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94 MARTES 12 7 2005 ABC Deportes Florentino presenta a su nueva clase obrera para el Real Madrid Pablo García y Diogo fueron fieles a su imagen: serios y sin concesiones a la galería, dijeron estar prestos a trabajar a destajo JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. Cuentan de Pablo García una anécdota que demuestra la clase de jugador que ha fichado el Real Madrid. Le estaban haciendo un reportaje con motivo del fichaje y después de la entrevista el reportero gráfico se puso a hacerle fotos. Como quiera que el uruguayo exhibía un rostro de granito marmóleo, el fotógrafo le pidió una sonrisa para la cámara. Pablo García se volvió y, cual Clint Eastwood ante Gene Hackman, le espetó sin perdón alguno y con el rostro cejijunto (aún más) Me podés pedir lo que querás, pero sonreír... Eso será difícil... Pues así están las cosas en el nuevo Madrid. Florentino Pérez se puso ayer de gala para presentar a los dos perros de presa que ha firmado para lo que él llama desahogar el físico de los galácticos Y es que hasta cuando Florentino ficha obreros, como es el caso, lo hace pensando en sus violinistas. De hecho, se dice que entre sus íntimos comenta alborozado sobre la llegada de los nuevos que ya veréis, ya, lo que va a rendir ahora Zidane y algún otro más con otros que le hagan la tarea defensiva Los currantes que ayer se vistieron de blanco eran Pablo García, hierático él; y Diogo, algo menos solemne, pero igualmente serio y concentrado. Hicieron de maestros de ceremonias José Emilio Santamaría, como uruguayo de pro que estuvo en el Real Madrid, y Alfredo di Stéfano. Ambos recordaron a los nuevos donde estaban y lo que se esperaba de ellos. Florentino habló y parece que quiso poner las cosas en su sitio a los novatos cuando dijo cosas como estar en el Real Madrid implica sacrificio, entrega y dedicación, además de valentía y trabajo, pero también significa señorío y respeto al rival Florentino, lejos de las palabras dedicadas a los galácticos nacidos para jugar en el Madrid hizo un discurso más terrenal, aludiendo al orgullo y a la garra, valores que siempre han caracterizado a los jugadores del Madrid y que se dan con facilidad en los futbolistas uruguayos El club, además de recurrir a Santamaría y Di Stéfano, arropó a los nuevos futbolistas con la presencia de Héctor Núñez, otro histórico del fútbol uruguayo. Después de las palabras de los dirigentes y ex futbolistas, les tocó el turno a los propios jugadores. El primero fue el más veterano. Pablo García, de 28 años, ha firmado por cuatro temporadas y exhibió el número 12 en su camiseta. Se dirigió al micrófono con ese gesto semihosco que le caracteriza y con voz grave dijo: No soy muy dado a las palabras, sólo quiero decir que espero no defraudar a los que han puesto su confianza en mí. Este es un sueño hecho realidad. Moriré por esta camiseta (en ese momento toda la grada dio un paso atrás) y con sólo hacer el diez por ciento de lo que hicieron estos fenómenos por el Madrid me daría por contento Y dicho esto, no sonrió... Diogo, 21 años, firmó por cinco temporadas y llevará el 21 de Solari. Con voz más juvenil y menos grave, comentó que he de agradecer sobre todo el recibimiento que se me ha hecho. Trataré de rendir y dar todo para que el equipo gane títulos Declaración de intenciones A nivel más deportivo, Pablo García quiso dejar claro que Uruguay siempre se ha caracterizado por la garra, la fuerza y la entrega, pero también sabemos jugar al fútbol Respecto a sus características y su fama, se defendió argumentando que la garra tiene que estar bien entendida, ir fuerte al balón, pero sin hacer daño al contrario. Ser leal, no entrar a destiempo ni pegar para hacer daño Sobre su pasado osasunista, borrón y cuenta nueva: Esto es el Real Madrid y los objetivos son otros. Pasé tres años muy buenos en el Osasuna, pero ahora es tiempo de cambiar Diogo, más joven y aún más tímido, habló de sus características de juego: Cuando el equipo ataca, me gusta sumarme a la vanguardia para intentar llegar al portal contrario. Y a la hora de defender, entonces sí, entonces hay que sacar la garra charrúa y dar lo máximo para recuperar el balón Ese número 21 que le dieron es el mismo que utilizaba en el River argentino y para él era un buen augurio: Allí me fue bien con ese dorsal. Ojalá aquí me vaya tan bien como allí Pablo García y Diogo se estrechan la mano en el terreno de juego del Bernabéu Pablo García Diogo El cobrador del frac Si no puedes con tu enemigo, júntate a él (o cómpralo) Se puede aplicar tanto al Madrid como al jugador, enemigos casi irreconciliables (el casi es evidente) pero unidos por la necesidad. De él por progresar y del club porque nadie como Pablo García (28 años y uno de los capitanes de la celeste) para cobrar peaje en el paso de los adversarios hacia el portal del contrario. Con independencia de su fama de tipo arisco y duro (uno de los más tarjeteados en los tres últimos años) Pablo García se pone el frac a la hora de sacar el balón, de llevar el tempo del partido y de no perder el sitio en el campo, algo que, a la postre, viene a ser su mejor virtud. Un obrero venido a más... Un jaguar sobre la banda Hijo del gran carrilero diestro uruguayo de los ochenta Víctor Hugo, Carlos Andrés Diogo Enseñat rastrea el camino de su padre. Sólo tiene 21 años, pero siempre ha ido por delante de su edad, jugando con gente mayor y destacando siempre por su velocidad y su buen toque de balón. Rompe el prototipo de lateral bajo y mazacote con una altura por encima del 1,85. Puede jugar tanto en la derecha como en la izquierda y bien abajo, de defensa, como arriba, de interior. El chico empezó en Peñarol y su padrino es ni más ni menos que Enzo Francescoli. A nivel personal es un maniático del fútbol, pues su tiempo libre lo ocupa en ver partidos, ya sean de Primera, Segunda B u otros países. El presidente blanco recordó que este equipo se caracteriza por su señorío y el respeto al contrario