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34 Internacional MIÉRCOLES 13 7 2005 ABC El Dennis se cobra al menos 86 víctimas, entre muertos y desaparecidos b El huracán, que ha devastado Karl Rove, de infalible gurú político a incómodo lastre para el presidente Bush La Casa Blanca enmudece ante las embarazosas contradicciones del caso b Se multiplican las exigencias de amplias zonas de Cuba, Haití, Jamaica y las costas de Florida y Alabama, será relevado en unos días por otro ciclón, el Emily ABC PUERTO PRÍNCIPE. El número de víctimas tras el paso del huracán Dennis por el Caribe y la costa sureste de los Estados Unidos aumentó ayer a 86, entre muertos y desaparecidos, mientras prosiguen las tareas de evaluación de los daños causados por el ciclón. La cifra oficial de fallecidos se elevaría a no menos de 65 personas, mientras que serían 21 las desaparecidas. Los recuentos de los servicios de emergencia se disparaban en las últimas horas. En Haití, la Dirección de Protección Civil elevó a un mínimo de 45 el número de muertos y a 16 el de desaparecidos tras el paso del Dennis el primer gran huracán de la temporada, que habría provocado también 22 heridos. En la isla de Cuba, desde donde el presidente Fidel Castro rechazó cualquier tipo de ayuda humanitaria procedente de los Estados Unidos, el balance oficial cifraba anoche los fallecidos en al menos 16 personas. cese contra el arquitecto de las últimas victorias conservadoras al crecer las evidencias en el escándalo sobre una espía de la CIA PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Una espía al descubierto por una supuesta vendetta gubernamental, una periodista entre rejas por negarse a testificar en una investigación penal sobre sus fuentes confidenciales y un legendario gurú electoral convertido en un lastre político cada vez más pesado para la Casa Blanca. La enrevesada y fascinante saga que vive estos días Washington supera con creces la imaginación de cualquier novela de playa. Sobre todo al haber quedado esta semana en evidencia que Karl Rove, el arquitecto de las últimas victorias conservadoras en EE. UU. habría tenido un papel destacado a la hora de exponer la identidad de la agente Valerie Plame, casada con el embajador Joseph Wilson, hipercrítico del empeño en usar la fuerza contra Irak. El escándalo, impulsado la semana por la encarcelación de la periodista del New York Times Judith Miller por negarse a cooperar con la investigación en curso para determinar quién traicionó el secreto de Valerie Plame, se ha acelerado esta semana al revelarse un correo electrónico del periodista Matthew Cooper, enviado el pasado julio del 2003 a sus jefes en la revista Time. El mensaje identifica a Karl Rove como fuente confidencial que cuestionó la integridad del embajador Wilson, presentándole como un enchufado de su esposa dedicada en la CIA a cuestiones de armas no convencionales. Grave delito federal Robert Luskin, el abogado contratado por Karl Rove ante la posibilidad de ser acusado en el futuro con un grave delito federal, ya ha empezado a realizar una defensa semántica de su cliente que recuerda bastante a las filigranas de Bill Clinton durante el caso Lewinsky. El letrado, para evitar el peligro de que el fiscal del caso establez- Rove habría jugado un papel destacado a la hora de divulgar la identidad de la agente de la CIA Valerie Plame ca premeditación y malicia, ha recalcado que Rove no mencionó en ningún momento el nombre a Valerie Plame y nunca tuvo la intención de revelar su identidad como agente de la CIA. Los opositores de la Administración Bush han aprovechado para exigir el cese de Karl Rove, bestia negra del Partido Demócrata que tras los comicios presidenciales de noviembre fue ascendido a subjefe de gabinete de la Casa Blanca con amplias responsabilidades. Al vislumbrar este nuevo punto débil en el blindaje de la Administración Bush que tantas ofensivas políticas ha logrado superar hasta el momento, los demócratas han reavivado sus ataques argumentando que Rove es el símbolo de un gobierno que ha puesto por delante el oportunismo político y la lealtad partidista frente a decisivas cuestiones de seguridad nacional. Durante los dos últimos días, la Casa Blanca ha enmudecido ante sus propias contradicciones y desmentidos sobre la implicación de Rove. Laberinto que se complica al recordarse que cuando trascendió el asunto Valerie, el propio presidente Bush no dudó en declararse deseoso de llegar hasta el fondo de esa indiscreción y partidario de castigar a la fuente responsable. Ocho muertos en EE. UU. El resto de las víctimas mortales pertenecían a los Estados Unidos, con 8 fallecidos- -7 en Florida y uno en Georgia- y a Jamaica, con otro, según las estimaciones oficiales. En Haití, el país más pobre del continente americano, cuya deforestación masiva en la mayor parte de su territorio multiplicó los efectos devastadores del ciclón, el paso del Dennis provocó además la destrucción de más de 600 viviendas y daños en otro millar de casas, disparándose la cifra de damnificados hasta superar las 15.000 personas. Las zonas afectadas por el Dennis no conocerán apenas jornadas de alivio humano y de reparación de daños, puesto que Haití, Jamaica, Cuba y las costas de Florida y Alabama se preparan ya para afrontar en los próximos días el azote del Emily una nueva tormenta tropical que se fortalece en el Atlántico central y que se prevé que se transforme también en huracán. Estos fenómenos atmosféricos suelen causar efectos muy destructivos durante esta época del año en las islas caribeñas. Una vez que tocan las costas continentales y penetran en su interior, pierden fuerza rápidamente, pasando a la categoría de tormentas y desapareciendo en apenas 48 horas. Violentos disturbios en Belfast entre católicos y policías AFP AP BELFAST. Más de 60 personas resultaron heridas anoche en los violentos enfrentamientos en que degeneró una marcha protestante que bordeó un barrio católico del norte de Belfast, la capital del Ulster, informó la Policía. Varias granadas de fabricación artesanal fueron lanzadas por la multitud de católicos amotinados contra la marcha, así como algunos cócteles molotov, numerosos adoquines y docenas de botellas. La Policía respondió disparando balas de plástico y con cañones de agua para intentar dispersar a los católicos que atacaban el paso de una marcha de los miembros de la Orden de Orange, al borde del bastión católico de Ardoyne. En la imagen, agentes antidisturbios de la Policía de Irlanda del Norte evacuan a uno de sus compañeros, herido en la refriega.