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ABC MIÉRCOLES 13 7 2005 23 Dos muertos en Israel en el primer atentado suicida palestino desde la declaración de una tregua en febrero Los juicios de El Aaiún contra independentistas dictan penas de entre 2 y 8 años para doce saharauis Los agentes españoles destacados en Londres colaboran con las unidades de enlace británicas en analizar las enseñanzas derivadas de la investigación del 11- M en Madrid El trabajo policial, codo con codo POR ÍÑIGO GURRUCHAGA. CORRESPONSAL REUTERS Policía ha reunido con dificultad, dado que todos los objetos hallados estaban destrozados, permitieron lanzar ayer una rápida operación. A las 6.30 horas unidades antiterroristas de Scotland Yard llegaron al área de Burley, un barrio a las afueras de Leeds. Después de registrar seis casas, se evacuó a unos quinientos residentes del suburbio y de las zonas adyacentes de Beeston y Holbeck. En la operación participó el Ejército, que procedió a una explosión controlada en una de las casas registradas, la que contenía explosivos. A partir del material encontrado, la Policía localizó un coche en el aparcamiento de la estación de Luton, que fue desalojada. Se cortó el tráfico ferroviario y se realizaron cuatro explosiones controladas. Un segundo coche relacionado con el atentado fue localizado anoche en Leihton Buzzard. LONDRES. Es duro ver a tus compañeros del servicio de Seguridad trabajando día y noche sin tener idea de por dónde había llegado esta barbaridad dice un policía español que ha participado en la coordinación de las dos fuerzas en la investigación de los atentados del pasado jueves. Detrás quedan largas reuniones de trabajo de miembros de las fuerzas de seguridad españolas, que participaron en la investigación del 11- M, con la Policía Metropolitana de Londres, o con la Inteligencia británica, que han dedicado especial atención a lo que decían sus colegas de Madrid. El interés prioritario de los investigadores británicos era conocer los detalles concretos de la ejecución del 11- M. ¿Dónde pusieron las bombas en los trenes? ¿Cómo entraron y salieron? ¿Dónde se escondieron? ¿Planeaban la continuidad de una campaña de atentados? ¿Qué cosas se pasaron por alto en Madrid y se han conocido sólo con la perspectiva del tiempo? Los policías españoles y británicos señalaban, en este aspecto, el problema fundamental, que Stella Remington, la primera mujer que dirigió el MI 5, destacaba cuando se trata de evaluar indicios: A menudo tienes los datos necesarios para evitar el crimen, pero no sabes dónde los tienes Policías británicos armados rodean una casa en Leeds, al norte de Londres REUTERS Mientras la Policía confirmaba ayer que los atentados de Londres fueron perpetrados por cuatro terroristas suicidas, los expertos españoles subrayaban las diferencias entre el 11- M y el 7- J. ¿Servían las lecciones de Madrid? En el Cuartel General de Comunicaciones (GCHQ) el centro de intercepción de mensajes del espionaje británico, querían saber lo que se había logrado en España con la interceptación de teléfonos móviles. La respuesta era simple: nada. Porque los autores del 11- M no se comunicaban por móviles, sino desde cabinas telefónicas y en encuentros personales. Las únicas llamadas con móviles las realizaron a sus familias, amigos y correligionarios desde el piso de Leganés, antes de morir. Entre aquellas llamadas, algunas tenían como destino el Reino Unido. ¿No siguieron esa pista los británicos? ¿No estudiaron con detenimiento la experiencia de Madrid? Por supuesto es la respuesta. A la que se añade siempre: El problema es encontrar en el momento ese papel Los agentes españoles perciben como mal informadas las acusaciones de ineficacia a los servicios británicos por su tardanza en identificar al comando. En Londres no tenían las pistas inmediatas de una mochila y una tarjeta de móvil, o de una furgoneta para la persecución en caliente El explosivo utilizado A las cuatro horas, en España se conocía el tipo de explosivo, pero en Londres las bombas no llevaban metralla, que deja trazas del explosivo utilizado. No había rastros. De ahí la hipótesis inicial de que se trataba de explosivos militares. Y había que encontrar indicios en vagones destrozados en el subsuelo, entre un amasijo de restos rodeados de aire tóxico, en lugares del crimen revueltos por los viajeros que huyeron y por los servicios de emergencia antes de que llegaran los forenses. Hay mucha información basura circulando en la prensa, retratos de sospechosos y de viejas tramas, sobre tal o cual cerebro... De eso no hay nada, se lee bien pero es ficción dicen los agentes españoles en Londres. Hallar las conexiones Los españoles confirmaban esa teoría. La Unidad Central de Estupefacientes tenía datos sobre la trama asturiana de los explosivos, pero no hubo conexión entre las actividades de unos traficantes de droga y el terrorismo. No era hachís, era dinamita. Un agente español explicaba: Les hemos dicho desde el primer momento que no les íbamos a preguntar nada, que no les íbamos a molestar. Nos basamos en la experiencia de Madrid, cuando fuimos agobiados por llamadas y peticiones de otros servicios