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96 Deportes MARTES 12 7 2005 ABC El fútbol es un fenómeno social tan importante que su reinado comercial y deportivo devora a quienes le hacen grande. Se olvida que esos ídolos son humanos, no son máquinas del estrellato. La crisis de ansiedad que sufre Jesús Navas, un chaval muy familiar, es la última prueba ANSIEDAD POR EL ÉXITO SIN FORMACIÓN DOCTOR ÁNGEL VILLAMOR Director de Iqtra Medicina Avanzada Pánico a ser estrella TEXTO TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Es un portento, técnica y físicamente. Un centrocampista de ambas bandas que ascendió al primer equipo del Sevilla en julio de 2003, camino de convertirse en la nueva joya de la corona. El domingo fue el mejor en la carrera de ocho kilómetros que Juande Ramos organizó a las siete de la mañana en Cartaya (Huelva) donde se concentra el Sevilla. A las once, Jesús Navas González (Los Palacios, 21- 11- 85) sonreía en la segunda sesión dominical. Después, comida y siesta, sin copa ni puro. Parecía que el joven futbolista superaba su morriña familiar. A las seis de la tarde, Jesús salió corriendo del tercer entrenamiento y se marchó hacia un campo cercano. Corriendo salieron detrás de él Cristóbal Soria, delegado del club, y Juan de Dios Beas, jefe de los servicios médicos de la entidad. Jesús vivía el último capítulo de una crisis de pánico como la define el doctor José González (Atlético, Rayo) La crisis de pánico es una depresión que pueden sufrir jóvenes que, como Navas, han vivido en un ambiente muy familiar Monchi, director deportivo sevillista, se encontró de bruces con la imagen alucinante de ver al chaval dirigirse hacia el autobús. Dialogó con él. Lo mismo hicieron Cristóbal Soria y Juan de Dios Beas. Nada. Jesús se quedó sentado durante una hora en la parte posterior del autobús. Quería que le Jesús Navas no soporta estar lejos de su familia, de su casa llevaran al hotel y dejar la concentración. De nada sirvieron todas las medidas tomadas por el Sevilla para vencer una situación que no es nueva. LOLO SÁNCHEZ Dormir con el psicólogo El fino extremo ya se marchó en junio de la concentración de la selección sub 20. La crisis de pánico le privó, por ello, de ser convocado para el reciente Mundial. Una baja importante. Ahora, el problema se ha agravado. El Sevilla comenzó su concentración el viernes y Jesús quiso abandonarla el sábado. Quería esta en su casa de Los Palacios, con sus padres y sus tres hermanos, de donde no sale ni para veranear. El club reaccionó. Varios amigos de la joven estrella acudieron a vivir al hotel. Que se sintiera en casa. Y llegó un psicólogo, Miguel Ángel Gómez, para atacar la crisis de ansiedad Se asegura que el psicólogo durmió en su habitación, en lugar de su compañero Paco Gallardo. Hay que ayudarle, es un niño, entre comillas, que necesita cariño dice Gallardo. A las dos de la madrugada del domingo llegaron al hotel su padre y su hermano Marco, también jugador del Sevi- a crisis de ansiedad es un caso frecuente. Lo hemos abordado en atletas olímpicos desde Barcelona 92, en toreros, en motociclistas, en deportistas de todas las especialidades. Las sufren jóvenes que triunfan demasiado deprisa- -Navas tiene 19 años- -y que son inmaduros. A una persona normalmente le llega el éxito a los cuarenta años y hay chavales que no están preparados para digerirlo, porque los responsables deportivos en general no se preocupan de la formación, que es fundamental. Nuestra psicóloga, Eva Icarán, conoce perfectamente el cuadro. Jóvenes que progresan saltando rápidamente de equipo a equipo, en un ambiente de refuerzo positivo sin sufrir un fracaso, que siempre es bueno. La vivencia de refuerzo negativo les llega al alcanzar un nivel más competitivo. No es una situación grave. Un tratamiento psicológico realiza esa labor de formación que no se llevó a cabo anteriormente. L lla, cedido ayer al Polideportivo Ejido. Jesús tenía casi todo lo que quería en la concentración. Nada. Quiero ir a Los Palacios. Ayer, su padre y su hermano le llevaron a casa. El chaval agachó la cabeza cuando vio a Juande. Es una figura que debe asimilar la presión pública de serlo. Es el precio.