Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 13 7 2005 Espectáculos 63 Carlos do Carmo: El fado necesita un revulsivo como Paco de Lucía en el flamenco El gran caballero de la canción portuguesa actúa hoy en los Jardines de Sabatini han estado mucho tiempo de espaldas; las dos hemos estado bajo dictaduras, y se necesitan varias generaciones para superarlo JULIO BRAVO MADRID. Habla Carlos do Carmo un español impecable, como el aspecto que presenta en escena este caballero del fado, una de las leyendas de la música portuguesa que reconoce que lo suyo no ha sido nunca el marketing y por eso no se ha desarrollado su carrera internacional. Hace casi una década que no actúa en Madrid, y hoy se volverá a encontrar en los Jardines de Sabatini, dentro de los Veranos de la Villa, con un público ante quien se siente, asegura, muy a gusto, que me conoce y que me ha arropado siempre Reconoce Carlos do Carmo que falta comunicación entre España y Portugal, y creo que tiene que ver con el hecho de haber estado las dos sometidas a dictaduras, y éstas no hacen ningún bien a los pueblos. Se necesitan varias generaciones para superarlas. España y Portugal hemos estado mucho tiempo de espaldas una a otra, pero las cob España y Portugal sas mejoran. A los portugueses nos gustan España y los españoles, pero no conocemos su cultura, su música... Carlos do Carmo- -admirador de Sinatra, Brassens o Jacques Brel, al que se refiere como el maestro de mi vida -lleva más de treinta años en escena. Durante estas tres décadas ha paseado el fado por todo el mundo- no me parece que mi camino esté fuera de él y ahora pondrá su experiencia y su sabiduría al servicio de Carlos Saura. Me pidió que fuera su consejero en su película Fado un proyecto que me parece extraordinario porque es una mirada de fuera hacia adentro, y además la mirada de un creador que ha demostrado sobradamente su talento Cree el cantante que la música portuguesa y la española tienen un enemigo común en la música estadounidense- -en los productos musicales que vienen de allí, concreta- La radio portuguesa no emite nuestra música; es una vergüenza. Y, tristemente, los jóvenes de mi país no conocen nuestra música y no le tienen cariño ¿Quizás necesite un revulsivo como el que ha tenido el flamenco, poseedor hoy en día de una proyección que no tenía hace treinta años? Hay que reconocer que el flamenco puro y duro es muy bonito, pero la proyección internacional que Carlos do Carmo, en un concierto reciente ha tenido el flamenco viene de la fusión del trabajo que desarrollaron músicos como, sobre todo, Paco de Lucía. Me gustaría que ocurriera con el fado. Ojalá tuviéramos un Paco de Lucía No es pesimista Carlos do Carmo. Confía en el futuro porque en los últi- ABC mos diez años están apareciendo jóvenes músicos y jóvenes cantantes que tienen mucha calidad. Ahora tienen que adquirir experiencia porque el fado es una música que requiere conocimiento. Pero hay una generación que está muy dispuesta a aprender y evolucionar El Barbero de Sevilla pone el punto divertido en Aix- en- Provence JUAN ANTONIO LLORENTE AIX- EN- PROVENCE. Si lo que quería demostrar Lissner con esta nueva producción de El Barbero de Sevilla -la tercera creación absoluta de esta edición- -es que esta se puede poner en pie un espectáculo de categoría por cuatro pesetas- -perdón, euros- que la cantera de rossinianos se mantiene viva, y que la ópera escrita sobre el libreto de Cesare Sterbini basándose en Beaumarchais es capaz de levantar el ánimo a la audiencia, los requisitos de partida están sobradamente cumplidos. De hacerlo posible se ha encargado el tándem formado por el director musical Daniele Gatti y el director escénico David Radock, dos caras nuevas en este festival que han caído con buen pie. Ni uno ni otro se han propuesto descubrir al Rossini serio que trasciende a la partitura, sino potenciar la ligereza de esta ópera, que con justicia encabezaría el apartado de bufas del compositor. Para eso existen otros foros especializados. Como el Festival de Pesaro, donde Gatti recupera este mismo título el 10 de agosto al frente de la ELISABETH CARECCHIO Una escena de El barbero de Sevilla en Aix- en- Provence Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia, con la que aquí calienta motores. El principal reto para Radock consistía en llenar el escenario no convencional del Grand Saint Jean, un deslumbrante chateau de la rica campiña provenzal a pocos kilómetros de Aix, con capacidad para 1.200 espectadores. El espacio de mayor aforo del Festival, donde se programarán las obras con más tirón popular, como El amor de las tres naranjas del pasado verano (una coproducción con el Teatro Real de Madrid, donde se podrá ver en la temporada 2006- 2007) La escenografía propuesta por el checo Radock se reduce a cinco paneles móviles, reproducciones fotográficas de fragmentos del propio chateau que, al moverse, cambian la distribución de la escena, donde el coro y el ballet, con trajes de Ivan Theimer, evocan a los personajes de la commedia dell arte integrando una disciplinada masa al servicio del montaje y del elenco central. Éste era una auténtica babel al servicio de Rossini presidida por nombres italianos: el barítono Roberto Accur- so, defendiendo con justeza el papel de Fiorello; la soprano Giovanna Donadini, sacando adelante con una gran frescura el de Berta; el bajo Alex Exposito, que bordó con buen saber un divertido don Basilio, y el tenor Luigi Petroni que, como Almaviva, fue quien más insatisfacción produjo en parte de la audiencia, que lo abucheó. El resto del reparto principal fue una caja de sorpresas por procedencias y quehaceres. Empezando por el barítono- bajo estadounidense John del Carlo, asiduo del Met neoyorkino, que dibujó un perfecto don Bartolo; y terminando por dos suecos que, a pesar de los problemas de fraseo, consiguieron los laureles de la noche: la soprano Camilla Tilling, con bonita voz, algo pequeña, a falta de depurar los ornamentos para redondear el personaje, y Peter Mattei, que se ha vuelto a llevar el gato al agua con un Figaro lleno de vida y frescura que conquistó definitivamente al respetable. Un solo consejo a los regidores: pongan un fieltro a las puertas que centran los cinco módulos. Aunque Rossini fuese un innovador, en sus partituras no aparece escrita en el apartado de la percusión ninguna llamada al contínuo traqueteo del abrir y cerrar que requiere una acción tan vital. Y el público se lo puede acabar creyendo.