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ABC MIÉRCOLES 13 7 2005 Opinión 7 indemnización se reduce a veinte días en despidos por causas objetivas, lo que sucede en las menos de las ocasiones) El distinto grado de protección derivado de esas diferencias en el coste del despido introduce una fuerte rigidez que, a su vez, se manifiesta en uno de los rasgos distintivos del mercado de trabajo español: la elevada tasa de temporalidad, muy superior a las de nuestro entorno. Una tasa excesiva, incluso si tenemos en cuenta la importante presencia en la economía española de actividades productivas de carácter temporal o estacional. La inclinación que las empresas españolas han mostrado hacia el contrato temporal no se debe al mero capricho, ni a aviesas intenciones, sino que es el resultado lógico de una normativa que establece para los contratos indefinidos unas condiciones de terminación excesivamente rígidas y costosas. De hecho, si esas condiciones fueran menos gravosas, el empresario siempre preferiría la contratación indefinida. En efecto, la contratación temporal reduce el crecimiento de la productividad y desincentiva la inversión en capital humano. Sobre los perjudiciales efectos del exceso de temporalidad hay un consenso general. Las diferencias aparecen cuando se realizan propuestas para solucionar el problema. En este sentido, debe señalarse con claridad que las medidas de penalización de la contratación temporal (ya sea incrementar sus costes de despido o sancionar a las empresas que recurran a él) sólo conducirían a una menor creación de empleo. En un país con una aún elevada tasa de desempleo no parece que esa alternativa sea aconsejable. LA ESPUMA DE LOS DÍAS INGLESES ESTOICOS A política desafía la lógica más elemental. Irrita sin remedio a los amantes de la geometría. Sobran los ejemplos. Aquí y ahora, nuestra izquierda (multicultural y tolerante) sólo quiere escuchar que los autores de casi todo son terroristas islámicos. La derecha, mientras llegan tiempos mejores, se encomienda a Tony Blair, a Alfonso Guerra y al propio Frente Polisario. A los socialistas, en cambio, les disgusta el líder laborista, les incomoda el antiguo vicepresidente y prefieren la teocracia marroquí a sus antiguos protegidos de la edad juvenil. No hay que extrañarse: los verdes alemanes defienden sin pudor al complejo militar- indusBENIGNO trial a la vez que veteraPENDÁS nos trotskistas engrosan las filas de los neocons Lógica, pues, bajo mínimos. Tampoco las palabras ayudan. Bush, como es notorio, es un republicano Pero también lo son los votantes de Esquerra y el mismo Zapatero siembra la confusión por culpa de su extraña afición a la filosofía ingrávida de Pettit. Es bien sabido que, para los europeos, Hayek es el prototipo del liberalismo; para los americanos, un liberal es Rawls, típico socialdemócrata intervencionista. Mal territorio éste, en efecto, para quienes necesitan certeza y seguridad absolutas frente al flujo errático de la vida. Toca discutir estos días sobre la reacción de los británicos estoica dice su primer ministro) ante el 7- J y comparar con el 11- M. Ya se sabe que no somos ingleses, pero la diferencia sorprende incluso a los más precavidos. Tome nota cada cual en cuanto le concierne. Pero la diferencia sustancial reside, creo, en el fondo y no en las formas. El 11- M saca de quicio a la sociedad española porque provoca algo más que un cambio de gobierno. Puede, si se consuma, debilitar la arquitectura constitucional y destruir instituciones sociales básicas. El cambio abrió la puerta a concesiones inaceptables al nacionalismo desleal y a los partidos antisistema. Por eso nadie quiere ni puede olvidar aquellos días trágicos y sus secuelas. El Reino Unido no va a alterar ni un milímetro su trayectoria después de la masacre. Gobiernen los laboristas o los conservadores, está garantizada su forma de vida la frase más abstracta que puede pronunciar un británico, en este caso la propia Reina. Sobre identidades telúricas y destinos en lo universal ya nos ocupamos los demás, sobre todo esos reaccionarios imbuidos de historicismo que pasan por ser progresistas cuando son sencillamente contrarios a esa España que significa- -hoy día- -libertades y Constitución. En cuanto al metro de Londres, dejemos a cada uno que reaccione a su manera. Un joven lleno de buena intención preguntaba a sir John Elliot acerca del futuro de la cultura universal. Respuesta: siendo inglés, me resulta imposible pensar en esas categorías tan enormes L Es necesaria una reforma laboral que agilice la entrada y la salida en el mercado de trabajo, revise el modelo de negociación colectiva y reduzca la rigidez de las figuras contractuales Por todo ello, desde el Círculo de Empresarios defendemos desde hace tiempo, como medio eficaz para la creación de empleo estable y productivo, el establecimiento de una única figura de contrato indefinido, con una indemnización por despido equivalente a 20 días por año trabajado, respetando para los contratos ya existentes los derechos acumulados hasta la fecha de la modificación normativa. Confiamos en que el proceso abierto de negociación de la reforma laboral signifique la adopción de medidas en la línea que aquí proponemos. En caso contrario, no transcurrirá mucho tiempo antes de que a la inquietud por la productividad y la competitividad de nuestra economía añadamos la preocupación por su incapacidad para crear empleo. PALABRAS CRUZADAS ¿Prueba el atentado de Londres la autoría del 11- M? EL AUTÉNTICO DEBATE DEL 11- M L atentado de Londres tan sólo confiere más fuerza a una conclusión a la que ya habíamos llegado pocos días después del 11- M los observadores, los analistas y los investigadores. El 11- M, igual que el 11- S y el 7- J, es obra del terrorismo islamista. Otra cosa es que aquí hubiera motivos muy consistentes para sospechar de ETA en las primeras horas, que los había; o que sean muy difíciles de determinar todas las conexiones de una red tan compleja como Al Qaida, tanto en la ejecución de los atentados como en la decisión de cometerlos; o que haya ineficacia policial o historias de confidentes en muchos atentados, también en los de ETA. EDURNE De una forma incomprensible desde el URIARTE sentido común, hemos perdido demasiado tiempo con especulaciones estériles sobre el 11- M. Y sobre todo lo ha perdido un PP que tenía que haber dedicado sus esfuerzos al aspecto político más escandaloso de aquel atentado: el comportamiento de la oposición socialista, tanto en la falta de lealtad con el Gobierno, como en el sostenimiento, directo o indirecto, de la tesis de la responsabilidad de Aznar y de la guerra de Irak. Ése era y sigue siendo el gran debate del 11- M. Porque pone encima de la mesa las auténticas actitudes de cada uno respecto al terrorismo islamista y la disposición a combatirlo. NI LO CONFIRMA NI LO REFUTA ARECE evidente que los atentados del 11- S, el 11- M y el 7- J fueron cometidos por terroristas islamistas. Pero ninguno de los tres casos confirma la autoría de los otros. Al Qaida, verosímil responsable de los tres, es una organización criminal difusa, carente de dirección central. Si no sabemos quiénes fueron los autores (no hay aún sentencia firme, ni seguridad acerca de la identidad de quienes dieron la orden y determinaron la fecha) tampoco podemos saberlo después de los atentados de Londres. Por otra parte, existen entre el caso español y el inglés algunas diferencias notables. Por ejemplo, la proliI. SÁNCHEZ feración deliberada de pruebas signifiCÁMARA cativas, como el abandono de cintas coránicas en una furgoneta, o el suicidio colectivo de Leganés. No sabemos todo; y ni siquiera sabemos si lo que sabemos es mucho o poco. Las razones para pensar que los ataques terroristas de Madrid fueron obra de islamistas, desde luego muy convincentes, no se ven ni reforzadas ni atenuadas por los atentados de Londres. ¿O es que los atentados de Madrid confirmaron la autoría del de Nueva York? ¿O es que si hubiera sido el IRA quedaría refutada la autoría islamista de la matanza de Madrid? E P ¿Y usted qué opina? 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