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ABC MIÉRCOLES 13 7 2005 51 Un 70 por ciento de España sufrirá esta semana episodios de temperaturas extremas La ley prevé un Comité de Bioética nombrado por el Parlamento Los borradores de la futura ley de Investigación Biomédica establecen la creación de un comité de bioética independiente ajeno a los intereses de cada Gobierno, similar al modelo del Reino Unido. La idea es que el Comité de Bioética Nacional sea nombrado por el Parlamento y pueda asesorar al Gobierno de turno en cualquier materia científica, como los productos transgénicos o los problemas medioambientales, por ejemplo. Este órgano tendría un papel fundamental en el desarrollo de la ley de Investigación Biomédica, al supervisar cuestiones cruciales, como los proyectos de investigación con células madre o algunos ensayos clínicos con determinados medicamentos, que pueden violar argumentaciones éticas. El Comité de Bioética Nacional estaría constituido por personalidades científicas propuestas por los grupos parlamentarios de la misma forma que otros órganos consultivos del Ejecutivo. Malestar en el CSIC por la restrictiva subida salarial aprobada por el Gobierno Personal técnico muy cualificado no podrá recibir el complemento retributivo b Afectados por esta medida se manifestaron ayer ante la sede del CSIC para reclamar que la equiparación con las universidades sea para todo el personal A. A. C. V. M. O. MADRID. El proceso de homologación salarial de los investigadores y del personal de apoyo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con la Universidad ha provocado una fuerte polémica en el seno del mayor organismo público de investigación del país, que vive uno de sus momentos más convulsos desde 1990. El pasado 30 de junio, al término de una asamblea de trabajadores del CSIC, asistentes a esa reunión subieron hasta el despacho del presidente de esta institución, Carlos MartínezAlonso, para exigir su dimisión. Ayer, durante la entrega anual de los premios con los que el CSIC reconoce la labor de sus científicos, los sindicatos CC. OO. USO, ASI y CSIF llevaron a cabo una protesta silenciosa al comienzo y al final del acto, en presencia del secretario de Estado de Universidades e Investigación, Salvador Ordóñez, que se acercó a ellos y les prometió que hablaría con todos más adelante. Tenemos una situación heredada difícil e intentamos cumplir acciones como podemos, pero hacer todo a la vez es imposible afirmó Ordoñez. regulará en la próxima normativa. Los científicos están encontrando a estas células nuevas posibilidades que ya permiten dudar si realmente la manipulación de las células madre adultas está libre de cualquier duda ética. Por ejemplo, ya es posible crear gametos sexuales a partir de una célula madre obtenida de la médula ósea de un paciente. Si se lograra crear espermatozoides y óvulos en el laboratorio a partir de estas células y se fusionaran, también se podría crear un embrión. Protección de datos genéticos. La ley dará respuesta a una necesidad evidente a medida que avanza la investigación genética. Ninguna norma actual, salvo la ley de protección de datos, regula esta información potencialmente tan valiosa, y no es suficiente. Se considera que la correcta protección de los datos genéticos es una condición previa para garantizar el respeto del principio de igualdad. Todos los instrumentos internacionales recientemente acordados prohíben cualquier discriminación basada en datos genéticos e intentan garantizar la privacidad de tal información. Derechos esenciales como el derecho a la salud, al trabajo, a la integridad personal o a la intimidad (incluso la familiar) dependen de la seguridad de que ningún dato genético se revele a terceros, porque podría utilizarse para estigmatizar a la persona interesada. Incluso las compañías de seguros podrían penalizar a pacientes con un potencial riesgo de desarrollar una enfermedad. El presidente del CSIC, Carlos Martínez (izquierda) y el secretario de CHEMA BARROSO Estado de Universidades, Salvador Ordóñez, dialogaron ayer con los manifestantes nía siendo denunciado desde hace años. En 2003, el entonces presidente del CSIC, Rolf Tarrach, presentó al Gobierno su renuncia por la imposibilidad de encontrar una solución a las pérdidas de ingresos (entre el 7 y el 10 por ciento) de los investigadores de este organismo público respecto a los que trabajan en las universidades. El conflicto entró en vías de solución cuando el sucesor en ese cargo, Emilio Lora Tamayo, presentó una propuesta para el personal investigador y el resto de funcionarios. El coste de esa medida de mejora salarial ascendía en 2005 a 7.700.000 euros para los investigadores, y a 3.200.000 euros para el resto del personal. A mediados del pasado año, con el cambio de Gobierno, se produjo el relevo en la presidencia del CSIC, que pasó a ser ocupado por el inmunólogo Carlos Martínez. Más de un año después, la alternativa del actual equipo acaba de ser aprobada por el Consejo de Ministros con una partida económicamente inferior y sólo destinada a los investigadores, lo que ha provocado el malestar del personal de apoyo que trabaja en los 116 institutos científicos del CSIC que están repartidos por todo el territorio español. Entre buena parte de los investigadores, según pudo saber ABC, la fórmula adoptada tampoco ha causado satisfacción, porque una parte de la cuantía que recibirán dependerá de una evaluación de la calidad de la ciencia que producen sus respectivos institutos, una medida de muy difícil aplicación debido a la diversidad de centros. Esta evaluación comenzará con los institutos de Biología y Biomedicina. Esta semana, los directores de esos centros tienen que hacer una exposición de media hora ante un panel internacional de expertos sobre bases que algunos consideran poco claras, en cuanto al objeto y los contenidos. Propuesta a la baja El detonante de esta protesta protagonizada por decenas de personas fue la solución aprobada por el Consejo de Ministros el pasado viernes, una partida de cinco millones de euros para dotar a los investigadores de un complemento retributivo al que se ha llamado componente de excelencia científica Según los sindicatos, esa alternativa es tardía y restrictiva para el personal científico, mientras que sólo se ofrecen promesas sin cantidades ni plazos para el resto del personal incluidos muchos técnicos altamente especializados cuyo trabajo es clave para las investigaciones. El responsable de Política Científica de CC. OO. Emilio Criado, pidió ayer una mesa de diálogo entre investigadores y Gobierno para equiparar los sueldos de los 7.500 trabajadores del CSIC con los de los investigadores de universidades algo que debería hacerse con independencia de algún tipo de evaluación como quiere el Gobierno. La equiparación salarial del personal con las universidades es un problema enquistado en el CSIC, que ve- Ordóñez: Tenemos una situación heredada difícil e intentamos cumplir acciones como podemos