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ABC MIÉRCOLES 13 7 2005 Madrid 41 Los seis finalistas Maqueta del 73737 Proyecto 73737 De Frechilla y López- Peláez Arquitectos. En esta maqueta lo primero que llama la atención son las formas circulares de los distintos edificios, con patios en el interior. El Campus cuenta con amplias áreas despejadas, zonas verdes y espacios abiertos. Edificios de distintas alturas, pero ninguno sobrepasa el límite impuesto de los seis pisos. Proyecto El Valle prohibido De los arquitectos Ignacio Borrego, Néstor Montenegro y Lina Toro. En esta maqueta están muy diferenciadas las dos manzanas del Campus, cada una con edificios rectangulares de lado a lado de distinta longitud. La conexión se realiza principalmente por el subsuelo, a diferentes alturas. Proyecto Diké De los arquitectos Manuel de las Casas, Eduardo Mangada, Iciar de las Casas, Sergio de las Casas y Juan Mcnicholl. Es seguramente más clásico que el resto, pero también mucho más elegante. Sus autores han querido jugar con las luces y las sombras, con amplias zonas verdes y abiertas y una mayor sensación de espacio. El consejero Prada presentó las maquetas, junto al vicedecano de los arquitectos y el director de Modernización de la Justicia ABC Cinco proyectos madrileños y uno catalán se disputan hoy el Campus de la Justicia Las maquetas finalistas muestran el carácter vanguardista de la Ciudad b El jurado se reunirá hoy para decidir cómo será el mayor complejo judicial de España, que se construirá en el Parque de Valdebebas a partir de agosto MARIANO CALLEJA MADRID. Las maquetas de los seis proyectos que han llegado a la final del concurso internacional de ideas para construir el Campus de la Justicia de Madrid no dejan indiferente a nadie, aunque luego cada cual tiene su opinión y sus favoritas, incluido el consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada, quien se guardó mucho de señalar con el dedo ninguna de ellas. Sí destacó el carácter vanguardista de todos los proyectos, realizados por cinco estudios de arquitectos madrileños y otro catalán. El jurado del concurso se reunió ayer por la tarde y volverá a hacerlo hoy para elegir al ganador, que se llevará un premio de 420.000 euros. El jueves se desvelará el nombre del agraciado y a partir de ahí comenzará a trabajarse para que la Ciudad de la Justicia sea una realidad en el Parque de Valdebebas en el año 2011. Está previsto que las obras se inicien el 3 de agosto, con los movimientos de tierras, aunque el primer edificio no empezará a construirse hasta principios de 2006. Ahora habrá que convocar nuevos concursos para los inmuebles de cada jurisdicción, que deberán respetar las líneas generales del Master plan del proyecto ganador. Las maquetas de la Ciudad de la Justicia tienen varios puntos en común. El Campus unificará sobre dos parcelas de 202.000 metros cuadrados de superficie un total de 19 sedes judiciales que ahora mismo están dispersas por todo Madrid. Además, los edificios no podrán sobrepasar los seis pisos de altura. Los proyectos incluyen cerca de 5.000 plazas de aparcamiento, que no estarán bajo los edificios del Campus como medida de seguridad, según explicó Prada cuando se anunció el nombre de los finalistas. Intercambiador de transportes Junto a la Ciudad de la Justicia se ha reservado otro espacio para el futuro intercambiador de transportes, cuyo diseño ya no corresponde a estos arquitectos finalistas. La buena localización y las excelentes comunicaciones fueron las bazas principales para elegir Valdebebas como sede del futuro complejo judicial, el mayor de sus características de España y uno de los más grandes de Europa. Atrás quedaron otras posibilidades, como la Plaza La Ciudad unificará en dos parcelas un total de 19 sedes judiciales dispersas por todo Madrid El acceso a Valdebebas podrá hacerse por coche, Cercanías, Metro o autobús, a través de nuevas líneas de Castilla, las cocheras de Metro, la operación Chamartín, Campamento y Carabanchel, que se han ido barajando desde hace una década. Por fin, en diciembre de 2004, Prada convocó el concurso de ideas, que esta semana llega a su punto culminante. El acceso al Campus estará garantizado por Cercanías de Renfe (el que llegue al aeropuerto tendrá una parada en el intercambiador) en coche (por varias autovías, y a unos cinco o diez minutos de Plaza de Castilla) en autobús (con varias líneas) y en Metro (tras la prolongación de algunas líneas ya existentes) A partir de ahí, las seis maquetas finalistas simulan un Campus de un kilómetro de longitud, dividido en dos manzanas: la primera de unos 200 metros de ancho, y la segunda, de unos 250. En los proyectos está estudiado también el transporte interno para que los ciudadanos no tengan que recorrer a pie ese kilómetro desde el intercambiador de transportes, por ejemplo, hasta el edificio que se encuentre en el otro extremo. Además, las medidas de seguridad se han cuidado con especial atención, así como la conexión de los distintos edificios. Las diferencias entre todas las maquetas, así a primera vista, se encuentran en la forma de los edificios: circulares, cuadrados con patios interiores, alargados... y en la distribución de los espacios y los servicios. Una es más clásica, otra simula una gran ciudad repleta de edificios con agobio incluido, y otra rompe con todas las reglas con formas casi imposibles. Los expertos tienen hoy la palabra y la decisión. Maqueta del Nexus VI Proyecto Nexus VI De Carlos Luis Infantes García. Es el estudio de arquitectos catalán, que compite con los otros cinco madrileños. A distintas alturas, una amplia avenida separa en dos el Campus. La interconexión es uno de sus puntos fuertes. Los cubos culminan los edificios, distribuidos con orden y de forma paralela. Las zonas de servicios están especialmente cuidadas. Proyecto 0777 De Cristina Díaz Moreno y Efrén García Grinda. La maqueta que se presentó ayer descubre una miniurbe trasladada a la Ciudad de la Justicia, con múltiples edificios muy cercanos y funcionales y un aprovechamiento al máximo de los espacios. Proyecto Spitzig De Eduardo Pesquera González y Jesús Ulargui Agurruza. Es quizás el más rompedor, con nuevos conceptos arquitectónicos. Sus formas son casi imposibles, sin guardar, en apariencia, ninguna regla tradicional ni en los edificios ni los espacios. Los inmuebles son de mayores dimensiones que en otras maquetas y la comunicación subterránea está muy cuidada.