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64 MIÉRCOLES 13 7 2005 ABC FIRMAS EN ABC GUILLERMO SUÁREZ FERNÁNDEZ EX SENADOR NUEVO ZARPAZO DEL TERRORISMO ISLÁMICO A OCCIDENTE El terrorismo islámico, está apoyado, protegido, inspirado y financiado por países concretos... nen siendo demandadas desde hace demasiados años. No se debe continuar ofreciendo falsas esperanzas a la comunidad internacional, esta amenaza es de una enorme magnitud y, asimismo, requiere soluciones de grandes proporciones y sólidos compromisos. Consiguientemente, hay que acabar con esta imagen de indecisión e incertidumbre en la que Occidente se está moviendo y que, por ende, proyecta al terrorismo. No deben seguir los países occidentales debatiendo sobre el sexo de los ángeles y, con ello, ofrecerle al terrorismo toda una amalgama de recursos y que, con gran habilidad, saben utilizar tácticamente. Las sociedades de susodichos países, no deben permanecer ni un segundo más en la creencia de que caben otras soluciones que no sean la derrota del terror, porque con ello se da lugar a auténticos campos de cultivo como el que se había creado en España antes de que se produjera el atentado del 11- M. Las consecuencias son de sobra conocidas y, en definitiva, tremendamente peligrosas por cuanto alientan y alimentan las expectativas del fundamentalismo islámico. Estamos ante una auténtica guerra, declarada unilateralmente y no sujeta a normas convencionales, pero guerra al fin y al cabo. Por todo ello y a fin de que no se siga confundiendo donde están los verdaderos culpables del terror y enemigos reales, hora es ya de abrir cuantos debates y E N el día de hoy hemos vuelto a asistir a un nuevo zarpazo a Occidente y ante cuyas dramáticas consecuencias, además de expresar la solidaridad más absoluta con el pueblo inglés, del consiguiente rechazo y condena que tan depravada actitud merece, sería de desear y de hecho urge, que este macabro atentado propiciara un amplio encuentro entre los distintos mandatarios de aquellos países en verdad dispuestos a encontrar soluciones eficaces y eficientes, de cara a neutralizar como requiere lo que hoy es sin duda la principal amenaza contra la Humanidad. Aquí no cabe escudarse en aquello de que el terror no puede condicionar la política de país alguno, no. Hoy, aquí y ahora, hay que enviarle un mensaje contundente: no se va ha ceder ni un ápice en el combate y con todos los medios al alcance hasta derrotarlo En tal sentido y ya hace bastantes años, muchos advertíamos sobre la Nueva Era de grave riesgo que se abría para Occidente, habida cuenta de que ya era conocido por aquel entonces que se iban a incrementar los atentados contra quienes hemos sido unilateralmente convertidos por el fanatismo islámico en su princi- pal objetivo. En consecuencia, aquí no cabe demora alguna y, por ello, se deben activar cuantos mecanismos sean pertinentes a fin de afrontar en toda su dimensión esta cruel amenaza. Aquí no nos enfrentamos ante una cuadrilla de locos fanáticos, ni mucho menos. Es de sobra conocido que, el terrorismo islámico, está apoyado, protegido, inspirado y financiado por países concretos. De ahí que no quepa tibieza alguna. De otra parte a nadie se le escapa que, a quienes participan de semejantes prácticas, hay que hacerles ver y desde la más absoluta determinación que, el terrorismo como estrategia y como conducta, no tiene más esperanza que la de su derrota final. De no ser así, quienes lo integran, apoyan y sirven de él, continuarán venerando y considerando este cruel medio como un instrumento esencial para afianzar su imagen en el mundo y lograr sus objetivos. No se puede ni se debe continuar perdiendo el tiempo con ceremoniales o planteamientos filosóficos que, a lo único que conducen, es a dilatar la necesidad de adoptar y con la máxima urgencia, medidas concretas y capaces de acabar con esta amenaza. Y que, por cierto, vie- JOAQUÍN ALBAICÍN ESCRITOR DOS LIBROS SOBRE ALQUIMIA A veces se ha dicho que René Guénon desdeñaba el hermetismo o, en cualquier caso, esta doctrina cosmológica ocupaba un plano marginal en su obra. No sólo artículos como La tumba de Hermes limpian, fijan y dan esplendor a la ardua senda que conduce al Palacio Cerrado del Rey, sino que su ensayo La Gran Tríada desmiente la antedicha impresión. No obstante hallarnos, como se supondrá, ante un escrito gravitante sobre todo en torno a la tradición extremooriental, en él se detiene Guénon en muchas apreciaciones sobre la Ciencia del Trismegisto. Valgan a modo de ejemplo el capítulo Solve et coagula o el dedicado al simbolismo de la doble espiral... No son de extrañar esas paradas en tales predios, puesto que quien fuera reconocido por Eliade como el representante más prominente del esoterismo moderno estuvo en varias etapas de su vida en contacto con diversos amigos de la materia prima y del agua que no mo- ja las manos ya fueran verdaderos adeptos o meros sopladores de carbón con más o menos pretensiones: entre otros, Louis Cattiaux, a quien sus discípulos reconocían como heredero del linaje iniciático hermético que se creía extinguido con Nicolas Valois; Leon de Champrenaud, quien al parecer presenció una transmutación de plomo en plata filosófica realizada por Alphonse Jobert; o Assan Farid Dina, desde los muros de cuya casa- -hoy, hotel con encanto- -saludaban al visitante o huésped láminas del Tarot y otros motivos herméticos y cabalistas, y con cuya viuda viajó después a Egipto y Alsacia, descubriendo en las montañas de este último lugar pisadas que identificó como huellas de los estados superiores del Ser. De hecho, Guénon es citado a menudo como autoridad y referencia por Elémire Zolla en su magno tratado Alquimia, también en el catálogo de Paidós y que, lejos de constituir una introduc- ción a las bases teóricas y operativas del Arte Real, es una brillante hilazón de reflexiones y descubrimientos fruto de años de búsqueda en cangrejerías del Mar de la China, facultades de Rasayana, sinuosas callejuelas de Irán y Punjab, chozas del África Negra y laberintos renacentistas de su Italia natal, antaño receptáculos de un aura. Cuantos interesados en dragones verdes, perras Corascene y leones alados hemos leído los Evangelios, queremos descubrir un sentido alquímico a las Bodas de Caná y ver, en la Piedra sobre la que se edificará la Iglesia, la Piedra Filosofal. Zolla no sólo invita a una sugestiva y prometedora lectura del Padrenuestro como plegaria alquímica, sino que desenrolla la madeja de su discurso a partir, podría decirse, de una pregunta muy inteligente. Jesús vivió y predicó en tiempos en que prácticamente todos los oficios eran iniciáticos. Así pues, se pregunta: ¿cómo interpretarían sus parábolas y enseñanzas los metalúrgicos y orfebres, habituados a reconocer y saborear procesos espirituales en las fusiones y solidificaciones de metales humeantes en sus yunques y hornos? ¿No entenderían, quizá, mejor que nadie a aquellos primeros cristianos cuyos cabellos aún flameaban durante sus ritos iniciáticos? a los distintos niveles que la amenaza demanda, sean precisos. Por supuesto y para comenzar, la primera al más alto nivel y con la participación de todos cuantos países occidentales y no manifiesten inequívocamente su condena a la violencia terrorista. Ante esta cruel amenaza, no cabe anteponer intereses económicos ni de ninguna otra naturaleza, aquí ningún país está libre de la misma y, visto lo visto, todos los esfuerzos y acuerdos deben ir orientados a acabar con tanta muerte inocente e inútil. Asimismo y a juzgar por lo que hemos podido observar en la encomiable actitud de los ciudadanos ingleses y sus representantes políticos, no cabe la menor duda que en ella puede encontrarse el referente ideal para comenzar a dar pasos más firmes, serios y decididos en este terreno. Como es natural, en la actitud inglesa no se ha llegado a dar ninguna de las lamentables y reprobables conductas de manipulación y oportunismo político, ni de confusión social, que se dieron en España. Es, a todas luces, un ejemplo de madurez que debe servir de precedente y de estímulo para que, los españoles, nunca más vuelvan a precipitarse por dura que pueda parecer la situación, porque se le estará ayudando aunque sea sin pretenderlo al terrorismo. Ante un atentado y cualesquiera que sean sus autores, sólo cabe plegar filas en torno al Gobierno de turno, tal y como tan ejemplarmente han hecho en esa gran Nación. Incluso es de esperar que, ante ello, los españoles le exijan al presidente de Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, que sea capaz de actuar con la dignidad del presidente Blair- -del que tiene mucho que aprender. Empezando a este respecto, por actuar con la firmeza que requiere todo terrorismo, incluido el de ETA. Basta ya de chalaneos cuyo único resultado no es otro que alimentar y multiplicar la amenaza terrorista en España, y animar a otros terrorismos externos aun más peligrosos. Por último y sin duda alguna, el coste de la violencia terrorista ha sido estremecedor, pero aun lo puede ser más llegado el momento. Así es, que no se le debe consentir que se siga creciendo al amparo de la indecisión occidental y del respaldo de los estados que lo alientan y alimentan. Si no se le combate con la crudeza que requiere, puede llegar el momento en el que las consecuencias puedan ser extremadamente devastadoras. Nos encontramos ante un auténtico ejército con un fuerte respaldo político y social, y al que como tal hay que combatir. No se debe actuar como si nos enfrentáramos a simples delincuentes comunes, sino ante algo infinitamente más peligroso y que actúa con una hábil estrategia militar y psicológica. Baste ver como utilizan todas cuantas justificaciones mejor sirven a sus objetivos en sus ataques a la población civil a fin de doblegar su voluntad y, a través de ella, a sus representantes políticos. Lo que y a la vista de ello, hace necesaria la utilización de cuantos medios dispone Occidente y a todos los niveles, jurídico, político, diplomático, policial, militar... de forma perfectamente coordinada y sincronizada. Nadie en su sano juicio, puede llegar a pensar que esta amenaza es posible afrontarla desde cada país, simple y llanamente, porque esto sería un suicidio.