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ABC MIÉRCOLES 13 7 2005 Opinión 5 MEDITACIONES EL GALIBIER LEGAN con las fuerzas justas y les crece la montaña. Pensaban que sería un puerto facilito de segunda- -prietas las filas en el pelotón, salvo el PP- -y resulta que la cima del Estatut se les atraganta, con los de CiU tirando a bloque y Alfonso Guerra de gregario de Aznar, haciéndoles la cusqui El Galibier, pero a lo bestia, te cuentan. Zapatero trina y maldice el momento en que se le llenó la boca de promesas. Vivir bajo el puente aéreo: Jordi Sevilla a Barcelona- convence a Maragall para que afloje y el viernes, Carod- Rovira en Moncloa, a tensar. Sueña en Lanzarote, pero siempre le despierta el teléfono: Maragall otra vez, presidente ¿Qué hay, Pasqual, no te vas de vacaciones? MARCO AURELIO L LEER Y PENSAR LA MIRADA DEL ECONOMISTA. BIBLIOGRAFÍA INTELECTUAL... DE JUAN URRUTIA Biblioteca Nueva Madrid, 2005 298 páginas 18 euros TARANCÓN DE NUEVO AL PAREDÓN ÓPEZ Aguilar, ese ministro de Justicia que se está dejando el maxilar como otros se dejan la barba, le ha echado mojo picón canario al habitual ataque a la mayoría sociológica católica: La Iglesia apadrinó la Guerra Civil como una cruzada Supongo que del mismo modo que TVE se ha hartado de poner la foto de las Azores tras la matanza terrorista de Londres, ahora nos espera una buena cacimbocada de filmoteca con cuatro obispos brazo en alto. En la estética LOGSE y Memoria Histórica que se lleva, como nadie sabe nada y los que saben no se atreven a hablar, nadie rebatirá o matizará la frase, para que no lo llamen carca y asesino de García Lorca. La Iglesia, cierto, tomó partido en la Guerra Civil. ¡Como para no tomarlo! Le quemaron iglesias y conventos desde los mismos albores republicanos de 1931; le asesinaron decenas de sacerdotes y obispos en lo que para ANTONIO media España fue una Revolución de BURGOS Octubre en julio. Aquí que tanto se alardea de abuelos fusilados, diré que al de Isabel mi mujer lo asesinaron por el gravísimo delito de ir a la iglesia con su libro de misa. Quien lea el estudio del obispo Montero sobre las víctimas religiosas de la Guerra Civil podrá poner en cuarentena las palabras de López Aguilar. El tópico que uniforma a la Iglesia con la camisa azul y la guerrera caqui y se olvida intencionadamente del cardenal Vidal y Barraquer o de los curas vascos, leales al Gobierno de Madrid. (O del cardenal Segura recordando a Franco que usurpaba el Trono de Alfonso XIII) La manipulación llega más cerca en el tiempo. Hasta sus beneficiarios silencian el papel de la Iglesia a favor de las libertades en los últimos lustros de la dictadura. Nos hemos olvidado del grito de los fachas: Tarancón al paredón Si la Iglesia apadrinó la Guerra Civil, ¿cómo entonces querían mandar a Ta- L Una entrañable provocación Todo economista es un mestizo de predicador moral e ingeniero social. Empieza a estudiar porque quiere cambiar el mundo, como decía un viejo amigo y mejor profesor, y acaba disfrutando de la belleza formal de los equilibrios de Nash. Urrutia es así, aunque haya recorrido el camino inverso quizás por ser periférico residente en Madrid. Protegido por su aspecto bonachón, sus ideas son un cuestionamiento permanente y una provocación desmedida, pero siempre acertada. Tres ejemplos; siendo responsable principal del éxito de la Universidad Carlos III, se permite reclamar universidades emprendedoras y desburocratizadas; siendo nacionalista, perdona Juan el calificativo, sugiere acabar con las rentas del nacionalismo mediante la generalización del concierto; y siendo buen economista reclama la discrecionalidad de la política fiscal y el activismo del Banco Central Europeo. Porque como buen liberal bilbaíno a lo Unamuno, su indisciplina no resiste el encanto de un buen argumento, el atractivo de una buena idea. Y nos anima a seguir un camino casi imposible, del rigor académico de la investigación pura a la aplicación institucional, sólo marginalmente política, para terminar, como en este libro, de intelectual autor y poder dejar de escribir de encargo. FERNANDO FERNÁNDEZ rancón al paredón? Muy sencillo: porque Tarancón representaba a la Iglesia que defendía la democracia frente a la dictadura. Todo lo cual ahora perversamente se borra de la socorrida Memoria Histórica. Desde el pontificado de Juan XXIII y siguiendo sus enseñanzas, la Iglesia apoyó abiertamente la democracia en España. Buena parte de la actual clase política salió de los movimientos sociales de la Iglesia. Felipe González es el paradigma. González es un alumno claretiano que en la HOAC descubre el humanismo cristiano que le lleva al socialismo. Nada digo de las Hermandades del Trabajo como germen de Comisiones Obreras. Ni de Montserrat o de los Capuchinos de Sarriá como santuarios de la lucha por las libertades autonómicas en Cataluña. O del Cura Javierre jugándosela por la libertad de expresión en el arzobispal Correo de Andalucía Cuadernos para el diálogo no estaba patrocinado por la Yemaá Islámica que yo sepa. El Papa Montini bien que levantaba su voz contra los fusilamientos de Franco. Las iglesias acogían reuniones de los sindicatos clandestinos, de los perseguidos partidos. Si mal no recuerdo, a los dirigentes sindicales del histórico Proceso 1001 los detuvieron precisamente acogidos a fuero de sagrado. Evoco ahora el estado de excepción de 1969. La Brigada Social está deteniendo a media Sevilla: estudiantes, PCE, Comisiones, PTE. Están dando mucha leña. A cuatro gatos liberales fichados como rojos peligrosísimos se nos ocurre visitar al cardenal Bueno Monreal para pedirle que medie con el ministro de Gobernación. Encabeza el grupo el profesor don Ramón Carande. El cardenal nos promete gestiones. Las hace. Empiezan a poner comunistas en la calle y dejan de dar leña en los interrogatorios. Pregunto: ¿dónde estaban en 1969, cuando la Iglesia daba la cara por la libertad, todos estos que ahora sacan el fantasma de los obispos brazo en alto y de hecho mandan nuevamente a Tarancón al paredón?