamente la supuesta disyuntiva entre libertad y seguridad, muy arraigada en sectores diletantes de la opinión pública europea, para dar paso a un concepto de libertad adaptada a las situaciones de crisis como la actual. Clarke fue más allá de la mera enunciación de su propuesta y para ser bien entendido puso un ejemplo significativo: La libertad de no ser filmado por una cámara no es tan grande como la libertad de tener un juicio justo El debate es urgente y no debe dar lugar a meras reflexiones inoperantes. Europa tiene la responsabilidad de asumir que está amenazada por un terrorismo obsesivamente decidido a causar el mayor daño posible. Los gobiernos europeos tienen la obligación de proteger a sus ciudadanos. Y es en el cumplimiento de esta obligación cuando el sistema democrático ha de funcionar para establecer las compensaciones justas entre las limitaciones necesarias a determinadas libertades y el objetivo de consolidar mayores niveles de seguridad. La legítima preocupación por la integridad de las garantías individuales no debe confundirse con las coartadas morales en las que algunos transforman su debilidad frente al terrorismo. No es más garantista ni escrupuloso con las libertades quien teme más a la respuesta, firme pero proporcionada, de un Estado democrático que al daño que causan los terroristas. Ni es más fiable el que se escuda en los derechos humanos y en la legislación internacional para justificar una pasividad que nada tiene que ver con ésta y aquéllos. Pero sí es cierto que las restricciones a determinadas libertades deben ir precedidas de la implicación de las opiniones públicas en la percepción del riesgo, y esto dependerá, como señaló Clarke, de que se les asegure transparencia para entender el porqué Quienes claman contra cualquier planteamiento realista E de la amenaza que pesa sobre las democracias europeas parecen olvidar que éstas no se hallan gobernadas por dictaduras, sino por gobiernos sometidos al control del Parlamento, a la fiscalización de las opiniones públicas y a la supervisión judicial. Gobiernos emplazados a reparar constantemente las carencias de la seguridad colectiva. Así lo ha entendido el Ejecutivo francés, que ayer mismo decidió suspender la libre circulación transfronteriza prevista por el Acuerdo de Schengen. Nicolas Sarkozy, ministro galo del Interior, utilizó un argumento de autoridad inapelable por su lógica: Si no se hace cuando existen cincuenta muertos, cuándo lo vamos a hacer La gran ventaja de las democracias frente a las dictaduras es que pueden administrarsus medidas extraordinarias de protección policial con plena legitimidad, porque son limitadas, están adoptadas por instituciones representativas y se encuentran sometidas a controles externos. No suplantan la libertad individual, sino que la protegen, como también velan por su calidad como sistema político persiguiendo los actos de violencia racista y separando a los terroristas islamistas de la inmensa mayoría de los musulmanes. Gran Bretaña, que ostenta la presidencia por turno de los Veinticinco, quiere promover reformas antiterroristas urgentes en la Unión Europea. En particular, pretende que las empresas de telecomunicaciones conserven datos de mensajes por teléfonos móviles y correos electrónicos. También aboga, entre otras propuestas, por mejorar el intercambio de información y de pruebas para reforzar el trabajo de los servicios de inteligencia. Es decir, propuestas que se ajustan a la naturaleza de la agresión terrorista islámica, causada por yihadistas que aprovechan óptimamente internet, la permeabilidad de fronteras y las oportunidades de nuestros regímenes de libertad y democracia. Sin embargo, ya ha pasado anteriormente que, superado el impacto social y político de los atentados, se diluyen la sensación de la amenaza y la necesidad de aumentar los medios de control policial. Esta vez nadie duda de que habrá más atentados, así que tampoco nadie podrá llamarse a engaño. La vanidad y la autocomplacencia europeas no son suficientes para desarmar a los terroristas. Creer lo contrario sería perpetuar el gran error de Europa. Juan Fernando López Aguilar ÁNGEL DE ANTONIO SUMA Y SIGUE HORA que la ministra de Vivienda disfrutaba de unos días de sosiego, lejos de las primeras páginas de los periódicos, vienen los tasadores, metro en ristre, a chafarle el plan que presentó hace semanas a bombo y platillo. El precio de la vivienda nueva subió un 17,17 por ciento en los últimos doce meses, mientras que el de la usada creció un 17,26. El suave descenso que pronosticó Trujillo, de puro suave, es imperceptible, hasta el punto de resultar del todo inexistente. La vivienda sube, como siempre, pese a los intentos de un ministerio incapaz de embridar el alza constante del ladrillo. Ahora se habla ya de acomodo tranquilo entre la oferta y la demanda, que es una manera elegante y sutil de decir que los pisos seguirán subiendo. La retórica, por las nubes. A CRECIMIENTO Y PROSPERIDAD OS datos contenidos en el informe del Anuario Económico de España, que promueve la Caixa, revelan que durante los últimos cinco años el crecimiento de nuestra economía y el equipamiento de los hogares y de las poblaciones son semejantes o superiores los registrados durante el decenio anterior. De manera que este quinquenio puede calificarse como una histórica etapa de crecimiento. Como referencia más destacada del período cabe mencionar el aumento de la población, consecuencia, fundamentalmente, de la corriente migratoria que ha llegado a España a lo largo de estos años. Cuando a finales del pasado siglo la convicción generalizada era de un inquietante estancamiento e incluso decrecimiento de la población, simultáneo a un envejecimiento de la misma, la inmigración ha dado al traste con todas esas hipótesis hasta desbordar las estimaciones más optimistas. Luego, vendrán nuevos problemas como consecuencia del fenómeno, pero la cosecha inicial es muy favorable. L Esa corriente migratoria, selectiva en cuanto a los lugares de establecimiento, ha creado nuevas oportunidades de crecimiento, nuevas actividades y fuentes adicionales de renta. Las islas, la costa mediterránea y ese fenómeno llamado Madrid y su área de influencia en la meseta (casi siete millones de personas, el mayor mercado del sur de Europa) son las zonas de mayor crecimiento en todos los sentidos. Los datos de equipamiento de los hogares referidos a bienes duraderos, automóviles, teléfonos... y los de instalaciones comerciales, industriales y de ocio, ponen de manifiesto una mejora espectacular que homogeneiza a marchas forzadas la situación española con la media europea. En el ranking de renta disponible, las cuatro diputaciones forales se sitúan en cabeza, con más de 14.000 euros por habitante, que contrastan con los casi 9.000 de Extremadura y Andalucía, un dato económico que, en los tiempos que corren, bien merecería una serena reflexión política. LA ARRUGA ES BELLA E L Informe 2004 elaborado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) muestra un dibujo en tonos grises de una realidad social que merece un gran titular. Sólo uno de cada diez mayores recibe asistencia por parte de los servicios sociales, porcentaje que obliga a una serena reflexión: urge intensificar el esfuerzo de las distintas administraciones para poner en marcha, en condiciones, el futuro Sistema Nacional de Dependencia. Otro dato para el análisis: en dos años, el número de personas que superar los 65 años ha aumentado un 7,2 por ciento. A este ritmo, y en 2050, España será el segundo país más envejecido del mundo, tras Japón.